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Lo que se puede hacer para asegurar el futuro de la Tierra

Hasta el sábado se realizó Actuar por lo vivo, un evento para educar sobre tener en cuenta a los seres vivos. Algunas conclusiones.

  • Actuar por lo vivo lo propuso Comfama y tuvo conversaciones desde el 3 hasta el 5 de mayo en el Suroeste y Medellín. FOTO cortesía
    Actuar por lo vivo lo propuso Comfama y tuvo conversaciones desde el 3 hasta el 5 de mayo en el Suroeste y Medellín. FOTO cortesía
Por Vanesa de la Cruz Pavas | Publicado el 09 de mayo de 2022

Los seres humanos no son los únicos vivos, pero sí los únicos con voz y voto. La naturaleza inspira, lo explicó Tarik Chekchak, director de Biomimetica del Instituto de Futuros Deseables, en Actuar por lo vivo, un evento que organizó Comfama con participantes de Francia, África y Latinoamérica, con la idea de sensibilizar y educar sobre la importancia de actuar con y por los seres vivos.

La charla se llamó Biomimetismo para la innovación, la regeneración y la bioeconomía. Él cuenta que se llama biomimetismo, cuando se presta atención y se aprende sobre esas otras 10 millones de especies que conviven con el ser humano. Se trata de “aprender de lo vivo para enseñar a la humanidad cómo sincronizar las tecnologías con esa naturaleza. Es el humanismo que se encuentra en la ecología el biomimetismo”.

Es inspirarse en la forma, en los procesos y en fórmulas de éxito que ya la naturaleza ha ensayado y ha perfeccionado. La torre Eiffel, da como ejemplo, está inspirada en el corte de un hueso humano para ver en qué lugares se repartía la materia, lo hace en las líneas de fuerza.

¿Por qué es importante tener en cuenta a la naturaleza? La Tierra no da espera. El calentamiento global es real y es uno de los muchos síntomas del cambio climático. Hay una emergencia.

Sin embargo, la vida en la tierra no se acabará pronto. Puede que la vida humana sí, pero como dice Tarik, el planeta es sabio, resiliente y podrá recuperarse eventualmente, al igual que otros organismos y tipos de vida.

Lo que el humano debe hacer hoy será para sí mismo y para algunas especies que requieren las mismas características ambientales para vivir.

¿Qué se puede hacer?

El daño está hecho y es grande. No alcanza con cerrar una llave para ahorrar agua ni separar las basuras y reciclar. Como explica Isabelle Delannoy, autora de la teoría de la Economía Simbiótica (su charla fue Una nueva economía para el bienestar), se requiere mucho más.

Lo que nos salve “no serán esas pequeñas acciones, tampoco ese discurso de decir que no vamos a tener más niños para no sobrepoblar. Este es un discurso que no tiene fundamentos”.

Dice que será el aprender lo qué hay detrás, pensando en las necesidades del planeta, que cada acción pequeña tenga trasfondo. Por ejemplo, esa agua que va a ahorrar, que sepa de dónde viene y cómo está la fuente hídrica de origen y, por supuesto, no contaminarla. Si va a comprar comida, promueva la diversidad al comprarla diversa, variada.

Compre más que tomates y papa: “Comprar comida diversa, alimentos variados, por ejemplo, no es que vaya a generar el cambio porque sí, pero eso obliga a los campesinos y productores a sembrar más y a no sembrar de forma masiva un solo producto. Así los suelos son más biodiversos”, añade Delannoy.

Tampoco el tema de no tener niños, añade, porque se ha demostrado que los países con menos índices de natalidad, con gente de edad más avanzada, son los más industrializados y, por lo tanto, los que más contaminan.

Se requiere un cambio completo en la economía, migrar de las actividades extractivistas y pensar en que la naturaleza también tiene derechos

Contexto de la Noticia

radiografía ¿en qué va colombia?

Espacios como el Festival Actuar por lo Vivo permiten encontrar otras visiones para generar conciencia, buscar nuevas narrativas y soluciones. Colombia ya lo está haciendo y está, tal vez, más avanzada que otros países. Françoise Nyssen, exministra de cultura de Francia, lo dijo. En visitas a Jericó y al Suroeste pudo constatar que las comunidades rodeadas de minería y otras actividades de extracción estaban buscando alternativas y desarrollando proyectos ambientales conscientes y sustentables, cosa que en Francia, su país, no pasa. Porque es importante, añade, escuchar también a las comunidades, que son las que más tiempo llevan en la región y saben lo que funciona, en concordancia con la naturaleza. La clave está en una conexión entre la economía, la sociedad, la academia, la ciencia, la cultura y, por supuesto, la naturaleza y todo lo vivo qué hay en ella.

Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.


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