Casi un año después de que el Gobierno Nacional ordenara la militarización de Buenaventura por los altos índices de violencia que se presentaban en el distrito, las opiniones siguen divididas: mientras la Iglesia insiste en que el temor continúa, la Policía afirma que hace falta más trabajo social.
Frente a esto, monseñor Héctor Epalza, arzobispo de Buenaventura, ha dicho que la “la realidad social de Buenaventura es muy compleja. Ha mejorado la situación, pero todavía queda mucho por hacer en todos los niveles”.
El COLOMBIANO habló con el comandante de la Policía del Puerto, coronel Marcelo Russi, quien reconoce que se avanza, pero que falta mucho por hacer.
En marzo de 2014, anunciaron la militarización de Buenaventura, ¿hoy el puerto es distinto?
“Claro. La Buenaventura de hoy ha bajado bastante el índice delincuencial. Sí, claro, hay problemas que todavía siguen y estamos trabajando. No descansamos. De hecho, la ciudadanía lo que me dice es que les preocupa lo que sale en los medios porque se les señala. También se ha dicho que se había recrudeció la violencia por algunos hechos que hoy no tienen nada que ver y son las exhumaciones que se están haciendo. Delitos que transcurrieron hace algún tiempo y que hoy buscamos esclarecer los hechos. No estamos escondiendo el pasado. Al contrario, estamos buscando claridad y aún así mucha gente nos critica, pero que nos critiquen si no estuviéramos investigando. Lo que pasa es que es una labor silenciosa y lenta porque desafortunadamente aquí hay mucho temor a la denuncia. El problema aquí también es social, muy complejo. Lo que yo he dicho es que mientras no se ataque, de manera frontal, la parte social, a cada ciudadano le pueden poner un policía, pero la delincuencia va a seguir por la necesidad, porque no hay oportunidades, porque no hay parques, educación”.
¿En 2015 cómo van los homicidios?
“Hemos logrado una reducción de menos 16 homicidios. En los primeros meses de 2014 se presentaron 25 homicidios y a febrero van nueve”.
¿Qué tipo de homicidios son? ¿Tienen las escenas macabras del año pasado?
“De esas nueve muertes que se nos han presentado, seis son por arma de fuego, algunos por intolerancia; dos con arma cortopunzante y otro con unas tijeras por intolerancia. En este momento ya estamos en las investigación”.
¿Las casas de pique hacen parte del pasado?
“Ese término me parece que no es muy acorde porque cuando se dice casa de pique se entiende como un lugar destinado para eso y lo que se han presentado son homicidios en residencias. Cuando entramos a investigar el asunto, no se determinó ningún lugar. Se decía que en las casas palafíticas era donde se presentaban estos fenómenos y ahí es donde vive la gente más humilde y ellos me reclamaban. Lo que digo es que difunden eso para generar miedo. Este año no se ha presentado ningún hecho de esos. Si el día de mañana ocurre, tendremos que informar que ocurrió un homicidio grave”.
Entonces, ¿cuál es su preocupación en este momento?
“Los menores. Desafortunadamente la violencia se está aprovechando de esa falta de espacios para el deporte, de valores, de oportunidades. Monseñor Epalza lo ha dicho y es que no hay que llenar esto de policía. Sí, nosotros estamos haciendo nuestro trabajo lo mejor, pero el problema radical está en la parte social para lograr quitarle los jóvenes a la delincuencia. Tenemos todo el ánimo, pero sí la brecha se sigue ampliando pueden seguir induciendo a los jóvenes a la violencia”.
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