En 2019, Lina Castillo denunció a Hollman Morris por conductas relacionadas con actos de presunto acoso sexual. Dos meses después, a Castillo la amenazaron con matarla si no guardaba silencio. Cuatro años después, Morris la denunció por presunta injuria y calumnia, alegando que su relato sobre acoso había sido falso. Ahora, tras años de batallas legales, una jueza le dio la razón: su escrache (protesta pública y social que se hace contra una persona señalada de cometer delitos, abusos o actos de corrupción) no constituyó injuria ni calumnia, sino el ejercicio de uno de sus derechos constitucionales.
La decisión fue tomada por una jueza del Juzgado 86 penal municipal de Bogotá.
En desarrollo...
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