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En su salud mental también influye que usted le importe a otros, ¿por qué?

Un reciente estudio explica el poder de la percepción de los demás en lo que usted piensa de sí mismo y las afectaciones que genera.

  • Conozca cómo hacer que esto no vaya por encima de lo que usted piensa de sí mismo y que los demás no desmoronen su autoestima.
    Conozca cómo hacer que esto no vaya por encima de lo que usted piensa de sí mismo y que los demás no desmoronen su autoestima.
18 de enero de 2023
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Ya lo decía el filósofo francés Jean-Paul Sartre en su texto La mirada del otro. La mirada del otro pone incómodo y ejerce una sensación de ya no ser dueño de uno mismo. “La aparición del otro hace aparecer en la situación un aspecto no querido por mí, del cual no soy dueño y que me escapa por principio, puesto que es para el otro”.

Un estudio de la revista Scientific American recopiló estudios de distintos investigadores sobre el poder que ejerce la percepción de los demás en lo que usted piensa sobre sí mismo.

Para ello, han estudiado y estructurado distintas escalas que miden qué tanto le podría importar al otro.

Lo hacen medible porque ahora es necesario comprenderlo, y reconocerlo, ya que en la investigación quedó demostrado que el constructo psicológico de importarle al otro influye en la salud mental de las personas. Si alguien siente que le importa poco a los demás, puede padecer más fácil una depresión o presentar conductas violentas.

“La percepción, o lo que piensan los demás de nosotros, influye principalmente en los jóvenes porque su autoestima, imagen propia y el propósito de vida se ven afectados por lo que puede percibir el otro de ellos al depender de su entorno social”, explica Diego Pérez, psicólogo líder de los procesos de bienestar físico y mental de Uniremington.

Él define la percepción como la mirada que se tiene del mundo o del otro a través de las creencias que una persona cultiva. Por ende, es una cuestión subjetiva.

Es importante que lo que piensa el otro no sea más relevante que lo que piensa usted de sí mismo. “No es normal que nuestra valía personal o estabilidad dependa de los comentarios de otros. Si esto sucede es porque la persona presenta una idea irracional de necesidad de aprobación para sentirse valioso”, cuenta Melisa Parra Muñoz, psicóloga de la Universidad CES.

En la investigación se explica que el sentimiento de importarle al otro o de no hacerlo (ser insignificante) inicia en la infancia y de ahí depende también la manera en la que se asuman los comentarios.

Si a un niño lo hacen sentir irrelevante, invisible e insignificante, tenderá a ser más propenso a una baja autoestima y a la inseguridad y esto afectará más la percepción que tienen los otros de él.

“Si hablamos de un niño que está con sus padres, es importante lo que ellos piensen de él porque es lo que lo va a ayudar a moldear, a capitalizar y a tener un mejor camino”, dice el psicólogo Pérez.

Saber si usted le importa a los demás lo puede medir, según el estudio, con tres preguntas: ¿la gente le presta atención a lo que dice?, ¿tiene personas que se interesan por su bienestar? y ¿tiene personas que acudirían a usted en busca de un consejo?.

En la adolescencia, la sensación de no impotarle al otro o que la percepción sea negativa es altamente destructiva. Se ha demostrado que si los jóvenes no se sienten importantes, aumentan los comportamientos antisociales, agresivos y autodestructivos. De esa emoción, por ejemplo, surgen los adolescentes protagonistas de masacres como las de Estados Unidos o crímenes como el del documental No te metas con los gatos: un asesino en internet (2019), en el que el protagonista se alimentaba de la atención y la popularidad que le daban los otros en internet.

Por el contrario, si el adolescente le importa a su familia, es menos probable que tenga estas conductas.

“Es importante que los jóvenes encuentren un propósito de vida porque en esta época lo tienen desconfigurado. Hay que reconectarse consigo mismo y así favorecer los niveles de autoestima”, dice el psicólogo Diego Pérez.

Pero no es una excepción de los jóvenes. Los adultos también necesitan el sentimiento de importarle al otro, y deben aprender a que lo que piensan los demás no vaya por encima de sus creencias.

¿Cómo aprenderlo?

Lo primero es cultivar el amor propio y el autoestima. El psicólogo Diego Pérez lo reúne en tres aspectos fundamentales: el primero, es sacar tiempo para sí mismo y así conocerse. El segundo es hacer actividades que aumenten el autoestima, ¿y cómo? no dejarse de último en la escala de necesidades y sacarle tiempo a lo que le gusta, como la lectura, el deporte, las reuniones sociales o consentirse.

El tercero es reconocer que todo el tiempo se está en un proceso de formación y estar acompañado de la mirada del otro de una manera saludable es importante, porque es necesario recibir críticas constructivas. “Si los otros que nos acompañan nos hacen bien, es importante escucharlos para seguir mejorando y darle más valor a todos los proyectos que tengamos”, aconseja el psicólogo Pérez.

La psicóloga Parra Muñoz dice que es importante que reconozca sus fortalezas y debilidades. Pero lo esencial es que siempre se hable desde el amor y que no sea tan crítico ni duro consigo mismo.

“Que los pensamientos que tengamos sean para apoyarnos, impulsarnos y no desanimarnos. Podemos cuidar nuestra mente de esta manera”, enfatiza la psicóloga.

La mirada del otro es importante porque a partir de ella también crece como persona, pero no puede permitir que lo que los demás piensan de usted vaya por encima de sus creencias y sus gustos y en eso concuerdan los especialistas.

Críticas constructivas

Las demás personas pueden hacerle críticas constructivas que lo ayuden a crecer como persona. La psicóloga Melisa Parra Muñoz explica que es importante que no esté a la defensiva si alguien le da un consejo porque son oportunidades de mejora. Si están en una actitud de hacer daño y no de que usted mejore, entienda que no todos ven la realidad igual y lo importante es que usted esté consciente de que nada es más importante que sus principios y la manera en la que ve el mundo.

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