A las once de la mañana de hoy, el presidente Gustavo Petro y Donald Trump se sentarán frente a frente en la Casa Blanca. El encuentro, acordado hace casi un mes tras una llamada de 55 minutos entre ambos mandatarios, concentra la expectativa por una agenda cargada de asuntos sensibles: la captura de Nicolás Maduro y la gestión de la presidenta interina Delcy Rodríguez, la lucha contra el narcotráfico y otros temas neurálgicos, como la inclusión de Petro y su círculo familiar en la Lista Clinton.
El jefe de Estado decidió no llegar con las manos vacías. En esta ocasión, acompañó su visita con obsequios para el presidente Donald Trump; el vicepresidente, J. D. Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; a la jefa de gabinete, Susie Wiles; y a la secretaria de prensa, Karoline Leavitt. Se trata de una canasta tejida a mano con café colombiano y chocolate de exportación, elaborados por familias cacaoteras y caficultoras vinculadas a programas de sustitución de cultivos ilícitos.
Trump, en medio de una rueda de prensa desde el Salón Oval, dijo ayer que el presidente Petro “ha sido muy amable durante el último mes o dos. Antes era crítico, pero después de la redada venezolana, se volvió muy amable. Cambió mucho de actitud. Así que tengo muchas ganas de verlo”. Y adelantó que hablaran de “drogas porque salen enormes cantidades de drogas de su país. Vamos a tener una buena reunión”.
Incluso, este diario conoció que el mandatario colombiano habría llevado al magnate una pieza maciza de oro. En la antesala del encuentro, que contará con traducción simultánea a cargo de un intérprete de confianza de Petro con experiencia en la OEA, la comitiva presidencial sostuvo ayer en Washington una reunión de coordinación estratégica con el núcleo duro del Gobierno colombiano destacado en la capital estadounidense.
En ese espacio participaron la canciller Rosa Villavicencio, el ministro de Defensa Pedro Sánchez, la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, Gloria Miranda, y el embajador de Colombia ante Estados Unidos, Daniel García Peña, entre otros altos funcionarios. Según la Casa de Nariño, la jornada estuvo orientada a afinar el diálogo político, académico y comunitario, así como el relacionamiento institucional bilateral. El objetivo fue ajustar mensajes, prioridades y márgenes de la conversación que Petro sostendrá hoy con Trump en la Casa Blanca.
La comitiva de Petro
Antes de entrar al terreno áspero de la diplomacia, el presidente Gustavo Petro hizo este lunes una pausa íntima en Washington: conoció por primera vez a su nieta, Mailé Petro González, a punto de cumplir dos meses de nacida. A ese momento, en plena antesala de una de las reuniones más sensibles de su mandato, lo llamó “un abrazo fundamental antes de la reunión con Trump”.
La escena quedó registrada en una fotografía que el propio mandatario compartió en sus redes sociales. En la imagen aparece Petro sosteniendo a la bebé junto a Maira, la esposa de su hijo Andrés Petro, quien permanece fuera de Colombia desde 2017 por razones de seguridad tras recibir amenazas, cuando su padre aún era senador y ocupaba parte del debate político nacional.
El presidente y su comitiva —integrada por más de diez personas— partieron la noche del domingo desde el aeropuerto militar de CATAM, en Bogotá. Inicialmente estaba previsto que Andrea Giovanna Petro, hija mayor del mandatario, hiciera parte del viaje, pero a última hora se confirmó que no abordó el vuelo.
La delegación incluye al jefe de despacho presidencial José Raúl Moreno; la directora del Dapre, Nohra Mondragón; el director encargado de la Dirección Nacional de Inteligencia, René Guarín; y el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa.
También viajaron una asesora de la Jefatura de Despacho; la médica personal del presidente; un intérprete; parte del equipo de prensa y, como invitado especial, Daniel Martin Kovalik, abogado estadounidense que lidera la firma contratada por la Presidencia para la defensa jurídica del mandatario tras su inclusión en la denominada Lista Clinton de la OFAC.
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Ayer se conoció que Petro estará acompañado en la reunión con Trump por la canciller Rosa Villavicencio y el embajador Daniel García Peña, junto al intérprete.
Un staff alterno seguirá el encuentro, encabezado por un fotógrafo de Presidencia, el general Humberto Guatibonza, José Raúl Moreno, Ricardo Roa, la viceministra encargada de Política Criminal y Justicia Restaurativa, Marcela Tovar, y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Sobre la ausencia del ministro del Interior, Armando Benedetti, se informó en 6AMW que fue el propio funcionario quien, por decisión personal, optó por no viajar.
Tras meses de choques verbales, sanciones diplomáticas y la revocatoria de la visa presidencial, la visita de Gustavo Petro, con permiso temporal hasta al jueves, busca una distensión urgente de una relación que tocó fondo y que solo empezó a destrabarse tras una llamada directa entre ambos mandatarios a comienzos de enero.
Donald Trump llegaría con exigencias claras: retomar la aspersión aérea con glifosato, aumentar extradiciones y revertir la descertificación antidrogas de 2025 a cambio de señales claras de Colombia en mantener la lucha contra las drogas. Como gesto previo, Petro autorizó la extradición exprés de alias Pipe Tuluá para mostrar cooperación sin desmontar su política de “paz total”.
El encuentro también está atravesado por el dossier venezolano, tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Petro podría buscar mediación para evitar una crisis fronteriza, mientras Trump espera alineamiento con la transición impulsada desde Washington con Delcy Rodríguez como presidenta interina.
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Para entender el trasfondo del encuentro, EL COLOMBIANO habló con Sandra Borda, profesora asociada de la Universidad de los Andes, quien advierte que lo decisivo ya ocurrió fuera de cámaras, en la negociación previa adelantada por funcionarios colombianos en Washington.
“No se espera nada extraordinario. Será una reunión altamente protocolaria para formalizar acuerdos ya cocinados, probablemente sin prensa”, explica. Borda subraya que el Gobierno no debe leer la cita como un punto de quiebre definitivo: “Bajo la política de Trump no existen aliados incondicionales. Este encuentro no es un cheque en blanco”.
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La relación avanzará bajo una presión condicionada al alineamiento de Petro, sobre todo en crimen organizado y Venezuela, donde ya se nota una moderación de su discurso, insistió Borda. Pese a la preparación previa, el riesgo persiste: ambos mandatarios son impredecibles.
En paralelo, Petro llamó para hoy a movilizaciones en Colombia, gesto que Sandra Borda lee como nerviosismo y búsqueda de respaldo interno. La agenda se completa con su paso por la OEA, reuniones con el sector cacaotero y un encuentro con la comunidad colombiana en Washington, antes de regresar a Bogotá el jueves.