Desde que finalizó el Frente Nacional, en 1957, y se restableció la democracia, la elección presidencial con menos abstención fue la de 1974, en la que se enfrentaron Alfonso López Michelsen (P. Liberal) y Álvaro Gómez Hurtado (P. Conservador). La participación subió al 58 %.
Esta, en los últimos 16 años ha oscilado solo entre el 40 % y el 49 %. No son datos alentadores, pero según varios expertos, en la primera presidencial que se avecina la participación podría superar el 50 %, como ocurrió en la primera vuelta presidencial de 1998, de 51 %. Esa efervescencia cayó en segunda vuelta 40,9 %.
¿Por qué la efervescencia?
En las elecciones del pasado 11 de marzo votaron el 48.8 % del censo electoral, 3,5 millones de personas más que en 2014. En parte, ese repunte estuvo jalonado por las consultas presidenciales, que terminaron robándole protagonismo a la elección de Congreso.
Las filas de las últimas semanas, con extensión de horarios en todas las registradurías del país, es calificado por varios expertos como un fenómeno político.
Aunque todavía no está el consolidado, desde la Registraduría le dijeron a EL COLOMBIANO que en las últimas dos semanas se inscribieron cerca de 1,2 millones de personas. Pero no todos son nuevos votantes. La inmensa mayoría trasladó su lugar de votación.
Aparte del retorno de colombianos que antes votaban en Venezuela, para Fabián Acuña, docente de Ciencia Política de la U. Javeriana, el debate y la polarización hicieron que la gente se movilizara, aunque advirtió que al mismo tiempo aumenta el riesgo de aprovechamiento de sectores clientelistas.
“De por sí la elección presidencial tiene más afluencia, con relación a la del Congreso, en la que se ve más voto amarrado. El 27 de mayo habrá voto de opinión. Es positivo para la democracia reducir los niveles de abstención, pero la aguja se va a mover muy despacio”, indicó.
Otra gran diferencia de la próxima elección con la pasada es que no existen tantos incentivos para el trasteo de votos porque, en últimas, se puede votar por los mismos candidatos en cualquier puesto.
Para Ólmer Muñoz, docente de Ciencia Política de la U. Pontificia Bolivariana, el aumento de votantes para las presidenciales se podría dar por efectos de la tensión suscitada por las campañas en cuanto a las diferentes ideologías políticas que buscan el acceso al poder. Es de anotar que en las pasada elecciones los dos candidatos con mayor opción, Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga, se diferenciaban, en esencia, por la negociación con la Farc. Hoy, en cambio, los dos más opcionados, sí tienen marcadas diferencias sobre el funcionamiento del Estado.