Después de 32 años de trayectoria en la Policía Nacional, el general Luis Eduardo Martínez fue llamado a calificar servicios. Con el decreto 252 del 15 de febrero, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, confirmó el retiro de Martínez, quien no logró alcanzar el cargo de director general de la Policía Nacional, una de sus mayores aspiraciones.
A finales de 2015 se frustró el ascenso del general Martínez por supuestos nexos que sostuvo con grupos paramilitares. En el Congreso, el senador Iván Cepeda aseguró que sobre el general Martínez pesaban denuncias graves que demostrarían dichos enlaces con grupos al margen de la ley.
Una de las pruebas que presentó el senador fue la declaración de Carlos Mario Jiménez, alias “Macaco”, quien les dijo a las autoridades de Estados Unidos que Martínez tuvo nexos con la “Oficina”. Según Jiménez, entre 1998 y 2006 se desarrollaron alianzas entre ese grupo delincuencial y la fuerza pública.
Actualmente la Fiscalía adelanta una investigación preliminar para establecer el alcance de las denuncias en contra de Martínez. Además de la presunta relación con paramilitares, se investiga si el general tuvo cercanía con el narcotraficante Francisco Cifuentes Villa, alias “Pacho Cifuentes”. En los expedientes también están las declaraciones del general (r) Mauricio Santoyo, quien acusó a Martínez de permitir operaciones de paramilitares entre 2007 y 2011.
Para el senador Iván Cepeda, el gobierno Nacional tomó la decisión correcta al llamarlo a calificar servicios: “Los oficiales con cuestionamientos por temas relacionados con derechos humanos no pueden ser ascendidos. El general Martínez ha estado implicado en varias situaciones, no solo con lo que han dicho los paramilitares, sino con episodios de espionaje durante el proceso de paz. La decisión del Gobierno nos da la razón a los que presentamos advertencias”.