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Periodista y editor de textos
Preguntan los lectores
O se quejan, más bien. Esperanza Túa y don Hernando reportan este error: “Zidane comandará a Francia y Mancini a Francia”. O gazapo, como diría el maestro Argos. Yo no me escandalizo porque un colega cometa un error como este. Esta es una típica trampa del cerebro. Se mete el diablo. En edición, el diablo está en los detalles evidentes. Nada hay más peligroso y suicida que aquello que resulta evidente.
Porque el cerebro tiende a la corrección. Evidentemente, Roberto Mancini comandará a Italia, a la Selección de Italia. A esa triste selección de fútbol.
“Zidane comandará a Francia y Mancini a Italia” es el titular correcto. Y ojo que he utilizado el adverbio evidentemente en el anterior párrafo. Y sí, resulta evidente. Entre otras razones, porque está en un titular, y los titulares son lugares donde los errores se engordan; es la parte del texto que todos los lectores leen, y suelen leerlos con más cuidado. Así que el error se hace gordo en el titular. Pero es evidente después de la batalla: en el momento de redactar y editar el cerebro se enfrasca en la corrección. El cerebro busca la corrección y fácilmente oculta el error y nos hace ver una forma correcta que no existe.
Por eso la edición, más que la escritura misma, mucho más, ha de ser un ejercicio lento y minucioso, dos adjetivos de difícil aplicación en una sala de redacción. Así que este tipo de errores no son fruto del desconocimiento (obviamente los colegas que redactaron la nota sabían que Mancini fue designado director técnico de Italia, no de Francia. Obviamente). Son, quizá, y aparte de lo que ya he dicho, fruto de alguna falla en el proceso. La edición, para que cumpla su cometido, debe ser procedimental: paso 1, paso 2, paso 3...
No hay nada más peligroso que aquello que resulta evidente. La gran mayoría de los errores que se me han pasado en los textos que edito eran evidentes. El cerebro baja la guardia, y el arte de editar se trata, en buena medida, de atender y cuidar los detalles.
Por otro lado, y es este otro cuento, este titular pudo llevar una coma: “Zidane comandará a Francia y Mancini, a Italia”. Es opcional, plenamente opcional. Casi un “adorno”, y digo casi porque esa coma cumpliría, en todo caso, una función. Tenemos aquí una elipsis: los redactores están omitiendo el verbo comandar en la segunda parte: “Zidane comandará a Francia y Mancini (comandará) a Italia”. El redactor elidió el verbo porque ya está claro, el lector lo sobreentiende sin ningún esfuerzo. Podemos marcar esta elipsis con esa coma para no escribir “María toca el piano y Juan la viola”... Muchos la llaman coma elíptica.