La decisión del Inspector Primero de Policía de Bello de sellar la planta de tratamiento de Aguas Claras, de EPM, no debe mirarse como un pulso de fuerzas entre David y Goliat, sino en si las normas del Código Nacional de Policía y Convivencia lo habilitan en efecto para tomar esa medida. Hay que tener en cuenta que la comunidad vecina lleva años denunciando malos olores y problemas para la salud.
EPM se ha comprometido muchas veces a solucionar esos problemas, que desafortunadamente persisten. La comunidad requiere soluciones efectivas .
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