Cuando comenzaron a llegar las primeras “casas hechas sin hambre”, como las denomina Jesús Emilio Echeverri, lo que hoy se conoce como barrio La Floresta eran terrenos donde se ubicaban varias fincas de gente adinerada en Medellín. Estas propiedades, que se empezaron a levantar en 1928, hicieron parte de una zona a la cual se la conoció como Circal.
Jesús ha vivido sus 62 años en el barrio. Cuenta, con una placa de bronce en la mano que lo corrobora, que varias casas que se construían en lotes de más de 200 metros cuadrados, aprovechando el espacio y no tan minúsculas como gran parte de las construcciones actuales, que esas viviendas fueron construidas por el Instituto de Crédito Territorial. Su padre, Arturo Echeverri, se la ganó en una rifa...