Pico y Placa Medellín
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A propósito de la falla en la vía del metro y las inundaciones, hacemos un recuento de los problemas del afluente y revisamos la normatividad.
La historia —y la vida— del valle de los aburráes ha estado marcada por el curso de las aguas de su gran río. A lo largo de sus 100 kilómetros, entre el alto de San Miguel y su desembocadura en Puente Gabino, lugar en el que converge con el río Porce, emergió y se hizo adulta la ciudad metropolitana.
Antes y ahora los desbordamientos del caudal y el ímpetu de sus aguas alteraron la cotidianidad de la villa. En los 40, por ejemplo, los propietarios de las zonas aledañas pedían ayuda por los daños en los cultivos cuando la creciente arrasaba con lo que encontrara a su paso. Ahora, además de la socavación del terreno en Acevedo que afectó la vía férrea del metro, la emergencia corrió por el desbordamiento que anegó el lunes el soterrado de Parques del Río.
Es que desde la primera mitad del siglo XX se empezó a discutir la necesidad de rectificar y canalizar el río, argumentando que era la solución a los problemas de higiene, vivienda y tránsito. El 27 de marzo de 1950, el Municipio y el entonces...