La nueva polémica que protagonizaron las últimas horas el presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Álvaro Uribe, en un cruce de trinos y mensajes sobre la firma constructora Odebrecht y los hijos del hoy senador antioqueño, reedita rivalidades y polarizaciones que no le sirven en nada a un país muy dividido ya en torno a ambos líderes.
No hizo bien Santos Calderón, en calidad de jefe del Gobierno, al involucrar a Tomás y Jerónimo Uribe en la controversia con su exaliado político, ni sentaron bien las respuestas airadas del expresidente. Un tema y un debate pobres.
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