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Atrapar moscas como lo hace David Manzur

  • Las moscas son elementos presentes en la obra de David Manzur. En alguna ocasión señaló que estas tenían una connotación anímica, pero también humorística, de sus cuadros. FOTO Mario Valencia
    Las moscas son elementos presentes en la obra de David Manzur. En alguna ocasión señaló que estas tenían una connotación anímica, pero también humorística, de sus cuadros. FOTO Mario Valencia
  • Atrapar moscas como lo hace David Manzur
  • Atrapar moscas como lo hace David Manzur
Por Mario A. Duque Cardozo | Publicado el 25 de enero de 2018
En definitiva

Entre al Museo de Antioquia, recórralo y diríjase a la sala Permanente Sur. Allí está. Un cuadro con fondo blanco lleno de puntos negros... no, son moscas, cada una con su sombra.

Les voy a dar todas las pistas. Entren ustedes por la puerta principal del Museo, la que está sobre la Plaza Botero, suban al segundo piso. Ahí, apenas sobrepasen el último escalón, es fácil ver la Sala Permanente Sur.

Pero alto, no entren por esa puerta que se les presenta de inmediato, no es ese el camino más corto hacia el cuadro de 63 por 49 centímetros que estamos buscando. Supongan que están cortos de tiempo, que tienen afán, que apenas les permite el reloj ver aquella única obra.

Sigan, entonces, por el corredor hacia el fondo, como si quisieran atravesar el Museo para salir a la bullosa carrera Cundinamarca. Verán, a su derecha, la Sala del Concejo, donde otrora sesionaran los ediles y se ven algunos de los murales que encargaron a Pedro Nel Gómez para el Palacio Municipal y que el alcalde José María Bernal mandó a tapar cuando vio en ellos gente desnuda. Pero tampoco son los frescos de Gómez los que vienen a ver.

Ahora sí, entren a la Sala Permanente Sur, donde se albergan las obras de arte contemporáneo del siglo XX y XXI. Verán el ingreso a su izquierda. Pasen de largo por ese primer corredor. Ignoren, como Odiseo a las sirenas, los llamados de las obras de Guayasamín, de Rayo y hasta de la Cabeza de mujer, el grabado de Pablo Picasso que se esconde allí detrás de una pared.

Vayan hasta el final del pasillo y la verán de frente a ustedes, entre El retrato de un desconocido, de Juan Antonio Roda, y El obispo negro, de Fernando Botero. Ahí está: Homenaje a una pared blanca, de David Manzur.

Concéntrense, porque en esa misma pared están Emma Reyes, Beatriz González, Santiago Cárdenas y Adolfo Bernal, pero quédense con este cuadro, párense frente a él y quizá les parezca que algo allí se mueve, quizá les parezca oír zumbidos.

Un mosquerío

Lápiz sobre papel. Blanca la pared de la que cuelga. Blanco el marco, blanco el paspartú, blanco el papel que es pared para las ciento cincuenta y cuatro moscas que habitan la obra.

No es cualquier tipo de mosca. No es la común y doméstica muscidae, que invade hogares y establos para desespero de humanos y animales, pero se le parece tanto. Son las moscas de Manzur, claro. Pero tampoco, porque no son las que se cuelan por los rincones de sus cuadros bordeando sus mandolinas, ni las que combaten sus “sanjorges”. Son solo ellas, moscas que parecen pasearse por el espacio en blanco, amontonadas abajo, en ascenso sobre la pared, persiguiéndose.

Son ciento cincuenta y cuatro, cada una con su sombra, protagonistas, no coladas, no invitadas.

“Lo de las moscas no tiene una gran explicación”, le respondió el maestro al periodista Daniel Grajales, de El Mundo, hace un par de años.

Una proliferación de estas detrás de su taller, en Chapinero Alto, atraídas por los reflectores, las convirtió en invitadas permanentes de sus lienzos. Manzur se las aprendió de memoria, les dibuja hasta las sombra, las instala en un papel, las convierte en un homenaje a una pared blanca.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Un Pintor que mantiene vigencia

David Manzur es caldense. Nació en 1929. A los 24 años realizó su primera exposición individual en el Museo Nacional.

Sus más recientes trabajos son Obra Negra y Ciudades oxidadas, pero Manzur sigue activo. “No tengo tiempo de morirme”, le respondió alguna vez a la periodista Mónica Quintero, de este diario.

En el Museo de Antioquia hay dos obras de David Manzur.

Limpia y renovada

El Museo de Antioquia adelantó el proceso de mantenimiento y limpieza de sus fachadas y costados. El trabajo inició en octubre del año pasado, pues hacía dos décadas que no se realizaba dicho mantenimiento. Y 20 años recibiendo la lluvia, el sol, el smog... afecta la estructura.

La Fundación Ferrocarril de Antioquia fue la encargada del proceso, que le ha devuelto el esplendor a esta edificio, una muestra del art decó en Medellín.

Esta construcción, realizada en la década de 1930, es monumento nacional.

Mario Alberto Duque Cardozo

Lector. Sabinero. Adicto a Quino. Como dijo Cortázar: “Si te caes te levanto, y si no puedo, me tumbo a tu lado”.

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