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Negociación directa: los hilos secretos que se movieron para impulsar la reforma a la salud

Durante 120 horas se agitaron los teléfonos de dos ministros y de la mano derecha de Petro. El Congreso fue epicentro de una convulsionada semana que dejó 117 de 135 artículos aprobados. Así se movieron.

  • La Comisión Séptima de la Cámara de representantes ya aprobó el 84 % de la reforma a la salud del Gobierno de Gustavo Petro. FOTO Colprensa
    La Comisión Séptima de la Cámara de representantes ya aprobó el 84 % de la reforma a la salud del Gobierno de Gustavo Petro. FOTO Colprensa
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  • Negociación directa: los hilos secretos que se movieron para impulsar la reforma a la salud

Se llaman Víctor Manuel Salcedo y Camilo Esteban Ávila. El primero es del Valle y el segundo de Vaupés. Y los dos —bajo la batuta de Dilian Francisca Toro— le dieron a la polémica reforma a la salud los votos que públicamente La U quiso disfrazar de esquivos. Así, acomodándose bajo el paraguas de la independencia política, le facilitaron esta semana al Gobierno de Gustavo Petro que uno de sus proyectos más controvertidos avanzara en un 84 por ciento.

Por el otro lado están María Eugenia Lopera (Antioquia), Hugo Alfonso Archila (Casanare), Germán Rozo (Arauca) y Héctor Chaparro (Boyacá), quienes hacen parte de un grupo de 18 representantes del Partido Liberal que se declararon en rebeldía ante el expresidente César Gaviria y prefirieron negociar de forma directa con el Ejecutivo su apoyo a la reforma.

No son los únicos. Hay un tercer bloque, el de Gerardo Yepes (Tolima) y Jorge Quevedo (Guaviare), quienes ante el fantasma de las sanciones que aúpa Efraín Cepeda desde la jefatura del Partido Conservador fueron más tímidos en su apoyo a la reforma a la salud, pero igual se lo dieron.

Ya fuera absteniéndose en algunas votaciones o tan solo excusándose en otras, lo que según la matemática legislativa ayuda a que se mantenga el quórum entre los 21 integrantes de la Comisión Séptima de la Cámara.

En esos tres grupos políticos, cada uno con línea directa con los ministros Luis Fernando Velasco, del Interior, y Guillermo Alfonso Jaramillo, de Salud, así como con la jefa de Gabinete, Laura Sarabia, estuvo la llave para que en solo tres sesiones —la última fue el jueves y en ella se aprobó en promedio un artículo cada 7 minutos— se sacara adelante el grueso de una reforma que las encuestas castigan, los gremios médicos rechazan, la Procuraduría cuestiona por riesgosa y el empresariado del sector salud pide que se retire.

Nada de esto último sirvió, pues el Congreso le dio vía libre a 117 de los 139 artículos que tiene en total la reforma, incluyendo los más polémicos como el que pone fin en dos años a las entidades promotoras de salud (EPS)_—las rebautizan gestoras de salud y vida con menos herramientas— y el que le da superpoderes a la Adres para manejar de forma directa los dineros del sector.

“Quiero agradecer a los parlamentarios que han estado muy diligentes, porque ha sido un trabajo intenso de discusión, de revisar, y creo que esa es la forma en que se pueden adelantar las reformas en un Congreso, llegando a acuerdos y a un consenso mayoritario”, afirmó el ministro Jaramillo tras la victoria que tuvo en el Capitolio.

¿Y qué se movió en las últimas 120 horas para que una reforma que llegó al Congreso desde el 13 de febrero por fin se destrabara y, pese a toda la polémica, avanzara en el primero de los cuatro debates que debe surtir para que sea una ley?

Primero, el teléfono del Ministro del Interior estuvo muy activo. Llamó a los representantes para escucharles sus dudas, pero no solo sobre la reforma, sino en torno a los asuntos claves de sus regiones en un año de elecciones.

Lo hizo con el conservador Quevedo, el de Guaviare, de quien recibió en su despacho a un emisario suyo del municipio de El Retiro para hablar por una serie de inversiones en esa región. El enviado es del grupo político del congresista.

También habló seguido con los liberales Lopera y Rozo, a quienes conoce desde que militó en la oficialidad de ese partido. Con la primera se cruzaron mensajes sobre cómo pueden terminar de convencer a los demás miembros de la bancada roja para que, así como Velasco, den el paso al frente y pidan la salida de Gaviria de la jefatura de la colectividad.

Ahí juega un papel importante otro antioqueño, el polémico excongresista Julián Bedoya, quien busca aval para aspirar a la Gobernación y, al mismo tiempo, quiere llevar al mando a alguien más petrista.

Con Rozo, el mismo que viene en diálogos directos para impulsar la reforma desde la administración de Carolina Corcho, sobre cómo se pueden viabilizar ciertas candidaturas en Arauca en medio de una confrontación dura que existe entre disidencias y ELN, lo que termina permeando de forma irregular el proceso electoral.

Con los de La U los diálogos fueron fluidos, pero allí hay un interés adicional. Dilian Francisca Toro, su presidenta, quiere ir por la Gobernación del Valle y no está dispuesta a tener rivales que le frenen esa contienda.

Por eso, a través de Velasco y Laura Sarabia se habló de cómo garantizar que el senador Alexander López Maya asuma el próximo martes la Presidencia del Congreso y desista de —como le confesó recientemente a este diario que lo está pensando— competir por ese cargo departamental.

Además, de acuerdo con voceros de los tres partidos que comenzaron siendo de la coalición oficialista y ahora se vuelven más críticos en micrófonos mas no en las votaciones de la reforma, se hicieron encuentros rápidos en al menos dos salones del Congreso —entre martes y miércoles— para garantizar que, pese a la oposición pública a la reforma de los líderes de sus partidos, los congresistas se unieran al Pacto Histórico, Alianza Verde y demás integrantes del “combo del Cambio” en la Comisión Séptima.

Además, desde la misma Casa de Nariño confirmaron que tanto miércoles como jueves, los días más complejos para el debate de la reforma en el Congreso, el propio Petro siguió de cerca la votación, recibiendo los reportes de Sarabia y con ciertos mensajes cruzados directamente con Jaramillo y Velasco.

Incluso, esta misma semana hubo una reunión en Palacio, el lunes, entre Petro y Toro para saber cómo se movería esa colectividad dando un paso a la independencia, pero votando favorablemente por los intereses del Gobierno. Y así pasó, pues La U impulsó positivamente la reforma a la salud.

En medio de esos ires y venires, del cruce de mensajes y de los reportes al minuto que recibió Petro, hubo otra cita clave. Se dio el miércoles en la casa del expresidente Gaviria y allí estuvieron 42 de los 44 integrantes de la bancada liberal. Fue algo informal, pero le permitió al exmandatario usar la carta de la entrega de avales para las regionales de octubre a cambio de que no le hagan una oposición tan dura.

Y eso, al menos en el papel, sirvió porque si bien varios de los asistentes admiten que hay disgustos con un Gaviria que pone en riesgo sus cuotas burocráticas al enfrentarse con Petro, en público mantienen una voz tibia. De hecho, tras ese almuerzo, Velasco y Sarabia hablaron con varios de los 18 representantes para conocer el clima de ese almuerzo.

¿Qué pasó después? Que los 4 liberales de la Comisión Séptima de Cámara votaron positivamente el grueso de los 117 artículos que pasaron de la reforma.

Eso quiere decir que la negociación directa que ordenó hacer Petro por encima de la institucionalidad de los partidos sirvió, y que los cargos que tienen allegados a los representantes en Fiduprevisora, 24/7, Coljuegos y otras entidades sirven para aceitar una maquinaria que no necesariamente es potente, pero que sí sirve para empujar la milimetría política.

“Tal vez en la historia ningún proyecto se ha discutido como este, en todo tipo de espacios, y ha sido ajustado y modificado”, aseguró el presidente de la Cámara, David Racero, quien no es ajeno a todos estos movimientos que la opinión hasta ahora desconocía y que se van a potenciar con fuerza en dos semanas cuando la reforma pase a discusión en la plenaria y le corresponda precisamente a este parlamentario patinarla.

Todo esto, además, deja claro que las reformas laboral y pensional, que ya vienen en camino a esta misma comisión para ser debatidas, van a tener respaldo y serán aprobadas. Tal vez no tal cual las quiere la Casa de Nariño, pero sí con los puntos gruesos que desde campaña viene defendiendo Petro.

No en vano la misma oposición reconoce que las mayorías están jugadas por impulsar las reformas y que, desde ya, alistan sendas demandas ante la Corte Constitucional por lo que denuncian son vicios de trámite y de forma. Por ejemplo, aseguran que para el primer debate se citó a la Comisión Séptima y la ponencia no había sido aún formalmente publicada en la gaceta oficial, un requisito legal; y también advierten que esta reforma a la salud debió tramitarse como una ley estatutaria.

“Ya vimos que el Gobierno no tiene escrúpulo alguno para lograr las mayorías que necesita, pese a los vicios de trámite que tiene y todo lo que hace inconveniente esta reforma”, enfatizó el representante Andrés Forero, del Centro Democrático.

Tienen un antecedente que podría jugar a su favor. La Corte Constitucional emitió un concepto en la primera semana de marzo con el que se le dieron facultades a este tribunal para suspender la entrada en vigencia de una norma que es demandada hasta tanto no se estudie a fondo.

En ese contexto no son pocas las voces —incluyendo las de algunos magistrados— que advierten que esa prerrogativa se podría estrenar con la reforma cuando les lleguen los recursos judiciales que Forero y otros, con apoyo de figuras como el expresidente Álvaro Uribe y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras —hoy alejados políticamente— se promoverán apenas termine su trámite legislativo.

Darío Echandía, de estirpe conservadora, se preguntó por allá en la década de los 40 “¿el poder para qué?”. Y a la luz de estos hechos, todos ocurridos en los últimos cinco días, Petro parece haberle respondido tácitamente. Usó precisamente su investidura de Presidente para manejar los hilos de sectores políticos que necesitan del respaldo burocrático del Gobierno para mover a sus candidatos en las elecciones del 29 de octubre próximo. Y, a juzgar por los hechos, la fórmula aplicada está funcionando.

Los cuatro liberales a los que sí les gusta la reforma

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Los dos de La U a los que no les importa la polémica

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Los conservadores que apoyan todo en silencio

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Reforma laboral, el debate que sigue para la comisión séptima de la Cámara

Con la aprobación en primer debate de 117 de los 139 artículos de la reforma a la salud, el Gobierno de Gustavo Petro y el Congreso enfilan baterías para tramitar otro controvertido proyecto: la reforma laboral. Si bien hay críticas desde el empresariado y el Banco de la República, que alertan por dificultades como los mayores costos operacionales y los pocos incentivos para la generación de empleo formal, el Ejecutivo insiste en las bondades de la iniciativa, como la dignificación del trabajo. Quizá uno de los puntos de mayor controversia son las horas extras desde las 6:00 de la tarde.

Ya fueron radicadas las ponencias de la reforma y el texto completa un articulado con 82 puntos.

Justamente, el controvertido espaldarazo que el representante Jorge Alexander Quevedo dio a la ponencia laboral llevó no solo a ser investigado formalmente por su actuar, sino que será suspendido durante 3 meses, en los que no tendrá derecho a voz ni voto en el Congreso.

El presidente Gustavo Petro instó a defender al congresista, dijo que es un perseguido político e, inclusive, llegó a decir que su caso debería ser investigado por la CIDH: “Estamos ante una persecución política por defender los derechos de las y los trabajadores, derechos que hoy se expanden por el mundo”, dijo.

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