Pico y Placa Medellín
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Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.
Por Diego Fernando Gómez - opinion@elcolombiano.com.co
Las imágenes satelitales obtenidas con Timeslap de Google de la evolución de Medellín entre 1984 y 2022 muestran una profunda transformación de las laderas nororientales. En 1984 todavía eran visibles amplios vacíos y discontinuidades en la ocupación; en 2022 el tejido construido aparece prácticamente continuo. Detrás de esa expansión hay cuatro décadas durante las cuales miles de hogares resolvieron su necesidad de vivienda mediante autoconstrucción, subdivisión de lotes y ocupación progresiva de áreas de pendiente. El reto actual consiste en ofrecer alternativas asequibles que permitan mejorar esas condiciones y conservar, cuando sea posible, la proximidad a las redes económicas y sociales construidas por sus habitantes.
Las cifras permiten dimensionar el fenómeno. En 2000, las comunas Popular, Santa Cruz, Manrique y Aranjuez reunían 474.930 habitantes: 112.984 en Popular, 87.219 en Santa Cruz, 142.837 en Manrique y 131.890 en Aranjuez (Municipio de Medellín, 2006). Para 2022, la población de estas cuatro comunas alcanzaba 590.898 habitantes: 147.382 en Popular, 120.959 en Santa Cruz, 177.232 en Manrique y 145.325 en Aranjuez. El aumento respecto de 2000 fue cercano al 24,4 % (Secretaría de Salud de Medellín, 2022).
El crecimiento del parque habitacional fue mucho más rápido. En 2004, estas cuatro comunas sumaban 117.545 viviendas: 25.972 en Popular, 22.471 en Santa Cruz, 34.260 en Manrique y 34.842 en Aranjuez. En 2014 ya eran 162.168, un incremento de aproximadamente 38 % en apenas una década (Alcaldía de Medellín, 2016). Para 2022, las proyecciones registraban 207.055 viviendas: 51.770 en Popular, 39.156 en Santa Cruz, 62.638 en Manrique y 53.491 en Aranjuez (Departamento Administrativo de Planeación, 2022). Esto significa que, entre 2004 y 2022, el stock de viviendas aumentó cerca de 76 %, mientras el registro de población creció mucho más lentamente, lo que puede estar evidenciando un subregistro de población.
Las cifras evidencian que el problema urbano ha cambiado. La presión sobre las laderas ya se expresa menos mediante una expansión horizontal continua y más mediante subdivisión de viviendas, construcción de nuevos pisos, reducción del tamaño de los hogares y densificación de un territorio con restricciones topográficas considerables.
La calidad del parque existente plantea un desafío adicional. El déficit cualitativo alcanzaba 24,3 % en Popular y 21,0 % en Santa Cruz, mientras Popular y Manrique registraban 4,4 % de déficit cuantitativo (Departamento Administrativo de Planeación, 2022).
Generar vivienda asequible requiere entonces combinar vivienda nueva bien localizada con mejoramiento estructural, mitigación del riesgo, titulación, ampliación segura, alquiler social y reasentamientos de proximidad para hogares ubicados en zonas de riesgo no mitigable. El costo relevante para una familia incluye también transporte, tiempo de viaje y acceso a oportunidades.
La experiencia de estos cuarenta años muestra que, cuando la oferta formal queda por fuera de la capacidad real de pago, los hogares producen ciudad con los recursos disponibles. Medellín enfrenta ahora el reto de anticipar esa demanda y ofrecer alternativas que eviten que nuevas generaciones vuelvan a buscar vivienda en los bordes de mayor pendiente y riesgo.
Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.