Ante la alarma de mis tías por la inminente toma de Colombia por parte del Castro-Chavismo como producto de las negociaciones de La Habana, le eché cabeza al tema y me adelanto a mi conclusión: no pasa de ser una frase efectista, un grito de batalla, un eslogan. Cada tanto hay un alarido desmedido: ¡le vamos a entregar el país al Castro-Chavismo! ¡Hay que salvar a Colombia! ¡Santos quiere imponer el modelo Castro-Chavista con sus amigos de las Farc! No sé si estoy enajenado, ausente, en las nubes, medio pendejo, pero no le encuentro sentido.
Empecemos por partes: ¿Qué significa el Castro-Chavismo para el ciudadano del común? Significa por supuesto una relación directa con Cuba y Venezuela y el modelo económico y social implementado en esos países. Significa dictadura, escasez, represión, restricción de libertades, etc. ¡Qué susto! Y de verdad que sí. Y además, rememora las atrocidades de la guerrilla, pues en esos territorios los insurgentes se han replegado, descansado, recibido atención médica, entre otras cosas, después de cometer la barbarie en suelo nacional. ¿Pero qué tan cerca estamos de que Colombia se convierta en otro país como esos? Muy poco. Como frase política en contra del Proceso de Paz funciona de maravilla precisamente por lo contundente al evocar todos esos males.
Miro a Cuba y Venezuela, los ejes del Castro-Chavismo y no veo por dónde van a entrar. Analizo su evolución y actual situación y no sé cómo carajos van a hacerle para meterse acá. De otro lado, leo los documentos que salen de La Habana y no encuentro dónde estemos entregando el país, ni dónde está el cambio de modelo. Pienso en lo que es Colombia y no veo por qué vamos a cambiar al socialismo como producto de las negociaciones de La Habana.
Sin lugar a dudas la propuesta política de las Farc es el socialismo y lo que va a pasar cuando empiecen sus actividades políticas es que van a proponer esas ideas. ¿Van a estar apoyados por esos países? Probablemente si aun están en el poder los de ahora. ¿Nos debería dar pánico? Sinceramente no creo. En una democracia es válido que existan movimientos que propongan esto y que desde otras orillas se debata. Y en Colombia somos mayoría los que nos movemos por otras regiones del espectro político, así que les va a quedar difícil.
Analizo entonces al Castro-Chavista gobierno nuestro: ¿Castro-Chavista la venta de Isagén? ¿Castro-Chavista proponer el incremento del IVA y su ampliación a otros productos? Y ahora Maduro resuelve culpar Colombia de no colaborar en la lucha contra el contrabando y afirma que desde Bogotá se orquesta la guerra económica contra Venezuela.
Un dato adicional: Tampoco veo a ninguno de los empresarios serios de este país, los primeros afectados por eventuales medidas Castro-Chavistas, poniendo el grito en el cielo ante la supuesta claudicación.
Miremos mejor cómo nos reconciliamos y nos unimos todos en una aspiración cívica conjunta para transformar la realidad de inequidad e injusticia que tenemos y ser capaces así de construir un país decente de una vez por todas.
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