Para Naín Andrés Pérez Toncel (“Bendito Menor”), una carrera en el delito y una vida en la farándula eran dos caras de la misma moneda, y entre las balas y los focos de las redes sociales encabezó una generación de centenials del crimen que aterrorizó a muchas comunidades en Colombia.
La confirmación de su muerte en la noche de este jueves, tras un operativo de la Policía en Riohacha, significó un alivio para los pobladores de La Guajira, a quienes mantenía intimidados a punta de homicidios, extorsiones y secuestros.
Aun así, apenas tenía 26 años de edad, por lo que su ascenso en la jerarquía criminal fue rápido y su comandancia bastante corta.
De acuerdo con fuentes judiciales, su carrera criminal comenzó a los 19 años, como sicario de la organización “los Pachenca” en La Guajira. Este grupo narcotraficante, originario de Santa Marta (Magdalena), había iniciado desde 2020 una expansión hacia ese departamento y el Cesar, peleándole las plazas de narcotráfico y extorsión al Clan del Golfo.
Tras la muerte de su fundador, Jesús María Aguirre (“Chucho Mercancía”), durante una operación policial en 2019, adoptaron el nombre de Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y mutaron de ser una banda urbana a una estructura con tentáculos rurales y fuertes redes transnacionales en el Caribe.
En el conflicto contra el Clan del Golfo, “Bendito Menor” logró notoriedad por medio varios asesinatos que le dieron “prestigio” en el bajo mundo.
Así recibió la confianza para ingresar al anillo de seguridad de los máximos jefes del grupo en ese momento: los hermanos Carmen Evelio, Fredy y Danilo Castillo Carrillo, más conocidos como “Muñeca”, “Pinocho” y “Menor”, respectivamente.
Las disputas criminales por el control de La Guajira
“Los Pachenca” o ACSN se convirtieron en un objetivo estratégico para las autoridades, que comenzó a propinar fuentes golpes a su jerarquía. De uno en uno fueron cayendo esos cabecillas, lo que facilitó el ascenso de “Bendito Menor” y otros mandos medios.
En 2024, el jefe militar de la estructura, José Pérez Villanueva (“Cholo”), le entregó la misión de comandar los negocios de la estructura en La Guajira, en particular en Riohacha y los municipios de Albania y Maicao.
“Bendito Menor” quedó a cargo del frente Javier Cáceres, con 170 hombres armados, que no solo se enfrentaron al Clan, sino también a una facción local conocida como “los Jota Jota”.
En el marco de esos conflictos, las autoridades le atribuyen masacres, secuestros y extorsiones a granel, que llevaron a la quiebra a varios establecimientos de comercio; de igual manera, el desplazamiento forzado de 80 familias.
A los narcos que pretendían sacar cocaína por las playas y puertos de La Guajira, les cobraba 100 dólares por la custodia de cada kilo y US500 por el despacho en lanchas rápidas.
Según el reporte de la Dijín, “era requerido mediante Circular Roja de Interpol y tenía cinco órdenes de captura por homicidio agravado, secuestro, extorsión y concierto para delinquir agravado”.
Uno de los casos incluidos en el expediente es “el secuestro, tortura, homicidio y posterior desmembramiento de un menor de 16 años de nacionalidad venezolana, ocurrido en diciembre de 2025”, añadió la agencia policial.
Fue en este punto, siendo ya coordinador regional de “los Pachenca”, que “Bendito Menor” empezó a exhibir en redes sociales un estilo de vida de mafioso, junto a su esposa Rosa Angélica Tarazona (“la Bebecita”).
Crearon cuentas en Instagram, Facebook y TikTok, con miles de seguidores, en las que ostentaron una vida de lujos, armas y parranda, presentándose ante la sociedad como una especie de influencers del crimen.
Se volvieron comunes sus publicaciones con trajes camuflados y armas automáticas de corto y largo alcance, vehículos de alta gama y licores finos, al tiempo que organizaban caravanas de motos en las vías principales de La Guajira y Magdalena, retando a las autoridades que los perseguían.
También pagaban fiestas con DJ, prepagos y cantantes de vallenato, a las que solo podían ir miembros de la banda e invitados VIP.
Su enfrentamiento con el presidente De la Espriella
El 2025 el presidente Gustavo Petro le otorgó el estatus de negociador de paz, en medio de los acercamientos para instalar una mesa de diálogos sociojurídicos con “los Pachenca”, por lo que las órdenes de captura que tenía vigentes fueron suspendidas.
Pese a este beneficio, el gobierno de Petro se acabó sin que se concretara dicha negociación.
El pasado 9 de julio el presidente electo Abelardo de la Espriella declaró objetivo militar a “Bendito Menor”, y la respuesta del centenial fue publicar otro video desafiando abiertamente esa orden.
Se grabó haciendo piruetas en una moto de alto cilindraje, en una carretera al borde del mar, en la Alta Guajira. Dijo que estaba “melo” (bien), y escribió el clásico mensaje de superación personal con el que los banales suelen acompañar sus posteos: “Mi patria va más allá de simples palabras, porque mi patria es mi firma”.
Después posteó fotos vistiendo una camiseta blanca con letras rojas, que decían “anti Abelardo”, y un video en el que se burlaba de unos balones de fútbol que De la Espriella les regaló a unos niños damnificados por el terremoto del pasado 10 de agosto.
En dicha grabación apareció haciendo un “sancocho de balón”, con la pelota en una olla, menospreciando el gesto del mandatario con los muchachos.
Fuentes cercanas al jefe de Estado le contaron a EL COLOMBIANO que este tipo de publicaciones enfurecieron a De la Espriella, quien les exigió a los generales de la Fuerza Pública un resultado contundente contra el personaje.
La advertencia se cumplió en la noche del 3 de septiembre, en una operación que contó con el apoyo del FBI, cuando los comandos especiales de la Policía asaltaron una casa en Riohacha y dieron de baja a “Bendito Menor”, a “la Bebecita” y a sus de sus subalternos.
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