Guerra fría, de Pawel Pawlikowski

Porque el desamor conmueve

Oswaldo Osorio

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Desde Abelardo y Eloísa, pasando por Romeo y Julieta, hasta llegar a Titanic, las historias de desamor siempre han vendido, pues resultan tan fascinantes y entrañables como las de amor. Tal vez sea ese masoquismo agazapado que tantos llevan dentro o la idealización romántica de los sinos trágicos, quién sabe. El caso es que de Polonia llega esta otra historia de desamor, acompañada del nombre de un director que ya cuenta con algún prestigio, melancolizada aún más con una bella banda sonora y con el tufillo “indi” que le da el ser de época, cuadrada en su formato y con un acabado en blanco y negro.

El contexto histórico es la posguerra, cuando Polonia queda del lado socialista y en poco se le vendrán todas las opresiones del régimen, la propaganda y la guerra fría. Un director musical y una joven cantante se conocen en estas circunstancias y comienza para ellos una dolorosa dinámica de idas y venidas en su apasionado amor. La política que se interpone en el amor y el amor que se resiste contra la inclemencia de la política, es una historia harto conocida y persistente en el cine.

Y cuando estos dos grandes temas se combinan en un relato, uno suele ser más interesante o más sólido que el otro. En esta película hay una combinación en las calidades de esas variables, pues el contexto político resulta más sólido en su construcción pero menos atractivo porque no dice nada nuevo o diferente, mientras que la historia de amor se presenta en su lógica y narrativa más endeble e inconsistente pero indudablemente más apasionante, es lo que roba el corazón del público, aunque no muy limpiamente.

La opresión y represión de la Cortina de hierro, con su privación de libertades y la aplanadora de la propaganda del régimen que transforma la cultura y el arte sin importar la tradición y las raíces. Ese es un panorama y una estructura que están definidos con claridad en el relato y que se adueña del tono y la atmósfera de esta historia. El sistema se impone a las individualidades, y más aún a los sentimientos y las emociones. Por eso, en este contexto, no podía ser otro el destino de la pareja sino ser protagonistas de un cuento de desamor.

El problema es que este amor parece demasiado calculado por su guionista y director para que no funcione, pues las lágrimas y la melancolía pueden ser más poderosas que el romance sin obstáculos. El relato impone desencuentros que no necesariamente están en la lógica de la trama y atraviesa absurdas decisiones de la pareja que no son consecuentes con ese supuesto gran amor que se tienen, y que si acaso se explicarían bajo la idea del amour fou.

De manera que resulta contradictoria la forma como se puede asumir esta relación, pues de un lado, está la historia de amor apasionado que realiza su emotiva travesía hacia las tristezas del desamor, con toda la belleza de ella, la melancolía de él y las melodías del jazz y el blues como perfecta banda sonora para su agridulce enamoramiento. De otro lado, están los forzados y gratuitos giros en la trama y en el comportamiento de la pareja para que se pueda dar esa historia que parece esforzarse demasiado en vernos salir tristes y conmovidos de la sala de cine.

Escuela de Crítica de cine de Medellín

Publicación virtual

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La crítica de cine no tiene, al menos en Colombia, la posibilidad de algún tipo de formación más o menos formal que vaya más allá de algún curso o seminario dictado por entidades culturales de forma esporádica y sin continuidad. Los críticos de cine normalmente son autodidactas o, cuando más, derivan este oficio de su formación como escritores, comunicadores o periodistas. De hecho, la crítica de cine ni siquiera está contemplada en alguno de los contenidos de las materias teóricas en los programas de cine o audiovisuales.

Por eso esta iniciativa de una Escuela de crítica de cine en Medellín parte de un crítico autodidacta con formación de periodista, Oswaldo Osorio,  y con el respaldo de una revista de cine, Kinetoscopio, quienes han visto la necesidad de crear un espacio y unos procesos que proporcionen una formación más sistematizada y desarrollada a largo plazo, y así incentivar tanto la cualificación de este oficio en la ciudad de Medellín como la gestación de actividades en torno al cine a y la crítica.

Al cabo de casi dos años de labores, los estudiantes tuvieron un proceso de formación que incluyó el estudio y la reflexión teórica, la asistencia a seminarios especializados con invitados nacionales e internacionales, la lectura y análisis de la obra de críticos históricos y, por supuesto, el constante ejercicio de la escritura, el cual era enriquecido por la puesta en común y debate entre los críticos en formación y su coordinador, así como por su publicación en el blog Cinéfagos de el periódico El Colombiano y en www.kinetoscopio.com.

Los textos presentados en esta publicación no son precisamente críticas cinematográficas, como habitualmente se ven en la prensa y en los infinitos blogs que ahora existen, sino que son textos más especializados en el quehacer del oficio. El primer grupo de escritos, son críticas monográficas sobre diversos temas o autores. En ellos se desarrolla una mirada crítica pero con la intensidad del largo aliento que desborda los límites de una sola película.

El segundo grupo, son textos alineados con el proceso de formación teórica y relacionados con el estudio y análisis de la historia, principios y formas de la crítica de cine. El texto guía utilizado para este proceso fue El significado del filme, de David Bordwell; es por eso que muchos de los ensayos parten de o giran en torno a los conceptos planteados por Bordwell. Son escritos concebidos con la visión fresca y lúcida de críticos en formación que se han iniciado en su praxis, no solo escribiendo con la obligada constancia para tener tal título, sino con los referentes y fundamentos teóricos necesarios para pensar y entender estructuralmente este oficio.

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Cafarnaum, de Nadine Labaki

Ciudadanos que no existen

Oswaldo Osorio

cafarnaum

La ciudad bíblica, en la que alguna vez predicó Jesús y ahora se encuentra en ruinas, le sirve de símbolo a esta película libanesa para hablar de un tema universal: las desventuras de los niños en los sectores marginales de las grandes ciudades. Una historia relatada muchísimas veces en el cine del Tercer mundo, que en el fondo siempre dice lo mismo, pero que marca diferencias en los matices que le da cada entorno y cultura a unas historias y personajes mirados generalmente con la impronta del realismo y la compasión.

Esta es la tercera película de la actriz y directora Nadine Labaki, quien en cada una de ellas se ha ocupado de problemas capitales de su país y su cultura. En Caramel (2007), habla de la posición desventajosa en la que se encuentra la mujer ante las arbitrariedades del patriarcado; mientras que en ¿Y ahora adónde vamos? (2011) se refiere a los conflictos entre cristianos y musulmanes. Así que con la condición femenina, la intolerancia religiosa y ahora el desamparo de los niños, Labaki ha forjado un estilo y universo definidos por el drama, el realismo y la denuncia.

En Cafarnaum, Zain es un niño que prácticamente asume el papel de adulto en una familia que vive en la miseria, junto con dos padres ignorantes e irresponsables y una patota de hermanos menores.  Su gran temor en la vida es que sus padres entreguen en matrimonio a su hermana de apenas once años. Y es a partir de este conflicto que Zaín emprende una cruzada contra el mundo, eso sí, muchas veces ayudado o forzado por un guion que lo puede llevar a los extremos de la desventura o de la precocidad.

La pregunta fundamental con esta película es qué tan sensacionalista o manipuladora puede ser con su personaje, su tema y el público. Y tal vez la respuesta no necesariamente tenga que inclinarse a un lado o a otro, sino que más bien sería pendular. Por momentos, resulta cruda y honesta en esa suerte de denuncia que hace de la marginalidad de estos niños, sometidos a la brutalidad de unos padres que se excusan en su ignorancia; en otros casos, el relato sucumbe a la pornomiseria, con la acumulación de adversidades y la mezquindad agazapada en los puntos de giro; aunque también hay pasajes de ternura y emotividad, como en la relación del protagonista con la inmigrante etíope y su bebé.

A pesar de esa pendularidad, la gran virtud de la película está en el joven actor que encarna a Zain y en el personaje mismo. Resulta inevitable, ya sea manipuladora o no, la forma casi hipnótica como el espectador se ve obligado a seguir la odisea de este niño, con toda su carga de (a veces artificial) madurez y esa dureza del gesto y el carácter que es consecuencia de una vida que no pidió tener.

El vicepresidente, de Adam McKay

El poder fantasma

Oswaldo Osorio

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Con un tono en un cruce de caminos entre la sátira, las bromas ingeniosas y la reflexión política, esta película reconstruye la carrera pública de Dick Cheney, el polémico vicepresidente de Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush. Rico en recursos narrativos, este biopic no solo resulta una provocadora radiografía de los manejos del poder tras bambalinas, sino del modus operandi de la principal potencia militar de nuestro tiempo, que siempre se ha comportado como la policía del mundo. Continuar leyendo

Video clips recomendados de 2018

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Por: Oswaldo Osorio 

  1. Til It’s Over – Anderson .Paak / HomePod — Welcome Home by Spike Jonze — Apple

Es un comercial de Apple, cierto. Pero los video clips, en esencia, son eso, comerciales, de una canción y su intérprete. También puede verse como un video clip que hizo uno de los más importantes autores de este género, Spike Jonze, con la música de Anderson .Paak para ser usado como el anuncio publicitario que le encargó esta marca. El caso es que se trata de una bella e ingeniosa pieza, ejecutada con gran inventiva visual y soltura interpretativa por parte de la cantante inglesa FKA twigs. Aquí el espacio se estira o se pliega obedeciendo a esa soltura del cuerpo, mientras el movimiento de la materia y los objetos deja iridiscentes huellas en ese espacio trastocado. El video transporta a su agotada protagonista a una dimensión donde es posible descansar bailando, expandir el universo doméstico y encontrar la compañía de su doble. Es plasticidad pura, hecha por grandes artistas… para vender un electrodoméstico! Continuar leyendo

The Smiling Lombana, de Daniela Abad

La victoria de las cosas

Oswaldo Osorio

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No hay por qué sorprenderse por la forma en que dos películas sobre una misma familia consiguen reflejar los dos grandes males de Colombia, y específicamente de Medellín. Es que todo está conectado y la violencia cruza todas las esferas. Y aunque en The Smiling Lombana no está todavía esa violencia, sí la aborda reflexivamente y prefigura aquella que se erige implacable y arbitraria en Carta a una sombra (2015), la ópera prima de esta misma directora y codirigida con Miguel Salazar. Continuar leyendo

No te Preocupes, no irá Lejos, de Gus Van Sant

Dar doce pasos sin poder caminar

Oswaldo Osorio

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Muchas historias aseguran el dramatismo y empatía con el espectador por la acumulación de adversidades. El protagonista de este relato es alcohólico, está en silla de ruedas y vive traumado por ser huérfano. Todo un coctel para hacer un melodrama sensiblero y complaciente con el público, y si bien algunos atisbos de ello hay en esta película, termina saliendo a flote gracias a la honestidad de la historia que la inspira y a un director que casi siempre ha tenido un punto de vista que hace la diferencia. Continuar leyendo

Películas recomendadas de 2018

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Oswaldo Osorio

El intenso ahora, de João Moreira Salles

Un documental monumental en el uso de imágenes de archivo. Una mirada lúcida y crítica a Mayo del 68 y a las imágenes que dan testimonio de un sueño revolucionario en cuatro distintas partes del mundo. Una película reveladora en términos históricos, ideológicos, narrativos y hasta en el análisis e interpretación de la imagen. Continuar leyendo

Roma, de Alfonso Cuarón 

La vida sin hombres

Oswaldo Osorio

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Parecería un poco obvio decir que el cine ambientado en el pasado transporta al espectador a esa época, pero esto sirve para precisar que la mayoría de las películas utilizan esa época como contenedor de su historia, que determina algunos de sus aspectos; sin embargo, hay otras, como esta de Cuarón, en que la época misma es también protagonista, porque este es un relato no solo sobre una empleada del servicio y esa familia para la que trabaja, sino también sobre cómo era Ciudad de México y la vida de la clase media a principios de los años setenta. Continuar leyendo

La balada de Buster Scruggs, de los hermanos Coen

Historias de vaqueros

Oswaldo Osorio

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Una película de los hermanos Coen siempre será un acontecimiento cinematográfico que difícilmente decepcionará, no importa que no se pueda ver en cine sino tener que limitar toda su inventiva visual a la pantalla del televisor porque solo fue estrenada en Netflix. Aunque se muestra como si se tratara de la adaptación de un libro, en realidad son seis historias independientes ambientadas en el Viejo oeste, escritas por los Coen y solo dos de ellas adaptadas de un par de cuentos. Continuar leyendo