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El uso de frases incendiarias trae consecuencias nefastas a una sociedad polarizada y poco tolerante.
No hay fecha clara, pero desde hace varios años los políticos le subieron el tono al debate y les bajaron altura a sus posiciones. Frases desentonadas como “usted es un hombre cobarde que no tiene sentido de la humanidad” o “presidente, ¡amárrese los pantalones!”, han hecho carrera en Colombia, atizando una polarización que a nadie le sirve.
El Congreso de la República, un foro, una declaración en medios de comunicación y hasta un comentario en redes sociales, se convirtieron en tribunas para decir de todo, en muchos casos frases explosivas e incendiarias que poco aportan para solucionar las diferencias.
Sociólogos, politólogos y hasta los mismos protagonistas de las expresiones aseguran que el lenguaje salido de casillas divide al país, sobre todo cuando se debaten asuntos relevantes como la paz, la salud y el paramilitarismo, por mencionar algunos temas. Pero el ambiente se caldea cuando los argumentos se vuelven “personales”, dejando en un segundo lugar los verdaderos debates responsables...