A las 6:00 a.m. de ayer, un grupo de estudiantes de Medicina de la Universidad de Antioquia estaba listo para salir hacia el Oriente de Antioquia, con el fin de realizar unas prácticas académicas.
Pero en cuestión de segundos la tragedia llegó: un hombre que llevaba puesto un casco se acercó al bus y con cuatro disparos acabó con la vida de Bayron Alberto Viana Morales, el conductor del vehículo. El homicida, según testigos, huyó en una moto de alto cilindraje sin placas.
La universidad informó que el hombre llevaba 20 años prestando servicio y pidió celeridad en las investigaciones para esclarecer los hechos.
Lo que dicen las cifras
Bayron se convirtió en la víctima número 404 de homicidio en Medellín, según el Sistema de Información para la Seguridad y Convivencia de Medellín, Sisc (ver gráfico).
Entre el primero de enero y el 20 de agosto se presentaron 49 homicidios más, que en igual periodo de 2017. A la fecha, la ciudad tiene un promedio de un asesinato cada 13 horas y una tasa de 25 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Según el Sics, en 2017 había, en promedio, un asesinato cada 15 horas y una tasa de 23 asesinatos por cada 100 mil habitantes.
En lo corrido de 2018, el 94% de las víctimas mortales corresponde al género masculino; y el Centro (76 casos) y San Javier (53) se posicionaron como las comunas con mayor incidencia de este delito, el de más alto impacto.
Causas y conflictos
El general Óscar Gómez Heredia, comandante de la Policía Metropolitana, aseguró que aunque las cifras son preocupantes y cada crimen es lamentable, “no hay que perder de vista que la ciudad fue la más violenta del mundo y hoy no está ni siquiera dentro de las primeras 50. Eso se debe a un trabajo articulado de la institucionalidad”.
Agregó que fenómenos asociados a las bandas criminales, como el sicariato, contribuyen a aumentar las cifras. “Dentro de este panorama de alza en las cifras, hay que destacar que hace un mes teníamos un aumento de 83 casos frente al año pasado y ya redujimos esa cifra a 49”, aclaró.
Jorge Giraldo, decano de la Escuela de Humanidades de la Universidad Eafit, dijo que la medición respecto a los años de mayor violencia es “hasta grosera”, pues se trata de momentos en los que la ciudad vivía situaciones excepcionales de violencia, con las tasas más altas del mundo.
“Lo que es cierto es que se frenó la tendencia de descenso en la tasa de homicidios y para los estándares de ciudades con las que nos estamos midiendo —como Bogotá con una tasa de 15 y Ciudad de México con una de 9—, las cifras actuales son altas.
El académico agregó que el mandato constitucional para las autoridades (Alcaldía, Policía y Fiscalía) es, ante todo, proteger la vida y si la tasa aumenta “no es una buena noticia para nadie”.
¿Culpa de las bandas?
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y su secretario de Seguridad, Andrés Tobón, insisten en que gran parte de las víctimas resultan del enfrentamiento entre bandas. Según el Sisc, los enfrentamientos entre estructuras ilegales aportan el 56% de las víctimas.
“Cada muerte me afecta a nivel personal, no solo como alcalde. Nada más importante que la vida. Ninguna muerte tiene justificación. Sin embargo, más del 70% tienen explicación porque se da entre miembros de estructuras criminales”, explicó el alcalde Gutiérrez.
El mandatario aseguró que la mafia, históricamente, “ha tergiversado los valores de nuestra sociedad: ha cambiado el trabajo duro por el dinero fácil, la discreción por la opulencia; le ha quitado el valor a la vida y a cambio le ha puesto un precio a cada vida”.
En eso coincide Fernando Quijano, director de la Ong Corpades y analista del conflicto urbano, quien estima que en el 70% del territorio de Medellín hay presencia criminal. “Y aunque hay capturas de cabecillas y mandos medios, no se han desmantelado grupos. Otros delitos como la extorsión y el tráfico de drogas también están disparados y todo parece indicar que, por eso, las cifras van a seguir subiendo”, dijo .
381
de las 404 víctimas de homicidio en Medellín son hombres: Sisc.