Pico y Placa Medellín
viernes
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Una capilla móvil recorre Medellín atendiendo habitantes de calle. Ganó premio de arquitectura.
Los 2.000 panes y los 180 litros de chocolate no son lo más importante para aquellos que se acercan cada martes en la noche a la capilla móvil del padre Felipe Escobar. Calman el hambre, que a veces muchos cargan de días enteros, pero son solo el gancho para hablar, jugar y reflexionar con ellos.
El contenedor, con techo a dos aguas y color anaranjado, es arrastrado por un viejo Montero modelo 94 que a veces se vara, y ni eso detiene al sacerdote que todos los martes en la noche recorre las calles del Centro de Medellín para atender a habitantes de calle y población vulnerable.
“La Tienda del encuentro” fue el nombre con el cual el religioso bautizó al contenedor, del que dice “no tiene un solo dueño, sino que sus propietarios son todos a quienes les sirve”. Por su ingenioso diseño ganó, el mes pasado, el primer lugar en la XXVI Bienal Colombiana de Arquitectura y Urbanismo.
El trueque es sencillo. El padre Escobar ofrece ropa o un pan y un vaso de chocolate a cambio de navajas, cuchillos...