Hace cuatro meses y medio regresó a Colombia, de manera silenciosa y sin agitar a la prensa, un antiguo narcotraficante del cartel de Medellín. Se trata de Fabio Enrique Ochoa Vasco, conocido en el bajo mundo como “Kiko Pobre” o “Carlos Mario”.
Había sido capturado en Venezuela en 2009 y extraditado a EE.UU., donde lo condenaron a nueve años de celda. En sus días de crimen, perteneció al ala del cartel que lideraban, desde el municipio de Itagüí, los capos Fernando Galeano (“el Negro”) y Gerardo Moncada (“Kiko”).
Ambos fueron asesinados por órdenes de Pablo Escobar en la cárcel La Catedral de Envigado (1992), lo que puso en fuga a “Kiko Pobre” durante un par de años. Esta es la historia, elaborada por El Colombiano y Revelaciones del Bajo Mundo.

