Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Opera desde hoy la línea Picacho, el sexto modo de su tipo en el sistema masivo. Recuento y futuro de una osadía.
Con pilonas como agujas capoteras y cables como hilo fino, Medellín empezó hace dos décadas a coser su piel urbana. Desde entonces, el horizonte no volvió a ser el mismo porque la vida y sus complejidades quedaron más cerca de resolverse. Es que las guerras en los campos causaron un éxodo constante desde mediados de siglo y la ciudad, sin darse cuenta y mucho menos sin preverlo, se empezó a expandir hacia el confín de sus laderas.
Ese poblamiento informal trajo, además de asentamientos en las goteras del oriente y el occidente, barrios de difícil acceso, con un reducido número de intervenciones públicas, servicios insuficientes y una urbe fragmentada y desconectada de su centro.
Cuenta Jorge Alberto Ramos López, jefe de Cables del Metro, que desde 1999, apenas en el cuarto año de servicio de la línea férrea, se había puesto el foco en el nororiente y el noroccidente para empezar la expansión del sistema y llevar los tentáculos a cada rincón. No obstante, siempre aparecía el obstáculo mencionado...