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Astronautas de misión de SpaceX abordan la Estación Espacial Internacional

  • En monitores se muestra cuando la nave espacial de SpaceX se acerca a la Estación Espacial Internacional. FOTO AFP/NASA/JEFF KOWSKY/HANDOUT
    En monitores se muestra cuando la nave espacial de SpaceX se acerca a la Estación Espacial Internacional. FOTO AFP/NASA/JEFF KOWSKY/HANDOUT
  • Esta imagen de captura de la Nasa muestra a los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken junto a su colega Chris Cassidy y los cosmonautas rusos Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner. FOTO AFP/NASA TV/HANDOUT
    Esta imagen de captura de la Nasa muestra a los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken junto a su colega Chris Cassidy y los cosmonautas rusos Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner. FOTO AFP/NASA TV/HANDOUT
  • En monitores se muestra cuando la nave espacial de SpaceX se acerca a la Estación Espacial Internacional. FOTO AFP/NASA/JEFF KOWSKY/HANDOUT
    En monitores se muestra cuando la nave espacial de SpaceX se acerca a la Estación Espacial Internacional. FOTO AFP/NASA/JEFF KOWSKY/HANDOUT
  • FOTO AFP / NASA / BILL INGALLS / HANDOUT
    FOTO AFP / NASA / BILL INGALLS / HANDOUT
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AFP | Publicado el 31 de mayo de 2020

Los astronautas estadounidenses a bordo de la Crew Dragon, de SpaceX, primera cápsula espacial de una empresa privada en acoplarse a la Estación Espacial Internacional (ISS), abordaron este domingo la ISS según lo previsto.

Luego de la apertura de la escotilla entre ambas naves, ocurrida a las 17H02 GMT, Bob Behnken y Doug Hurley, colegas y mejores amigos, cruzaron hacia la estación, donde se reunieron con el astronauta de la Nasa Chris Cassidy y los cosmonautas rusos Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner.

El primer contacto y acoplamiento con la estación ocurrió a las 14H16 GMT, algunos minutos antes de lo previsto, se informó, cuando la ISS orbitaba a 422 km de la Tierra, sobre la frontera entre Mongolia y el norte de China.

“El acoplamiento está completo”, dijo Hurley, quien, junto con Behnkhen, es veterano del programa del transbordador espacial de la Nasa, finalizado en 2011.

Poco después, el procedimiento se completó con un sello hermético.

Esta imagen de captura de la Nasa muestra a los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken junto a su colega Chris Cassidy y los cosmonautas rusos Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner. FOTO AFP/NASA TV/HANDOUT
Esta imagen de captura de la Nasa muestra a los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken junto a su colega Chris Cassidy y los cosmonautas rusos Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner. FOTO AFP/NASA TV/HANDOUT

Durante una breve entrevista desde el espacio, Hurley dijo que, para mantener una tradición, junto a Behnken bautizaron a la cápsula en la que viajan “Endeavour”, en homenaje al transbordador espacial, hoy fuera de servicio, que ambos tripularon.

El éxito de la misión, además de ser un triunfo para SpaceX, empresa fundada en 2002 por Elon Musk, constituye un hito en lo que la Nasa concibe como una nueva era de la exploración espacial que se apoya en la colaboración entre la agencia y empresas privadas.

Esta misión histórica es la más peligrosa y de alto nivel jamás confiada por la Nasa a un privado.

“Ha sido un verdadero honor ser una pequeña parte de este esfuerzo de nueve años, desde la última vez que una nave espacial de Estados Unidos se ha acoplado a la Estación Espacial Internacional”, dijo Hurley.

La Crew Dragon había pasado las 19 horas previas persiguiendo a la estación espacial a velocidades de 28.000 km/h, previo al alineamiento con el plano orbital de la ISS y una desaceleración que le permitiera realizar la delicada maniobra de acoplamiento.

En monitores se muestra cuando la nave espacial de SpaceX se acerca a la Estación Espacial Internacional. FOTO AFP/NASA/JEFF KOWSKY/HANDOUT
En monitores se muestra cuando la nave espacial de SpaceX se acerca a la Estación Espacial Internacional. FOTO AFP/NASA/JEFF KOWSKY/HANDOUT

Siga la transmisión en vivo de la Nasa:

Misión histórica

Esta es la primera misión desde el fin de los vuelos de naves estadounidenses hacia la ISS, en 2011, lo que dejó a los cohetes rusos Soyuz, más seguros y menos caros, la exclusividad de los vuelos tripulados.

Durante nueve años, los viajeros a la ISS salieron todos del cosmódromo de Baikonur, tras haber seguido entrenamientos en Rusia y aprendido la lengua de Pushkin.

Con gran “fair play”, la agencia espacial rusa Roskosmos felicitó este domingo a SpaceX por el exitoso despegue de su cohete.

“Quisiera saludar a nuestros colegas estadounidenses”, declaró en un video publicado en la página de Twitter de Roskosmos el cosmonauta Serguéi Krikaliov, director ejecutivo de la agencia espacial rusa para los programas de vuelos tripulados.

“El éxito de esta misión nos va a aportar nuevas oportunidades que beneficiarán a todo el programa internacional” de vuelos tripulados en el espacio, agregó.

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Un duro golpe

Pero el golpe es duro. “Esos vuelos eran una inesperada oportunidad para Moscú de seguir su producción de Soyuz y preservar su peso en las negociaciones sobre la ISS”, subraya Isabelle Sourbès-Verger, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) francés, y especialista en políticas espaciales.

Roskosmos aprovechó la situación de forma financiera al facturar a la Nasa unos 80 millones de dólares cada plaza hacia la ISS.

Si SpaceX transporta ahora a astronautas estadounidenses, “la pérdida anual podría superar los 200 millones de dólares, una suma importante para Roskosmos y su presupuesto de unos 2.000 millones de dólares”, calcula Andrei Yonin, experto en la academia espacial Tsiolkovski, de Moscú.

Mientras Elon Musk, el ambicioso jefe de SpaceX, dice facturar 60 millones de dólares la plaza, el directivo de Roskosmos, Dimitri Rogozin, anunció que trataba de bajar sus precios en un 30 %.

“SpaceX ahorra utilizando motores baratos y produciendo prácticamente todas sus piezas”, comenta Yonin.

Otra posibilidad futura, que adelanta el administrador de la Nasa, Jim Bridenstine, es una forma de trueque: por cada ruso que vuele en un cohete estadounidense, un estadounidense volaría en una nave rusa.

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FOTO AFP / NASA / BILL INGALLS / HANDOUT
FOTO AFP / NASA / BILL INGALLS / HANDOUT

“Despertar”

Al margen de estos temas, la llegada de SpaceX debe servir para “despertar” un sector espacial ruso que está “en situación peor de lo que admiten sus dirigentes”, según Yonin.

Hace diez años, Moscú realizaba la mayoría de los lanzamientos orbitales, pero eso ya no es el caso hoy, frente a los cohetes chinos o a los de SpaceX.

El sector está, además, fragilizado por la corrupción, y prueba de ello son los escándalos en torno a la construcción del nuevo cosmódromo de Vostochny, en Extremo Oriente.

A ello se añade una falta de innovación, por falta de medios y de real voluntad política. Ante eso, la emergencia de sociedades privadas como SpaceX, que ambiciona conquistar Marte, augura un salto tecnológico difícilmente alcanzable.

Pero los observadores reseñan una falta de voluntad del presidente Vladimir Putin, mucho más concentrado en el desarrollo de capacidades militares, con los misiles hipersónicos de alta tecnología.

“Para Putin, la cosmonáutica no es una prioridad para demostrar el poderío del Estado”, asegura el periodista especializado Vitali Egorov.

Por ello, según Andrei Yonin, el futuro del programa espacial ruso pasa necesariamente por la cooperación internacional.

Ahora que la ISS llega a su fin de vida, Isabelle Sourbès-Verger cree que una misión internacional hacia Marte “sería una oportunidad para Rusia de recuperar su rango”, gracias a sus lanzadores pesados y su considerable experiencia.

“Pero los costes de semejante misión son enormes, y nadie toma la decisión política”, agrega la experta, y precisa que habría que integrar a China, ahora segunda potencia espacial civil en términos de lanzamientos. El problema es que “el Congreso de Estados Unidos rechaza cualquier cooperación espacial con China...”.

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Fundador de SpaceX responde

“El trampolín funciona”, dijo este domingo Musk en respuesta al director de la agencia espacial rusa que se había burlado de la incapacidad estadounidense de efectuar vuelos espaciales tripulados.

En un periodo de tensión entre los dos países, y cuando Moscú amenaza con interrumpir la cooperación espacial con Washington, Rogozin había afirmado, en 2014, que los astronautas estadounidenses podrían tener necesidad de un “trampolín” para llegar a la ISS.

“El trampolín funciona”, se divirtió Musk durante una conferencia de prensa, al lado de Bridenstine. “Es una broma entre nosotros”, agregó el empresario, de 48 años, mientras ambos reían.

La alusión provocó alboroto en las redes sociales rusas, con muchos “memes” y bromas ridiculizando a Rogozin. Su nombre se convirtió incluso en “tendencia” en Twitter, en Rusia.

Tras el vuelo del grupo privado estadounidense SpaceX, Rusia ya no es el único en enviar astronautas a la ISS, y la pérdida de ese monopolio lo obligará sin duda a remodelar su programa espacial, estiman los expertos.


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