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Aumento de peso y otros riesgos que aparecen con la menopausia

Mucho antes de llegar a la menopausia, alrededor de los 30 años, se comienzan a observar riesgos de aumentar de peso y a sufrir de obesidad en las mujeres.

  • Se ha comprobado científicamente que en la menopausia hay mayor riesgo de aumentar de peso y sufrir obesidad. Foto Getty
    Se ha comprobado científicamente que en la menopausia hay mayor riesgo de aumentar de peso y sufrir obesidad. Foto Getty
11 de febrero de 2024
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En los diversos debates sobre los privilegios de hombres y mujeres siempre entra una discusión álgida sobre la manera excesiva en la que las mujeres debemos cuidar nuestros cuerpos, principalmente por factores culturales. Esta vez, la ciencia podría estar de lado de esta hipótesis, pero no por las mismas razones superficiales.

Resulta que las mujeres debemos cuidar más nuestro cuerpo, pues se ha comprobado científicamente que al llegar a la menopausia hay un mayor riesgo de aumentar de peso y sufrir de obesidad.

De hecho, estos riesgos aparecen desde mucho antes, cuando entramos a la etapa de la perimenopausia, que es la transición hacia la menopausia; es cuando más debemos cuidarnos para prevenir la obesidad y otras enfermedades adyacentes que se derivan como el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y apnea del sueño, entre otros diagnósticos.

Según cifras de un informe realizado por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, en la que se encuestaron a 1.750 mujeres, el 8,3 % eran perimenopáusicas, es decir, presentaban un ciclo menstrual irregular, y aunque menstruaron hace menos de un año, presentan síntomas característicos de la menopausia como sequedad vaginal, sofocos, escalofríos, sudores nocturnos, etc.

Daniela Hurtado Andrade, endocrinóloga y experta en obesidad de la Clínica Mayo de Estados Unidos, conversó con EL COLOMBIANO sobre la importancia de que las mujeres cuiden su cuerpo debido a esta etapa natural que aparece entre los 40 y 50 años. Aunque el cuidado debe empezar desde mucho antes.

“Los cambios de peso no solo son característicos de la mediana edad o de la menopausia. Los datos han demostrado que el aumento de peso comienza temprano en la edad adulta. Alrededor de los 30 años, la masa muscular comienza a disminuir progresivamente como parte del proceso natural de envejecimiento, y esto se agrava en la mediana edad debido a la menopausia”, cuenta Hurtado.

Todo indica que la disminución de masa muscular —que podría diagnosticarse como sarcopenia— conducirá a un menor metabolismo, que es uno de los factores de riesgo para aumentar de peso. ¿Qué más ocurre?

La transformación del cuerpo

Las mujeres cisgénero tienen una distribución de grasa biológica: al crecer, esta comienza a alojarse en las caderas, una grasa asociada a un perfil metabólico positivo, beneficioso. Sin embargo, a medida que envejecemos y llega la menopausia, esta grasa cambia su distribución y se aloja en otras regiones del cuerpo como el abdomen, produciendo lo que se conoce como obesidad abdominal o central.

“Mientras envejecemos nuestro cuerpo y composición corporal cambia. Cuando una mujer atraviesa la menopausia, la pérdida de estrógeno exacerba la disminución de masa muscular y también cambia la distribución de grasa corporal, al estimular la deposición de la grasa en las caderas hacia el abdomen. Desde el punto de vista científico el perfil metabólico de la grasa abdominal es negativo al estar asociada con la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, hígado graso y complicaciones metabólicas asociadas con la obesidad”, agrega la experta.

Algo similar puede ocurrir incluso con las mujeres transexuales que iniciaron terapia hormonal con estrógenos —hormona femenina—, por lo que también deben cuidar su cuerpo en esta etapa.

“Nosotros no tenemos un buen entendimiento de cuáles son los cambios en la composición corporal de las mujeres trans donde se suprime la testosterona e iniciamos terapia hormonal. Es algo que se está estudiando activamente. Cuando nosotros ponemos a las mujeres trans en terapia hormonal tratamos de aproximar lo que pasa en una mujer cis, entonces, si las mujeres trans son jóvenes seguirán este plan y cuando lleguen a 50 a 55 años, se disminuirá la dosis de terapia hormonal y es probable que por la pérdida de estrógeno podamos ver el cambio de composición corporal, disminución de grasa en las caderas y más acumulación en el abdomen”, explica.

¿Cómo cuidar el peso?

Una combinación de buenos hábitos alimenticios —como el consumo de calcio para prevenir afecciones como la osteopenia— y la actividad física, ayudarán a prevenir el aumento de peso a medida que las mujeres envejecen.

La experta recomienda una dieta balanceada y reducir las calorías: “Estudios demuestran que entre 1.400 y 1.500 calorías diarias pueden ayudar a mantener el peso. Recomiendo dietas bajas en carbohidratos y grasas malas; consumir alimentos altos en fibra y productos naturales y no nos olvidemos de la proteína, que es la que nos ayudará a prevenir la pérdida de masa muscular. Lo idea es de 1 a 1.2 gramos por kilogramo”.

Ella hace énfasis en los hábitos saludables porque varias personas tienen hábitos de vida poco sanos y son pequeños detalles de la cotidianidad los que afectan la salud.

“Por ejemplo, la abundancia de alimentos procesados con alto contenido en azúcar y grasa; la tecnología, como escaleras eléctricas, ascensores y vehículos, que permiten a las personas desplazarse de un lugar a otro sin la necesidad de caminar y la dificultad para desconectarse de los dispositivos que mantienen a las personas conectadas al trabajo y en estado sedentario durante más tiempo, con menos tiempo dedicado a la actividad física”, dice la endocrinóloga.

Hurtado anota que tanto el ejercicio cardiovascular como el de resistencia son beneficiosos, pero para el objetivo de no perder masa muscular es más recomendable dedicarse al de resistencia y así mantener la fuerza muscular. “La mejor opción es la combinación de ambos ejercicios”.

Por último, hay que centrar también la atención en la salud mental, ya que en este tipo de objetivos es importante tener claro por qué quiero mantener un peso adecuado y no dejarse llevar por la frustración. Hay que tener paciencia y ser perseverante.

“Muchos quieren llegar a un peso en la balanza, pero yo como médica siempre los incentivo a pensar más allá de ese número; les puedo dar motivaciones para que ya no tengan dolor de rodillas, de caderas, de hacer más ejercicio”.

¿Podría perder peso en vez de aumentar?

¿Existe la opción de que ocurra lo contrario, que la mujer baje de peso en esta etapa? “Es una pregunta interesante. No es algo que vemos a nivel de la población, la tendencia es a la ganancia de peso, pero cuando uno envejece pierde masa muscular, que pesa más que la masa grasa. He visto pacientes que están perdiendo masa muscular, aumentan masa grasa y sienten que la ropa les queda más apretada pero el peso no ha cambiado, eso es porque se pierde masa muscular y eso lo compensa. No se pierde peso pero sí se afecta en las medidas”.

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