Todo parece indicar que el gran dolor de cabeza de las potencias occidentales en los próximos años será el grupo extremista Estado Islámico (EI), que acaba de degollar al periodista japonés Kenji Goto.
Con un mensaje amenazante al gobierno nipón y a sus ciudadanos, la organización terrorista continuó la racha de decapitaciones de extranjeros en su poder.
Ahora, en la lista de víctimas siguientes está el piloto jordano Muaz al Kasabeh. La actitud del EI es intransigente, retadora y sangrienta.
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