Desde que nació en 2005 La U ha disfrutado de los manjares del poder. Ha hecho campaña de la mano del candidato presidencial ganador y fue socio de primera línea de los últimos tres gobiernos. Esto le permitió convertirse en el partido político más exitoso en la historia reciente del país.
Pero ahora, cuando se prepara para su cuarto round electoral, las condiciones del cuadrilátero no son las mismas. A diferencia del resto de las colectividades, no tendrá un candidato presidencial fuerte que empuje la lista y que le garantice al electorado vigencia del partido en el próximo Gobierno.
Con el fin de minimizar los riesgos de quedarse por fuera del poder, solo decidirá mes y medio antes de primera vuelta a quién apoyar. Esa posición estará antecedida...