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Exclusivo | De la guerrilla a la central de espías: los cinco desastres que los exM-19 le dejaron a la DNI

Inclusión en la nómina de prejubilados y gente que no pasó el polígrafo, asesorías clandestinas del G2 cubano y abandono de misiones en el exterior, entre lo más grave.

  • Abelardo de la Espriella le dio la dirección de la DNI al general (r) Jorge Zuluaga. Entre sus antecesores más cuestionados estuvieron Jorge Lemus (arriba) y Carlos Ramón González. Fotos: Archivo.
    Abelardo de la Espriella le dio la dirección de la DNI al general (r) Jorge Zuluaga. Entre sus antecesores más cuestionados estuvieron Jorge Lemus (arriba) y Carlos Ramón González. Fotos: Archivo.
hace 40 minutos
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Los exguerrilleros del M-19 que administraron la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) durante la presidencia de Gustavo Petro dejaron tal desastre en los procesos de selección, el manejo de las fuentes, la relación con las agencias homólogas y las misiones internacionales, que el gobierno de Abelardo de la Espriella tiene enfrente uno de los retos institucionales más grandes de su mandato.

Así lo confirmaron a EL COLOMBIANO miembros y exintegrantes de la DNI, que hablaron bajo la reserva de identidad. En sus palabras, el petrismo transformó a la agencia en un fortín burocrático para contratar gente del movimiento político, sin experiencia alguna en el oficio de la inteligencia.

Explicaron que durante el cuatrienio anterior, la entidad encargada de la inteligencia estratégica del Estado acabó convertida en una suerte de policía gubernamental, dedicada a blindar la popularidad de Petro y sus cuestionadas agendas políticas, como la de la “paz total”, abandonando las tareas esenciales para la protección de la Nación, sus habitantes y bienes.

Es importante recordar que entre agosto de 2022 y agosto de 2026, el organismo tuvo cuatro directores diferentes, lo que provocó inestabilidad en sus procesos administrativos.

El primero fue Manuel Casanova, a quien le siguieron, en su orden, Carlos Ramón González, Jorge Lemus y René Guarín, todos con un pasado común en el M-19, el grupo insurgente del cual se desmovilizó Petro en los 90.

González terminó asilado en Nicaragua, imputado por su presunta participación en los sobornos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).

Lemus también acumula investigaciones por reuniones sostenidas con narcos y terroristas; bajo su jefatura la Fiscalía y la Procuraduría abrieron expedientes contra su director de Inteligencia Estratégica, Wilmar Mejía, señalado de supuestos nexos con las disidencias de las Farc.

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Estas situaciones contribuyen a la pérdida de reputación de la entidad en la comunidad internacional de inteligencia. Ahora De la Espriella nombró en el cargo al general (r) del Ejército Jorge Zuluaga López, un héroe de la Operación Jaque que sí tiene experiencia de décadas en la gestión de la inteligencia, pero que llega a una agencia en cuidados intensivos, con estos cinco desastres por resolver:

1. Desmantelaron el proceso de selección de personal

De acuerdo con las fuentes consultadas, durante el gobierno de Gustavo Petro se cambiaron los requisitos para ingresar a la agencia. “Las condiciones se simplificaron e ingresaron personas que no tienen ninguna idea de qué es la Inteligencia de Estado. Muchos ni siquiera pasaron la prueba del polígrafo, que antes era un requisito indispensable, y aun así los contrataron”, expresaron.

Entre las razones para fallar en el polígrafo, estuvo el hecho de que muchos fueron exintegrantes de la guerrilla del M-19, con antecedentes penales por homicidio, secuestro, tráfico de armas y rebelión, entre otros crímenes.

“Esa gente decía cosas absurdas, como que habían prestado el servicio militar en el M-19, y aun así los metían a la nómina”. En el pasado, esta clase de antecedentes impedían el ingreso a la DNI, pero con los exmiembros de ese grupo subversivo al frente, el acceso estuvo garantizado.

“En algunos casos fueron contratados exmilicianos del ELN y de las Farc, sin que fuera muy clara la necesidad de esos ingresos ni la misión que les iban a asignar”, afirmó uno de los entrevistados.

Dentro de esas irregularidades laborales, las fuentes detallaron que fueron contratadas personas prejubiladas de 60 años de edad, con salarios superiores a $8’000.000, solo para que les sumara en el promedio de ingresos para la pensión.

Según los entrevistados, cerca de 300 funcionarios fueron empleados con los requisitos simplificados, situación que se traduce en un reto para la nueva administración. ¿Habrá una purga general o cacería de brujas selectiva dentro de la DNI?

2. Abandono de las operaciones contra las amenazas extremas tradicionales

Antes de la llegada de Petro a la Casa de Nariño, la DNI tenía priorizadas como amenazas extranjeras a los regímenes de Cuba, Venezuela, Nicaragua e Irán, además de Rusia y China.

“Teníamos fuentes activas en esos países, que nos ayudaban a conseguir información actualizada sobre sus recursos de inteligencia y sus movimientos en la región. También nos ayudaban a rastrear terroristas colombianos que iban a refugiarse, a entrenar y hacer negocios allá”, comentó uno de los entrevistados.

A partir de agosto de 2022, y hasta agosto de 2026, esas fuentes se abandonaron y las líneas investigativas se congelaron, pues para el gobierno Petro aquellas naciones eran cercanas a su doctrina ideológica y, por lo tanto, no eran amenazas.

Entre los hechos más críticos está el que involucra al dictador nicaragüense Daniel Ortega, cuyo país está empecinado en arrebatarle el archipiélago de San Andrés y su mar territorial a Colombia.

Uno de los exdirectores de la DNI durante el mandato de Petro, Carlos Ramón Zapata, huyó apenas le abrieron un expediente por su presunta participación en hechos de corrupción, relacionados con la conspiración de sobornos y contratos de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).

“Da mucho qué pensar que el director de la DNI se fuera directamente para Nicaragua y pidiera asilo allá, justo a uno de los gobiernos que nosotros más veníamos vigilando. No creo que lo estén protegiendo de manera gratuita, él tuvo que haberle entregado a Ortega algunos de los archivos con información confidencial que habíamos recopilado sobre él”, manifestó uno de los agentes.

3. Operaciones de la inteligencia de Venezuela y Cuba en Colombia

Según los entrevistados, agentes de la inteligencia cubana brindaron asesoría al primer director de la DNI durante el gobierno Petro, Manuel Casanova.

Este hombre, filósofo de profesión y exguerrillero del M-19, llegó al cargo sin saber nada de inteligencia estatal. Apenas asumió la jefatura, él y su círculo cercano hicieron un curso básico en la Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia General Ricardo Charry Solano, del Ejército, para “medio entender” los informes que le rendían sus subalternos.

Sin embargo, a la sombra también recibía instrucción de parte del G2, como se le conoce a la agencia de inteligencia cubana. “Casanova viajó a Cuba para recibir asesoría, y después recibía visitas de los cubanos en un apartamento de Bogotá”, señaló un exagente de la DNI.

Las fuentes también indicaron que la entidad ejecutó algunas operaciones conjuntas, en nuestro país, con miembros del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebín).

“Básicamente era para localizar a opositores al régimen de Nicolás Maduro que se estaban escondiendo en Colombia, sobretodo exmilitares”.

¿Hasta qué punto penetraron en la DNI los servicios de inteligencia de Cuba y Venezuela? Ese es otro de los misterios que tendrá que desentrañar el nuevo director.

4. Convirtieron la agencia en una “policía gubernamental”

Bajo la dirección del gobierno Petro, la entidad priorizó otras misiones por encima de la seguridad exterior y la producción de inteligencia estratégica, según las fuentes.

“Los del M-19 crearon unas nuevas líneas de trabajo, que llamaron Seguridad Humana, Corrupción y Paz Total, además de unos grupos que terminaban duplicando funciones de otras instituciones, como uno que denominaron Grupo de Protección Presidencial.

Las misiones relacionadas con esas nuevas funciones quedaron bajo la Dirección de Contrainteligencia de Estado, Dicoe, que reportaba directamente al jefe de la DNI”.

Esta Dirección de Contrainteligencia de Estado concentró a la mayoría de las personas contratadas con los requisitos simplificados, que no pasaron la evaluación del polígrafo, en una especie de “policía gubernamental” que vigilaba a los opositores del petrismo y bloqueaba el ascenso de los oficiales de la Fuerza Pública que no estaban de acuerdo con las políticas de la “paz total”.

Bajo la premisa de blindar esa “paz total”, la entidad se reunió con varios cabecillas de grupos terroristas y narcotraficantes, con la excusa de gestionar acercamientos que beneficiaran las mesas de conversaciones con las estructuras delincuenciales.

Uno de los hechos conocidos fue la reunión del 19 de agosto de 2025 en una oficina de Bogotá. Allí participaron Jorge Lemus, director de la DNI en ese entonces, y Ricardo Rey Rosanía, su jefe de Contrainteligencia.

Como invitados estuvieron el narcotraficante Eduard Ferney Rincón (“Boyaco Sinaloa”); Javier Grajales, un exmiembro de la Unidad de Trabajo Legislativo de la senadora del Pacto Histórico, María José Pizarro; y un abogado particular.

El encuentro fue grabado, dejando la constancia de que Lemus le pidió a “Boyaco Sinaloa” que intercediera ante “sus amigos del Congreso” para que avanzara un proyecto de ley que había presentado por segunda vez el Gobierno, para impulsar una ley de sometimiento de bandas criminales que sería clave en el proyecto de la “paz total”.

También le solicitó interceder ante el cartel narcotraficante Clan del Golfo, para establecer un contacto directo entre la DNI y el máximo cabecilla, Jobanis Ávila (“Chiquito Malo”), quien según Lemus estaba siendo esquivo a conversar con la agencia.

Incluso, Lemus le solicitó información para interceptar líneas telefónicas. “A ver si aparece una liniecita y le hacemos”, afirmó en la grabación, y “Boyaco Sinaloa” se mostró dispuesto a colaborar.

A esto se suma que la DNI tuvo escondido en un apartamento de Bogotá a Willington Henao (“Mocho Olmedo”), cabecilla del frente 33 del Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF), la disidencia de las Farc de Alexánder Díaz (“Calarcá”).

El delincuente era negociador en la mesa de paz con el Gobierno y estaba pedido en extradición por EE.UU. por narcotráfico. La DNI lo protegió entre febrero y abril de 2025, con agentes custodiándolo en ese lugar. Las explicaciones sobre el incidente siempre fueron difusas, y cuando el escándalo estalló en la prensa, Lemus se limitó a decir que estaban “protegiendo a una fuente”.

Le puede interesar: ¿Para qué puso Petro a Jorge Lemus a negociar con todo tipo de criminales?

5. Aislada de la comunidad internacional de inteligencia

La llegada de exguerrilleros a la DNI produjo desconfianza entre las agencias de seguridad que trabajaban en equipo con la entidad. El recelo se confirmó cuando empezaron a asociarse con los cubanos y los venezolanos, cuyas dictaduras son consideradas en gran parte del mundo como auspiciadoras del terrorismo.

Se fueron los delegados del Mossad israelí, del MI-6 británico, de la inteligencia española y la CIA, quienes venían trabajando más de cerca con la DNI.

Y a esto se sumó que el Egmont Group, la comunidad de agencias de inteligencia financiera más importante, suspendió en septiembre de 2024 a la Unidad de Investigación y Análisis Financiero (Uiaf) de Colombia, porque Petro reveló una comunicación secreta sobre la adquisición del software de interceptaciones Pegasus.

“El desprestigio internacional de la DNI es muy grave. Las agencias homólogas prefieren trabajar ahora con la Policía o el Ejército, porque la ven infiltrada por un montón de gente de mala reputación”, acotó una de las fuentes.

El gobierno de Abelardo de la Espriella ha tomado una serie de decisiones políticas que podrían restablecer esos contactos. Entre ellas están la restauración de las relaciones diplomáticas con Israel y la ruptura con Irán, así como el ingreso de Colombia al Escudo de las Américas promovido por Estados Unidos, una coalición con 18 países de la región para combatir al narcotráfico y el terrorismo.

Bloque de preguntas frecuentes

¿Quién es el nuevo director de la DNI en el gobierno de Abelardo de la Espriella?
El nuevo director es el general retirado del Ejército Jorge Zuluaga López, reconocido por ser uno de los artífices de la Operación Jaque y contar con amplia experiencia en la gestión de inteligencia militar y estratégica.
¿Por qué fue suspendida Colombia del Egmont Group?
Colombia fue suspendida de la red de inteligencia financiera en septiembre de 2024 tras la difusión de una comunicación confidencial de la UIAF sobre el software Pegasus, hecho que generó pérdida de confianza internacional.
¿Qué es el Escudo de las Américas y qué relación tiene con la DNI?
Es una coalición regional impulsada por Estados Unidos integrada por 18 países para combatir el narcotráfico. El ingreso de Colombia busca reestablecer los lazos de cooperación de inteligencia perdidos durante años anteriores.

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