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Consultas presidenciales del domingo: una ‘primera vuelta’ que será decisiva

La Gran Consulta de la centro derecha aspira a sacar más de cinco millones de votos para competir con los punteros de las encuestas en primera vuelta. Las otras dos consultas están mermadas. Esto es lo que está en juego el 8 de marzo.

  • Las consultas del domingo pueden ser visto como un escenario de “primarias” antes de la primera vuelta, método que se tiene en otros países. Foto: Registraduría.
    Las consultas del domingo pueden ser visto como un escenario de “primarias” antes de la primera vuelta, método que se tiene en otros países. Foto: Registraduría.
Nicolás Rivera Guevara

Editor de Actualidad

hace 1 hora
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La Gran Consulta de la centro derecha aspira a sacar más de 5 millones de votos para competir con los punteros de las encuestas en primera vuelta. Las otras dos consultas están mermadas. Esto es lo que está en juego el próximo 8 de marzo.

El domingo 8 de marzo en la tarde, cuando el país conozca los resultados de las tres consultas presidenciales, la pregunta será qué narrativa moverá —y con qué número de votos, claro— cada candidato ganador.

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Se dice con frecuencia en los análisis políticos que “después de las elecciones legislativas empieza otra campaña” y si bien se trata de una “foto” más decantada, lo cierto es que las consultas en Colombia han anticipado una primera vuelta antes de la oficial que es en mayo.

Por eso la importancia de entender el peso de este primer round. Aunque lo que se vota es Senado y Cámara, la atención estará puesta sobre todo en las consultas porque se vota “con el corazón”, que es la opinión —con excepciones de maquinarias como las de Roy Barreras y Daniel Quintero—.

En esta ocasión, a diferencia de 2018 y 2022, las tres consultas son muy diferentes entre sí. Cada una merece un desglose distinto (ver nota anexa), pero todas servirán para hacer un filtro. Los perdedores no podrán seguir a la siguiente etapa y, al mismo tiempo, quienes ganen tendrán que medirse en la primera vuelta o si no podrían enfrentar una sanción.

“Las consultas siempre han jugado dos tareas importantes. Primero, decantar las candidaturas de un sector político. Segundo, si entendemos esto como unas ‘primarias’, podría ser un termómetro para la viabilidad de candidaturas que no han despegado del todo”, dice en diálogo con este diario el politólogo y profesor de la Universidad Javeriana, Manuel Camilo González.

Como decíamos antes, la pregunta a resolver será la narrativa y el papel en el tablero político de los ganadores después del 8 de marzo. Sobre todo porque los tres punteros de la mayoría de las encuestas, Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda y Sergio Fajardo, no participarán en las consultas, a diferencia de lo que había sucedido en 2018 y 2022. Quienes terminaron siendo presidentes, Iván Duque y Gustavo Petro, se midieron en marzo, llegaron fortalecidos a mayo y ‘coronaron’ en la segunda vuelta en junio.

¿Esta vez por qué es diferente? Empecemos por los “extremos” ideológicos. Tanto Cepeda como De la Espriella están atornillados como punteros y consideran que el resto de candidatos deberían sumarse a ellos para reunir en un solo espectro —derecha o izquierda— el voto de cara a la primera vuelta. Si bien hasta ahora esa apuesta les ha funcionado en las encuestas, después del 8 de marzo el escenario podría cambiar.

En el caso de la Gran Consulta, que reúne a nueve candidatos, varios de ellos con hojas de vida intachables, la aspiración son más de 5 millones de votos. Todo indica que la favorita para ganar sería la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia.

Si ese bloque se mantiene unido después de la “foto” del próximo domingo, podría poner en aprietos al polémico abogado autodenominado “El tigre”, porque los otros ocho políticos que perdieron no necesariamente lo apoyarían. Es el caso de Vicky Dávila y Aníbal Gaviria, por ejemplo, que han dicho tajantemente que no se unirían al litigante.

Por los lados de Cepeda, el panorama es distinto porque él sí iba a participar en la consulta pero por decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE), se tuvo que bajar a último momento. El senador de izquierda representa el continuismo y sigue punteando todas las encuestas, a pesar de los escándalos del Gobierno y los cuestionamientos que ya crecen sobre él y su pasado.

Este sábado, de hecho, el presidente Gustavo Petro dijo en la red social X que “yo no voy a votar por ninguna consulta. Hay que cambiar el Congreso de la República”. Esta posición no es nueva porque desde que bajaron a Cepeda por estar inhabilitado —ya había participado en una consulta interpartidista en octubre—, el mandatario ha dicho que no piensa votar ni siquiera por sus cercanos Roy Barreras y Daniel Quintero. Aunque en privado, según fuentes, se sabe que ambos son el plan b o c, incluso, de una parte del petrismo y del círculo de la Casa de Nariño.

El caso de Sergio Fajardo es distinto porque hace cuatro años, a pesar de ganar la consulta Centro Esperanza con más de 700.000 votos, realmente entró perdiendo a la primera vuelta y nunca pudo remontar. Esta vez tiene un doble riesgo: si Claudia saca más de 1 millón de votos —algunas proyecciones hablan de millón y media para ella sola—, podría afectar las aspiraciones del exalcalde y exgobernador.

Que haya consultas en Colombia habla bien de su democracia. Ahora la cuestión será traducir ese apoyo electoral, sobre todo en la consulta más numerosa que es la Gran Consulta, en una apuesta que realmente compita por ya no solo una tercería frente a marzo sino por el segundo puesto para pasar a la segunda vuelta.

La Gran Consulta de la centro derecha aspira a sacar más de 5 millones de votos para competir con los punteros de las encuestas en primera vuelta. Las otras dos consultas están mermadas. Esto es lo que está en juego el próximo 8 de marzo.

El domingo 8 de marzo en la tarde, cuando el país conozca los resultados de las tres consultas presidenciales, la pregunta será qué narrativa moverá —y con qué número de votos, claro— cada candidato ganador. Se dice con frecuencia en los análisis políticos que “después de las elecciones legislativas empieza otra campaña” y si bien se trata de una “foto” más decantada, lo cierto es que las consultas en Colombia han anticipado una primera vuelta antes de la oficial que es en mayo.

Por eso la importancia de entender el peso de este primer round. Aunque lo que se vota es Senado y Cámara, la atención estará puesta sobre todo en las consultas porque se vota “con el corazón”, que es la opinión —con excepciones de maquinarias como las de Roy Barreras y Daniel Quintero—.

En esta ocasión, a diferencia de 2018 y 2022, las tres consultas son muy diferentes entre sí. Cada una merece un desglose distinto (ver nota anexa), pero todas servirán para hacer un filtro. Los perdedores no podrán seguir a la siguiente etapa y, al mismo tiempo, quienes ganen tendrán que medirse en la primera vuelta o si no podrían enfrentar una sanción.

“Las consultas siempre han jugado dos tareas importantes. Primero, decantar las candidaturas de un sector político. Segundo, si entendemos esto como unas ‘primarias’, podría ser un termómetro para la viabilidad de candidaturas que no han despegado del todo”, dice en diálogo con este diario el politólogo y profesor de la Universidad Javeriana, Manuel Camilo González.

Como decíamos antes, la pregunta a resolver será la narrativa y el papel en el tablero político de los ganadores después del 8 de marzo. Sobre todo porque los tres punteros de la mayoría de las encuestas, Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda y Sergio Fajardo, no participarán en las consultas, a diferencia de lo que había sucedido en 2018 y 2022. Quienes terminaron siendo presidentes, Iván Duque y Gustavo Petro, se midieron en marzo, llegaron fortalecidos a mayo y ‘coronaron’ en la segunda vuelta en junio.

¿Esta vez por qué es diferente? Empecemos por los “extremos” ideológicos. Tanto Cepeda como De la Espriella están atornillados como punteros y consideran que el resto de candidatos deberían sumarse a ellos para reunir en un solo espectro —derecha o izquierda— el voto de cara a la primera vuelta. Si bien hasta ahora esa apuesta les ha funcionado en las encuestas, después del 8 de marzo el escenario podría cambiar.

En el caso de la Gran Consulta, que reúne a nueve candidatos, varios de ellos con hojas de vida intachables, la aspiración son más de 5 millones de votos. Todo indica que la favorita para ganar sería la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia. Si ese bloque se mantiene unido después de la “foto” del próximo domingo, podría poner en aprietos al polémico abogado autodenominado “El tigre”, porque los otros ocho políticos que perdieron no necesariamente lo apoyarían. Es el caso de Vicky Dávila y Aníbal Gaviria, por ejemplo, que han dicho tajantemente que no se unirían al litigante.

Por los lados de Cepeda, el panorama es distinto porque él sí iba a participar en la consulta pero por decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE), se tuvo que bajar a último momento. El senador de izquierda representa el continuismo y sigue punteando todas las encuestas, a pesar de los escándalos del Gobierno y los cuestionamientos que ya crecen sobre él y su pasado.

Este sábado, de hecho, el presidente Gustavo Petro dijo en la red social X que “yo no voy a votar por ninguna consulta. Hay que cambiar el Congreso de la República”. Esta posición no es nueva porque desde que bajaron a Cepeda por estar inhabilitado —ya había participado en una consulta interpartidista en octubre—, el mandatario ha dicho que no piensa votar ni siquiera por sus cercanos Roy Barreras y Daniel Quintero. Aunque en privado, según fuentes, se sabe que ambos son el plan b o c, incluso, de una parte del petrismo y del círculo de la Casa de Nariño.

El caso de Sergio Fajardo es distinto porque hace cuatro años, a pesar de ganar la consulta Centro Esperanza con más de 700.000 votos, realmente entró perdiendo a la primera vuelta y nunca pudo remontar. Esta vez tiene un doble riesgo: si Claudia saca más de 1 millón de votos —algunas proyecciones hablan de millón y media para ella sola—, podría afectar las aspiraciones del exalcalde y exgobernador.

Que haya consultas en Colombia habla bien de su democracia. Ahora la cuestión será traducir ese apoyo electoral, sobre todo en la consulta más numerosa que es la Gran Consulta, en una apuesta que realmente compita por ya no solo una tercería frente a marzo sino por el segundo puesto para pasar a la segunda vuelta.

Las tres consultas ya no solo son diferentes entre sí por el número de candidatos en cada una sino por la forma en la que se armaron.

La Gran Consulta, que logró reunir nueve precandidatos de varias orillas y perfiles, fue concebida hace meses por David Luna, Mauricio Cárdenas y Juan Manuel Galán. Luego se fueron sumando los demás, uno a uno, con diferencias políticas, pero intentando no exponerlas públicamente para mantener la unidad.

La Consulta de las Soluciones, considerada como la del centro político —o la de la verdadera centroizquierda—, alcanzó a armarse porque Claudia López se juntó con Leonardo Huerta, un candidato desconocido, pero con buena trayectoria en lo público. Le cerraron la puerta Sergio Fajardo, Maurice Armitage e incluso Juan Fernando Cristo. Casi que cualquier votación que logre sacar la exalcaldesa de Bogotá es ganancia. Aunque demuestra que eso que llaman el centro, sigue dividido y que aún hay heridas del fracaso de la coalición Centro Esperanza hace cuatro años.

Finalmente, la consulta del Frente por la Vida no se puede comparar con las otras, sobre todo con la de la Gran Consulta, porque de su idea original no quedó nada. El CNE bajó a Iván Cepeda, luego renunció Camilo Romero, también Juan Fernando Cristo y se pensaba que Roy Barreras iba a estar solo. Hasta que el mismo CNE avaló al cuestionado Daniel Quintero para que pudiera participar. El día anterior a la inscripción, sacaron de la manga a tres candidatos desconocidos para el país: la abogada Martha Bernal, el exM-19 Héctor Elías Pineda y el comunicador Edison Lucio Torres. Un Frankenstein político.

Estos son los retos y escenarios de cada consulta.

Lea también: Así se vivió el debate de la Gran Consulta de Teleantioquia y EL COLOMBIANO

La Gran Consulta o el todo por el todo

El cálculo más optimista por estos días indica que la Gran Consulta podría llegar a sacar hasta 6.5 millones de votos, de los cuales una tercera parte, aproximadamente, serían para la candidata uribista Paloma Valencia. El segundo lugar se lo pelean Galán, Vicky e incluso Oviedo, el outsider del grupo que le está apostando a crecer para lanzarse a la Alcaldía de Bogotá en las próximas elecciones locales. El exministro Juan Carlos Pinzón, según varias encuestas, intenta pelear los primeros puestos y luego están el resto: Aníbal, Cárdenas, Peñalosa y Luna.

Hay que decir, de todos modos, que esa juntada indica un nivel de madurez política importante porque ahí están reunidos uribistas, santitas, líderes regionales y hasta un outsider.

Si finalmente gana Paloma su reto principal será ir por el voto más visceral y de opinión que tiene De la Espriella. Porque en lo demás, que no es menos importante, hay ventajas como la estructura política del Centro Democrático y la bancada tanto a Senado como a Cámara. También la figura del expresidente Álvaro Uribe como respaldo político que le funcionó a Duque para llegar al poder en 2018. Valencia tiene un perfil parecido, pero esta vez podría poner como aliados a personajes de otros sectores distintos y lo que representan, como los otros 8 candidatos que no seguirían luego del 8 de marzo aunque se pelearán para ser fórmula vicepresidencia de la ganadora.

“Todo apunta a que Paloma ganará y frente a los demás candidatos tiene estructura partidaria y si se combina con las legislativas, una lista al Senado que gane varias curules, será una alerta para Abelardo”, agrega el experto González.

En cualquier caso, como lo anotaba un editorial reciente de EL COLOMBIANO, la Gran Consulta debe pasar de la mecánica a las emociones. Si se consideran una especie de “Selección Colombia” de la política, el reto será traducir esa unidad en una narrativa común después de las legislativas para intentar competirle a discursos tan grandilocuentes como los de De la Espriella.

Lea también: Debate | “El centralismo de este país es absurdo”, dice Claudia López; Leonardo Huerta promete “transitar hacia una Colombia federal”

Consulta de centro, ¿Claudia resucitada?

Claudia López, exsenadora y exalcaldesa, tenía claro que venía perdiendo relevancia en la competencia. Por eso le bajó el tono a su pelea con Fajardo y le ofreció participar en una consulta de centro a la que finalmente nadie quiso sumarse salvo el desconocido, pero bien ponderado Huerta. Si Fajardo hubiera participado, Claudia sabía que sobre esa plataforma podía intentar resucitar su candidatura. Con el panorama actual, aún más.

Según varias mediciones, la exalcaldesa sacaría alrededor de 1 millón de votos o incluso más y si bien eso no representa tanto frente a la Gran Consulta —aunque se habla de que el segundo puesto en esa consulta sacaría una votación similar—, lo cierto es que pasar del millón en una consulta hecha por ella y para ella, no es poca cosa y podría jugar un rol importante de cara a la primera vuelta y una eventual alianza con Fajardo.

Sin embargo, la foto actual sugiere que el centro está disminuido y que más bien ese electorado se lo está intentando ganar la Gran Consulta.

Consulta de Roy y Quintero: entre cuestionados y desconocidos

El exsenador y exembajador Roy Barreras jura y recontra jura que va a sacar, él solo, mínimo 1,5 millones de votos en la consulta del Frente por la Vida. Y que con esa votación igualaría a Cepeda que sacó lo mismo en octubre pasado en las primarias del Pacto Histórico. Pero no es comparable, porque son dos citas distintas. No es lo mismo salir a votar en una consulta fuera del calendario electoral normal y votar en una fecha que va a movilizar a por lo menos 21 millones de votantes para las legislativas.

Aún así, entre los asesores de Barreras sigue habitando la esperanza —o ingenuidad— de que la maquinaria no ha sido medida por las encuestas. Podría ser cierto. Pero en esa medida, la maquinaria de Quintero tampoco ha sido medida. El polémico exalcalde venía recorriendo todo el país recogiendo apoyos cuestionables y suma en su estructura a candidatos al Senado y a la Cámara que tienen músculo financiero y cuadros políticos dispuestos a votar por lo que mande el cacique de turno.

Roy también tiene eso, pero parece que no le va a alcanzar. En el mejor escenario, según varias encuestas, esa consulta autodenominada de izquierda alcanzaría algo más de un millón de votos y buena parte del petrismo le apuesta a eso. “Que Roy no se crezca”, dice una fuente del Pacto, cercana a Cepeda.

En efecto, en la campaña del petrismo más puro y duro, le están apostando a que les vaya mal a Roy y Quintero. Pero en cambio otro sector del petrismo, el que está en la Casa de Nariño hablándole al oído al presidente Petro, le apuesta y está haciendo lo necesario para no les vaya tan mal. Figuras como Armando Benedetti y Laura Sarabia, y sus respectivos equipos, están jugados con Roy que intenta convencer a todo el mundo, incluso a sí mismo, de que realmente tiene posibilidades.

De todos modos, el profesor González considera que “en esta consulta están peleando para robarle votos a Cepeda. (...) Petro también está pensando en una izquierda que no asuste a otros sectores y ese podría ser Roy”.

Después del 8 de marzo, los ganadores en el Congreso se cotizarán al alza y partidos tradicionales que aún no han expresado el apoyo a nadie, como La U, Cambio Radical, Liberal y Conservador, harán valer sus maquinarias en los territorios para darle estructura a la opinión que despierta cada candidato presidencial.

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