El caso de Amie Upton, directora de la funeraria Florrie’s Army en Leeds, Inglaterra, generó conmoción internacional luego de que varias familias denunciaran que mantenía en su vivienda los cuerpos de bebés fallecidos, en condiciones indignas. Una investigación de la BBC reveló testimonios de padres que la acusaron de hacer que los cadáveres “vieran dibujos animados”.