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¿Por qué “Bendito Menor” no cayó durante el gobierno de Petro? Esto se sabe

Gerson Arias, investigador de la FIP, explica por qué durante el gobierno Petro no prosperó el sometimiento de esta estructura que terminó fortaleciéndose a favor de Naín Pérez Toncel.

  • Alias Bendito Menor y su pareja sentimental conocida como ‘La Bebecita’. Fotos: redes
    Alias Bendito Menor y su pareja sentimental conocida como ‘La Bebecita’. Fotos: redes
hace 3 horas
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La muerte de alias Bendito Menor, abatido en una casa de Riohacha junto con su pareja sentimental (‘La Bebecita’) y dos de sus escoltas, vuelve a poner bajo la lupa la pregunta que había quedado pendiente durante el gobierno de Gustavo Petro: ¿por qué nunca se produjo un golpe definitivo contra uno de los principales mandos criminales de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN)?

La respuesta parece tenerla Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), quien en diálogo con EL COLOMBIANO no apunta a una ausencia de operaciones de la Fuerza Pública, sino a un proceso de “Paz Total” que se quedó atrapado entre la demora política, una negociación debilitada y la falta de un marco jurídico para lograr el sometimiento de esta estructura criminal.

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En medio de ese limbo, Naín Andrés Pérez Toncel consolidó su poder, se convirtió en uno de los hombres más buscados del Caribe y terminó cayendo bajo el gobierno de Abelardo De la Espriella, quien apenas semanas antes lo había señalado como un objetivo de alto valor.

El debate sobre por qué durante el gobierno de Gustavo Petro no prosperaron acciones definitivas contra alias Naín y la estructura criminal a la que pertenecía tiene, según el investigador Arias, más relación con las fallas de gestión, la lentitud institucional y los vacíos jurídicos de la llamada “Paz Total” que con una ausencia de operaciones de la Fuerza Pública.

De hecho, operaciones sí hubo, dice. “Lo que no se logró fue convertir esa presión operacional en un resultado definitivo contra uno de los mandos que terminó convirtiéndose en uno de los hombres más buscados de La Guajira”, dijo el experto.

Según Arias, los primeros acercamientos con las ACSN comenzaron tempranamente, en agosto de 2022. Sin embargo, la resolución que habilitaba un espacio exploratorio de diálogo solo llegó en 2024, casi dos años después.

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Ese retraso terminó dejando el proceso relegado dentro de la agenda del Gobierno, pese a que, de acuerdo con el investigador, el de las ACSN era uno de los procesos que mayores posibilidades tenía de desembocar en un sometimiento efectivo.

A esa demora se sumó otro problema: mientras otras estructuras involucradas en la “Paz Total” tenían equipos numerosos de negociadores y observadores, el Gobierno dejó el proceso con las ACSN prácticamente en manos de una sola persona, Mauricio Silva.

Su tarea era especialmente compleja: debía convencer a una organización armada de que el camino no era un acuerdo político de paz, sino un sometimiento a la justicia. Pero, según Arias, lo hizo sin un equipo institucional robusto que acompañara la negociación.

El tercer obstáculo fue quizá el más determinante: no existía un marco jurídico claro que permitiera establecer qué recibirían los integrantes de la estructura a cambio de su sometimiento, cuáles serían sus condiciones de reclusión y qué beneficios penales podrían obtener.

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Sin una herramienta concreta para ofrecerles una salida jurídica, el proceso quedó en un limbo. La mesa nunca llegó a consolidarse formalmente y la estructura terminó retomando plenamente sus actividades armadas.

En medio de ese escenario emergió con fuerza Naín Andrés Pérez Toncel, alias Naín o “Bendito Menor”, un joven de 26 años oriundo de Agustín Codazzi, Cesar, que representa, según Arias, una nueva generación de mandos criminales.

Tras el operativo, el senador Germán Rodríguez, del partido Salvación Nacional, dijo en diálogo con Semana que durante la administración de Petro las autoridades ya contaban con información de inteligencia sobre alias Bendito Menor, pero, a su juicio, no hubo voluntad política para ordenar una operación en su contra.

“Desde Gustavo Petro se tenían estas informaciones de inteligencia. Quiere decir que Gustavo Petro no quiso hacer ninguna de esas operaciones; quiere decir que Gustavo Petro se apadrinó con ellos. Esto solamente es intención política”, afirmó Rodríguez ante ese medio.

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Perfil de ‘Bendito Menor’

Su trayectoria comenzó en 2020, cuando ingresó al denominado “Combo los Majayura”, una estructura delincuencial de Riohacha dedicada al tráfico de estupefacientes y a la ejecución de trabajos criminales para los entonces llamados “Pachencas”, posteriormente conocidos como las ACSN.

Entre 2022 y 2023 ingresó formalmente a esa organización y su ascenso fue vertiginoso. En menos de cuatro años llegó a convertirse en un comandante de tercer nivel y asumió el control del Frente Javier Cáceres en La Guajira, una estructura urbana con funciones especialmente relacionadas con la extorsión y la salida de cocaína.

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Su crecimiento dentro de la organización estuvo marcado por el uso de la violencia, los cobros extorsivos, el control de corredores criminales y, sobre todo, una capacidad inusual para hacerse visible.

“Bendito Menor” tenía un perfil diferente al de los mandos tradicionales de las ACSN.

Su poder no estaba construido principalmente sobre la gobernanza territorial silenciosa o el control social acumulado durante años en la Sierra Nevada, sino sobre la violencia, la intimidación, la popularidad y las redes sociales.

Utilizaba plataformas digitales para exhibir lujos, proyectar poder y lanzar amenazas, convirtiéndose en uno de los rostros más visibles de la organización.

Ese comportamiento terminó convirtiéndose precisamente en una de sus mayores vulnerabilidades. Su exposición pública llamó la atención de las autoridades nacionales e internacionales y, al mismo tiempo, comenzó a generar incomodidad dentro de la propia estructura, según lo contado por Gerson Arias, investigador de la FIP.

Mientras los comandantes históricos de las ACSN procuraban mantener un perfil mucho más discreto, Naín parecía alimentar deliberadamente su protagonismo.

Arias sostiene que su comportamiento altamente violento contra las comunidades y contra la Fuerza Pública también contribuyó a convertirlo en el hombre más buscado de La Guajira.

Al cabecilla se le relaciona con masacres y homicidios ocurridos en distintas zonas del departamento, además de acciones de intimidación que incrementaron la presión de las autoridades sobre él y sobre la organización.

El punto de quiebre llegó a finales de 2025. Mientras estaba vigente la suspensión de las órdenes de captura de integrantes de las ACSN que hacían parte del proceso de acercamiento con el Estado, el Gobierno Petro decidió no solicitar la renovación de esa suspensión para “Bendito Menor”.

La decisión estuvo relacionada, entre otros factores, con su comportamiento y sus amenazas públicas contra altas autoridades, incluyendo al entonces presidente Petro.

Lo significativo, según Arias, es que los mandos de las ACSN no opusieron resistencia a esa determinación. Ahí comenzó a configurarse lo que, visto en retrospectiva, parece una muerte anunciada.

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La combinación entre la pérdida de protección jurídica, su exposición pública y las tensiones que había generado dentro de la organización dejó a Naín cada vez más aislado.

Su caída no habría sido únicamente consecuencia del trabajo de inteligencia de las autoridades. Para Arias también habría contado con información procedente de personas de su propia estructura.

De acuerdo con el investigador de la FIP, integrantes de las ACSN habrían facilitado información sobre la ubicación de la vivienda en Riohacha donde se refugiaba.

Para la organización, entregar su paradero podía ser una manera de apartar a un mando que se había vuelto incómodo sin tener que enfrentarlo directamente y provocar una disputa interna.

La operación que terminó con su muerte contó además con capacidades de inteligencia y tecnología de respuesta rápida con apoyo de Estados Unidos a través del FBI para dar con su ubicación.

En el operativo también murieron dos de sus escoltas y su pareja sentimental.

Según Arias, ella no desempeñaba un papel operativo armado, pero sí era una persona de extrema confianza para el cabecilla y cumplía funciones relacionadas con la intermediación con terceros y el manejo de asuntos financieros.

La caída de “Bendito Menor” tiene, además, una lectura política para el nuevo Gobierno. El 9 de julio de 2026, cuando todavía era presidente electo, De la Espriella había señalado a Naín como uno de los objetivos de alto valor de su administración.

Su neutralización, a menos de un mes de haber asumido el poder, constituye así una victoria mediática temprana para el mandatario y le permite exhibir el cumplimiento de una de sus principales promesas de seguridad para el Caribe.

No es el fin de las ACSN, advierte experto

El golpe contra Naín no significa necesariamente el fin del problema criminal en La Guajira. Por el contrario, el riesgo inmediato es que la salida de un mando territorial genere un vacío de poder. Y esos espacios, advierte Arias, difícilmente permanecen vacíos durante mucho tiempo.

Ahora puede producirse una disputa por el control del Frente Javier Cáceres, acompañada de ajustes de cuentas, reacomodos en los cobros extorsivos y modificaciones en el control de los corredores utilizados para las economías ilegales.

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Uno de los principales focos de atención será el Clan del Golfo, estructura que desde hace años busca ampliar su influencia sobre territorios donde tienen presencia las ACSN.

El verdadero éxito de la operación, por eso, no se medirá únicamente por la neutralización de “Bendito Menor”, sino por lo que ocurra con el espacio territorial y las rentas criminales que quedaron sin jefe, advierte Arias.

En La Guajira ya comienza a mencionarse a alias Masacre como uno de los posibles sucesores de Naín. Sin embargo, Arias considera que no necesariamente habrá una sucesión directa desde el propio frente.

El problema, precisamente, fue el nivel de autonomía que llegó a acumular “Bendito Menor”. Por eso, la cúpula de las ACSN, bajo el liderazgo militar de alias Cholo, tendría incentivos para enviar hacia la península a un mando con mayor experiencia, trayectoria y confianza dentro de la organización.

La prioridad de la estructura será recuperar el control y evitar que el vacío sea aprovechado por sus rivales. Para ello deberá preservar sus acuerdos con las mafias locales de la Alta Guajira y mantener el control de corredores estratégicos de la zona.

La disputa no es solamente territorial: detrás están las rentas provenientes de la extorsión, el narcotráfico y otras economías ilegales.

En ese escenario, la caída de “Bendito Menor” puede terminar siendo el cierre de una etapa y, al mismo tiempo, el comienzo de otra.

El Gobierno Petro no consiguió transformar los acercamientos con las ACSN en un sometimiento ni produjo un resultado definitivo contra Naín durante su mandato, en buena medida por la combinación de demoras, una delegación institucional débil y la ausencia de un marco jurídico para el sometimiento.

El nuevo Gobierno, en cambio, recibe el resultado operacional que había convertido en una de sus promesas de seguridad.

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La paradoja es que buena parte de las condiciones que facilitaron la caída de Naín se habían acumulado desde antes: su exposición pública, su creciente presión sobre las comunidades, el seguimiento de las autoridades y, finalmente, el aislamiento dentro de su propia organización.

Ahora el desafío para el Estado será impedir que la salida de un hombre se traduzca simplemente en la llegada de otro y que el vacío dejado por “Bendito Menor” termine convertido en una nueva disputa criminal por el control de La Guajira.

Preguntas y respuestas

¿Por qué durante el gobierno de Gustavo Petro no se logró capturar o abatir a alias Bendito Menor?
Según el investigador Gerson Arias, no se trató de una ausencia de operaciones de la Fuerza Pública, sino de las dificultades del proceso de Paz Total, la demora en los acercamientos con las ACSN y la falta de un marco jurídico claro para concretar su sometimiento a la justicia.
¿Qué relación tuvo la Paz Total de Gustavo Petro con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada?
La Paz Total llevó al Gobierno a explorar una salida negociada con las ACSN desde 2022. Sin embargo, el proceso avanzó lentamente y nunca logró consolidar una mesa formal de negociación ni un mecanismo jurídico que permitiera concretar el sometimiento de la organización.
¿Cuándo comenzaron los acercamientos del gobierno Petro con las ACSN?
Los primeros acercamientos entre el Gobierno y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada comenzaron en agosto de 2022, según Gerson Arias, investigador de la Fundación Ideas para la Paz.
¿Por qué fracasó el proceso de sometimiento de las ACSN durante el gobierno Petro?
El proceso quedó debilitado por tres factores principales: la demora política para formalizarlo, la falta de un equipo institucional robusto para acompañar la negociación y la inexistencia de un marco jurídico que definiera las condiciones y beneficios para el sometimiento de los integrantes de la estructura.

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