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La historia de la envigadeña que habría sido violada y obligada a abortar por un sacerdote que aún sigue libre

El caso tiene dos denuncias en la Arquidiócesis de Medellín y una en Fiscalía, pero el sacerdote continuaría oficiando misas y confesando personas.

  • Según el testimonio, el sacerdote la obligó a abortar cuando tenía solo 14 años, ni siquiera le dijo que era un aborto. FOTO: ARCHIVO EC
    Según el testimonio, el sacerdote la obligó a abortar cuando tenía solo 14 años, ni siquiera le dijo que era un aborto. FOTO: ARCHIVO EC
07 de julio de 2023
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Después de casi 20 años y tras la poca gestión, que según denuncia ha recibido su caso por parte de las autoridades, Natalia Restrepo decidió hacer una denuncia pública de su caso de abuso sexual por parte de un sacerdote reconocido en Envigado, al que la mujer habría denunciado tanto en la Arquidiócesis de Medellín como en la Fiscalía.

Sin embargo, según su relato, el caso no ha avanzado, debido a la cantidad de años que han pasado desde que ocurrieron los hechos. Ella quiso hacer ahora una denuncia pública para contar su historia.

Los hechos sucedieron, según lo que ha narrado, en el 2004, cuando ella vivía en Envigado y asistía, junto a su abuela, a la iglesia Santa Gertrudis, la principal de este municipio de Antioquia.

Natalia contó su testimonio a la BBC y allí narro su historia y cómo la afectó el episodio de abuso. En un principio relató que no tuvo mucha relación con sus padres biológicos, por lo que terminó creciendo al lado de su abuela: “me llevaba a misa los sábados y los domingos, y durante la semana, si se podía y pasábamos por el parque, también había que entrar a la iglesia”.

Cuenta que por esa razón le tomó mucho cariño a su rutina de ir a la iglesia. “Cuando era niña me gustaba ver a los niños y jóvenes que estaban en el altar ayudando al sacerdote durante la misa. Los admiraba con su túnica blanca y le decía a mi abuela que quería ser como ellos”, detalló.

Así fue como al cumplir 11 años, en 2002, entró al grupo de los monaguillos o también conocidos como acólitos. Según relató, el hombre que la violó se ordenó como sacerdote el mismo año en que ella empezó a ser acólita y fue asignado a la iglesia de Santa Gertrudis. “Así que compartía bastante con él. En ocasiones me pedía que lo ayudara con el computador o a hacer alguna cartelera. Yo me sentía especial. Me creía importante porque mi letra era linda y los carteles quedaban bien bonitos. Él me hacía sentir tenida en cuenta”.

Natalia comentó en su testimonio que con el pasar del tiempo se volvió la ‘preferida’ de este sacerdote. “Lo acompañaba a misas fuera de la parroquia o alguna unción a un enfermo. Íbamos en su carro y al regreso siempre me dejaba en mi casa”.

Después de 3 años de tener esa ‘amistad’ tan cercana con el sacerdote, Restrepo tenía una confianza muy grande con él, quien, según el relato, se aprovechó de eso y la llevó a un motel, que aún funciona.

“Para que no nos vean, porque igual un sacerdote bebiendo es feo”

Natalia relató con detalle para la BBC los momentos de angustia que vivió el día en el que el sacerdote la violó. “Un sábado después de la reunión del grupo juvenil, el padre me pidió que lo acompañara a una eucaristía en un club de un barrio de clase alta de Medellín, y de ahí me llevó a Sabaneta, un municipio cerca de Envigado, a una especie de restaurante al aire libre en el que vendían carne asada. Estuvimos como una hora, comiendo y tomando algo. Luego nos subimos al carro, pero esta vez no me llevó a mi casa, sino a un motel, que todavía existe”.

— “Padre, por qué me trae acá’’, le pregunté.

— “Para que nos sirvamos algo y que no nos vean, porque igual un sacerdote bebiendo es feo”, me respondió.

“Me quedé tranquila porque era común que él tomara trago. Además, le tenía confianza. Lo conocía hace tiempo y nunca me había hecho nada. Me acuerdo que las habitaciones eran como cabañas con estacionamiento propio. Se entraba al garaje por una puerta metálica, como de aluminio. En ese mismo espacio, estaba el cuarto con un baño. Él bebió mucho, se pasó de copas y comenzó a tratar de quitarme la ropa. Yo no entendía bien qué estaba pasando. Me sentía confundida”, avanzó.

Natalia comentó que en medio de su confusión, no entendía lo que estaba pasando porque en casa nunca había tenido una educación sexual, su abuela nunca habló del tema, de hecho era un tabú en su crianza.

Continuó con su testimonio:

“Déjame darte unos besos. Quiero estar contigo. Yo siempre he estado enamorado de ti. Eres una mujer hermosa. Quiero que seas mía”. Me decía cosas así.

Yo le pedía que parara, pero no me hacía caso. Fue ahí cuando empecé a sentir mucho miedo.

Comencé a golpear la puerta del garaje para que alguien me ayudara, pero él me decía que nadie me iba a escuchar, que la recepción estaba lejos de ahí.

Lo que siguió es el recuerdo más asqueroso que tengo: se quitó su pantalón, su camisa, me tiró a la cama, me abrió las piernas y me penetró a la fuerza.

Esa imagen se me quedó grabada y creo que es el momento que me genera más odio”.

El embarazo: “se enojó y me dijo que yo no le iba a dañar su vocación”

En su testimonio, Restrepo relató que después de la violación, el sacerdote habría continuado con los abusos, en una ocasión la encerró en una habitación de la casa cural y la obligó a ver cómo se masturbaba.

Sin embargo, eso paró cuando la mujer, entonces de 14 años, notó que su menstruación dejó de llegar, por lo que se realizó un examen de sangre que confirmó que estaba en embarazo.

“Cuando lo supe, fui a la parroquia y le dije al padre que necesitaba hablar con él. Me citó en un lugar donde vendían helados. Allí le conté que estaba embarazada. Se enojó y me dijo que yo no le iba a dañar su vocación, que él recién estaba comenzando su vida sacerdotal”.

— “¿Cómo no se la voy a dañar si estuvo conmigo? ¿Qué voy a hacer?”, le pregunté.

“Me respondió que no me preocupara, que él lo iba a solucionar”.

Natalia continuó con su narración y aseguró que el sacerdote la llevó a un barrio popular de Medellín y allí una señora de edad avanzada le hizo un tacto vaginal y afirmó que no había nada que hacer.

Tras la negativa de la adulta de practicarle un aborto a Restrepo, el sacerdote condujo hasta una farmacia donde compró unas pastillas que el farmacéutico le explicó cómo tomarse. “Me dijo que con eso me llegaría la regla. Nunca habló de un aborto”.

Después de mucha presión por parte del sacerdote para que Natalia tomara las pastillas, la mujer las tomó y “en la madrugada comencé a expulsar coágulos de sangre. Fue muy fuerte. El dolor era horrible. Botaba mucha sangre y me paraba al baño seguido. Un par de días después, las molestias seguían y decidí ir a la clínica”, comentó a la BBC.

Mientras estuvo en la clínica, una enfermera contó lo que estaba sucediendo a un familiar de Natalia y este llegó al hospital gritándole e insultándola por haberse practicado un aborto, pero ella decidió no contar nada por temor a que no le creyeran.

La respuesta de la iglesia

“Pasaron varios años hasta que me atreví a hacer la denuncia en la oficina de la Curia de la Arquidiócesis de Medellín. Recuerdo que me atendió un sacerdote que tomó nota en un libro, a mano. Cuando terminé, me dio una palmadita en el hombro y me dijo que tenía que perdonar, ‘que ellos son hombres y que también cometen errores’. No pasó nada. Nunca me contactaron de nuevo”.

Natalia, para olvidarse de ese episodio de su vida, se fue a vivir a Chile, donde hizo su vida, se casó y tuvo una hija; sin embargo, en 2022 decidió volver a Colombia para que se hiciera justicia por el abuso que sufrió en su infancia.

La segunda vez que hizo la denuncia ante la Arquidiócesis de Medellín comenta que “me atendió el obispo auxiliar, monseñor José Mauricio Vélez García. Mientras me escuchaba, él escribía todo en un computador y lo iba leyendo en voz alta para que yo supiera lo que iba quedando registrado. Al final firmé el documento con mi declaración.”

“De mi primer requerimiento me dijo que no tenía idea:

— ‘Hasta allá no llego porque eso fue en otra época, otra realidad’, me respondió.

Para el año 2022 también estalló el escándalo de abuso sexual a menores de edad en la Iglesia Católica, en el que el periodista Juan Pablo Barrientos logró que la iglesia entregara los datos de los sacerdotes que habían sido denunciados por abuso sexual ante la Arquidiócesis en los últimos 30 años.

En la lista difundida por la Arquidiócesis se encuentra el nombre del sacerdote acusado por Natalia Restrepo.

Le recomendamos: Arquidiócesis de Medellín reconoce que 26 de sus sacerdotes habrían cometido abusos sexuales contra niños

En la investigación, la BBC se contactó con la Fiscalía con indagaciones respecto a la denuncia de Natalia Restrepo y el Centro de Atención Integral a Víctimas de Abuso Sexual (CAIVAS) del ente investigador le confirmó al medio que sí recibió la denuncia de Restrepo.

Un tiempo después de la consulta del medio, Natalia recibió una respuesta oficial por parte de la Fiscalía en la que le informaron que su caso había prescrito porque los hechos ocurrieron hace 18 años y que, por esa razón, no se daría curso a la investigación legal.

Luego de saber eso, Natalia concluyó en su testimonio que “haber sido abusada sexualmente me dejó una herida que no puedo borrar. Afectó mi vida emocional y física. Intento salir adelante, pero me siento enojada porque creo que la justicia en mi país poco existe, no entiendo cómo un sacerdote sigue ejerciendo después de haber cometido un crimen tan enorme”.

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