Por lo menos unas 50 familias están asentadas a un costado de las viejas vías del ferrocarril de Antioquia, a orillas del río Medellín, en la vereda El Porvenir de Barbosa. Varias casas de estas personas se están fisurando, se están desmoronando, y todo se debe a los trabajos de la doble calzada que desde Barbosa se construye a Cisneros.
La Alcaldía local clasificó a este sector como un barrio de invasión, por lo cual, aunque las obras estén generando afectaciones en las viviendas, por ley no podría indemnizar a sus ocupantes por los daños ocasionados.
Eusmerry Cañas llegó hace más de 45 años a esta zona. Afirma que ni siquiera con el paso del viejo ferrocarril, el cual alcanzó a ver, se habían generando tantos daños físicos en las casas como ahora, con toda la maquinaria para la construcción de la vía.
“Hay algunas casas que ya se las llevó el río. Por ahí habrán unas 15 que tienen problemas muy graves de fisuras y daños en las paredes”, cuenta Eusmerry.
Su hermano, Luis Eduardo Cañas, también vive en este sector y es el presidente de la Junta de Acción Comunal. Él afirma que han tenido que poner palos para sostener las paredes por la fragilidad y los hundimientos del terreno.
Fallas del terreno
El director administrativo de Planeación de Barbosa, Carlos Julio Ramírez Arboleda, afirma que cuando comenzó todo el proyecto de la doble calzada, una parte inaugurada hace cuatro años, se generaron los primeros movimientos de tierra y hundimientos por lo que se cree es una falla geológica.
“Estas personas están en riesgo porque tienen cerca una quebrada que se llama El Vertedero, que desemboca en el río Medellín, y que en octubre de 2016 ya generó una situación peligrosa porque se desbordó”, revela Ramírez.
El funcionario agrega que al menos 35 familias ya fueron reasentadas por el concesionario Hatovial en un barrio conocido como Los Almendros, con lo que se esperaba que entregaran los predios en El Porvenir porque incluso han planes para sembrar allí 20.000 árboles.
Eusmerry cuenta que no participó de ese proceso de reasentamiento porque su vivienda no era una de las que presentaba afectaciones, que según ella, fue a las familias a las que reubicaron. Pero ahora espera que la Administración Municipal se acuerde de ellos.
“Nos convertimos en el barrio del olvido, ya solo se acuerdan de nosotros para venirnos a dejar unos recibos de catastro. Tengo unos documentos con fechas de 2001 y 2007 donde se habla de un terreno para la reubicación, pero no volvimos a saber nada de eso”, comenta.
Sin planes de reasentamiento
Sin embargo, Ramírez aclara que la Alcaldía sí se ha preocupado por estas personas, y en varias ocasiones los han atendido entregándoles frazadas u con otros elementos para su seguridad. Además, explica, no se ha contemplado un desalojo arbitrario aunque por el momento tampoco hay planes para construir viviendas para alejar a estas familias del peligro.
La Alcaldía se apoya en la Ley 810 de 2003, que cataloga la situación en la que fueron construidas estas viviendas como una infracción urbanística propensa incluso de sanción (entre 15 y 30 salarios mínimos legales diarios vigentes por metro cuadrado), pero los habitantes de El Porvenir solo piden ayuda para encontrar una solución y vivir dignamente.
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