Como un regalo de Navidad recibieron Rafael Pérez, su esposa y sus dos hijos una de las 157 casas que el Gobierno está construyendo en Riosucio, Chocó, adaptadas al cambio climático. Cuenta Rafael que, contrario al resto del pueblo, ellos no se volverán a inundar.
La vida en Riosucio gira alrededor del agua. A pesar de esto, la gran mayoría de sus casas son construcciones informales que cada vez que hay una creciente del río Atrato terminan con la sala y la cocina inundadas. Es rutina. Las calles son tablones que se empatan uno con otro y que hacen que sus cerca de 28.000 habitantes sean unos verdaderos equilibristas.
“Me dijeron que faltaban unas pequeñas cosas para entregarme la casa, pero yo insistí para que me ayudaran y me la dieran de una...