x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Salman Rushdie y su nuevo libro: muerte, censura y resistencia literaria

Ya está en las librerías lo nuevo de Salman Rushdie que vuelve a la ficción con La penúltima hora.

  • La penúltima hora se llama el nuevo libro de Salman Rushdie. FOTO Getty y Cortesía
    La penúltima hora se llama el nuevo libro de Salman Rushdie. FOTO Getty y Cortesía
hace 51 minutos
bookmark

Por Sergio Villamizar

En 1988, el escritor británico de origen indio, Salman Rushdie, publicaría la novela que volvería su vida un caos y el objetivo de grupos de fanáticos religiosos.

Se trató de Los versos satánicos, que generó tal revuelo internacional que el ayatolá Jomeini, quien en ese momento era el líder supremo de Irán, emitió una fatua en la que pedía el asesinato del novelista y una recompensa de tres millones de dólares.

Pese a las amenazas y al atentado que sufrió hace algunos años donde resultó herido, Salman Rushdie no ha dejado de vivir, de viajar por el mundo, y en especial, no ha dejado de escribir.

Le puede interesar: ¿Qué ha contado Gisèle Pelicot sobre el caso que la convirtió en símbolo feminista mundial?

Desde hace algunas semanas se encuentra disponible en las librerías del país La penúltima hora, un conjunto de cinco relatos en donde nuevamente queda demostrada la desbordante imaginación del autor, retornando a sus orígenes, a las calles del Bombay de su magistral novela Hijos de la medianoche, donde se reencuentra con viejos personajes de dicha obra publicada originalmente hace 45 años, junto a un recorrido por los tres países donde ha vivido: India, Inglaterra y Estados Unidos.

Tras su libro Cuchillo, el conmovedor relato sobre el atentado que padeció y su recuperación, que fue elegido como el mejor libro del año, presenta esta serie de relatos, algunos sobre el dilema de la muerte, las formas de despedirse de los lugares que alguna vez llamamos hogar a través de personajes como dos ancianos criminales, un infeliz matrimonio cargado de música, el fantasma de un académico inglés con ansias de venganza, una muerte misteriosa y una preciosa parábola sobre la libertad de expresión.

De su regreso al relato corto, las temáticas que son de su interés a la edad de 79 años, así como Trump y la censura de libros en las bibliotecas y escuelas de Estados Unidos, habló el autor.

¿Recuerda esa primera idea que dio origen a este nuevo libro?

“Surgió de forma un tanto imprevista. La primera historia que escribí fue la inglesa, la de fantasmas, y cuando la terminé no sabía qué hacer con ella, porque no era lo suficientemente larga como para ser una novela, así que la dejé a un lado y, unos meses después, empecé a pensar en otras historias más largas. Poco a poco, historia tras historia construida fue apareciendo la idea de este libro.

Al final, quedé muy contento porque parecía una especie de resumen de mi escritura, con material de la India, de Inglaterra y de Estados Unidos. Pensé que era una especie de vistazo al espectro de trabajos que he realizado a lo largo de mi vida. Todo un placer”.

El viejo de la piazza, el último relato del libro, es una parábola sobre la libertad de expresión en estos tiempos de excesivo dogmatismo...

“Creo que esa historia es quizás la más alegórica de la colección, que sugiere que vivimos un momento en el que la comunicación entre los diferentes sectores de nuestra sociedad se está deteriorando. Hoy es muy difícil para las personas comunicarse. Incluso hablando el mismo idioma, casi no nos entendemos. Cuando la comunicación se deteriora en una sociedad, es peligroso para la sociedad, y supongo que de eso tratan las historias”.

La muerte es una constante en estos relatos... A usted, ¿cómo le gustaría ser recordado?

“He observado la muerte con mucha atención a lo largo de mi vida, y aunque suene raro me ha servido de inspiración y mucha curiosidad al preguntarme: ¿Cómo aborda la gente el final de la vida? Me interesé mucho por la idea del llamado estilo tardío.

Pero mi inquietud iba más allá, ¿Cómo abordan los escritores y artistas el acto final de su obra? Por ejemplo, Beethoven, que estaba muy enojado por envejecer, odiaba ser sordo, pero a pesar de toda esa rabia, su obra más importante, la Novena Sinfonía, está inspirada en la alegría, inspirada por la Oda a la Alegría. A partir de su propia rabia por la sordera y la vejez, encontró un camino hacia la alegría.

Me parece muy interesante cómo los grandes artistas han buscado respuesta a las preguntas de los últimos años”.

¿Después de todo lo vivido siente que la literatura sigue siendo una forma eficaz de resistencia o supervivencia?

“Es la mejor manera que tengo de responder al mundo en el que vivo. Las historias que he contado siempre me han parecido pasos en el camino, y a medida que el mundo cambia, la escritura también cambia.

Es una buena herramienta de resistencia, hay escritura que ha cumplido ese propósito muy bien, como la escritura de George Orwell nos ha dado formas de pensar sobre la opresión y la tiranía. Y la escritura puede hacer eso. Puede darnos formas de pensar, pero no puede derrocar regímenes, no muy a menudo”.

El libro termina con la frase: “Nuestras palabras nos fallan”. ¿Qué significa esa frase para un hombre que ha hecho de la palabra su única defensa?

“Creo que es una advertencia. Creo que indica que vivimos en un momento en el que la comunicación dentro de la sociedad se está desmoronando. Hablando solo de Estados Unidos, la profundidad de la división en este país es muy alarmante. Se siente como si estuvieras gritando a través del vacío. Cuando estás en un lado, literalmente no puedes entender lo que dice el otro, y creo que vivir en una sociedad tan profundamente dividida, cuando el lenguaje es insuficiente para la comunicación, es altamente peligroso”.

En uno de los relatos aparece la figura de Fernando de Goya y su obra ‘Saturno devorando a su hijo’, inspirada en la decepción de las nuevas generaciones, ¿los jóvenes lo han decepcionado?

“No tengo ningún problema con los jóvenes, pero a menudo he pensado en Goya como inspiración. La última vez que estuve en Madrid, pude visitar el Museo El Prado para contemplar estas increíbles pinturas tardías, las llamadas pinturas negras, para pensar en ellas y en las circunstancias en las que vivía Goya cuando pintó esas pinturas con su salida de la corte debido al cambio de ambiente que iba hacia lo totalitario. Pensé que, de alguna manera, ese aspecto de la vida posterior de Goya tenía resonancia contemporánea. Se parecía bastante al mundo en el que vivimos ahora, por lo que esa historia surgió de forma natural.

Luego, en esa misma visita al Prado visité la sala del Bosco con ‘El Jardín de las Delicias’ que es una gran obra maestra, pero había una pequeña pintura que hizo llamada ‘La Extracción de la Piedra de la Locura’ que me impactó profundamente. Me gusta la idea de que la locura pudiera ser un objeto físico y que tal vez pudiera eliminarse. Ambos momentos son muy inspiradores para esa historia en particular”.

¿Por qué volvió al relato corto, tras un largo periodo de novelas de largo aliento?

“Algunas de las mejores ficciones del mundo son relativamente cortas. La metamorfosis de Kafka tiene 50 páginas, La muerte en Venecia de Thomas Mann tiene unas 60 páginas, sin dejar de ser algunas de las cosas más profundas que he leído.

Es cierto que no he publicado ningún relato corto en mucho tiempo, mi único libro de relatos cortos, East West, se publicó hace unos 32 años, por lo que quería probar el formato de nuevo. De hecho, la longitud de la novela corta me pareció muy agradable. Es lo suficientemente larga como para decir algo serio y lo suficientemente corta para no perder agilidad”.

¿Cómo ha observado el avance de la política migratoria y expansionista de Donald Trump?

“Toda la preocupación se ha centrado en los mercados. Dicho esto, hay muy poco que añadir. Es un momento muy oscuro en la vida pública estadounidense, como vemos en el debate sobre Groenlandia y Canadá, se está convirtiendo en un momento oscuro, y no solo para Estados Unidos”.

Le puede interesar: Las actrices elegidas para narrar el audiolibro de Un himno a la vida, el libro de Gisèle Pelicot

En Estados Unidos empezaron a prohibir libros de algunos escritores, como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez...

“Creo que el crecimiento de la censura en Estados Unidos es un gran problema, y en primer lugar, es un delito contra la Primera Enmienda, que consagra el derecho a la libertad de expresión. En segundo lugar, la forma en que se lleva a cabo en bibliotecas y escuelas es realmente muy aleatoria. Por ejemplo, en algunas escuelas, si un padre se opone a que un libro esté en la biblioteca escolar, se retira, para luego iniciar un proceso de debate sobre si se debe permitir su regreso.

Además, no hablamos de libros cualquiera, algunos son los libros más importantes jamás escritos, como Cien años de soledad, pero también Huckleberry Finn, la aclamada obra de Tony Morrison o Matar a un ruiseñor, que son libros que los jóvenes deberían leer, y que se los retiren del alcance de los jóvenes es algo terrible.

Debo decir que hay una gran reacción contra este proceso. Ha habido muchos casos judiciales y, en muchos casos, las prohibiciones han sido revocadas, pero todavía hay una enorme cantidad de prohibiciones vigentes en todo el país. Tenemos que seguir luchando contra ellas”.

En uno de los relatos sus lectores han señalado que ha regresado al universo de Hijos de la medianoche, ¿Qué lo hizo regresar a él?

“La cuestión del lugar siempre ha estado en el centro de mi proceso literario, y en este caso, quería escribir sobre varias cosas. Quería escribir sobre el poder del arte, representado en esta historia por la música, con su poder para inspirar y cambiar el mundo. También quería satirizar a los superricos de la India, que son bastante fáciles de satirizar, pero aun así, es un placer hacerlo.

Tenía varias cosas en mente, por lo que busqué ubicarlos en un lugar que conozco bien, que es el barrio donde crecí, por lo que es un regreso al mundo de ‘Hijos de la Medianoche’, pero en un momento diferente. Creo que esa combinación de familiaridad y novedad fue lo que me atrajo del lugar.

Creo que la historia sigue tratando sobre la naturaleza ridícula de los multimillonarios y la naturaleza mágica del arte”.

¿La literatura puede enseñar a despedirse mejor de los lugares, de las personas, incluso de uno mismo?

“No estoy seguro de la utilidad de la literatura, pero creo que algunos lectores encuentran puntos de conexión y es lo que se espera que suceda con una obra de arte, que sus consumidores encuentren puntos de conexión personales con el material. Que puedan verse reflejados en esas historias. Que puedan escuchar ecos de su propia experiencia en ellas, y cuanto más lo hace la literatura, mejor funciona.

Que, en primer lugar, disfruten de estar en esos mundos. Si disfrutas estar en un mundo ficticio, puedes inspirarte, puedes desafiarte, hacerte reír o llorar, enriquecer tu experiencia como ser humano a través de la experiencia del artista y sus creaciones ficticias. Si la literatura tiene una utilidad, creo que esa es.

Puede contribuir a nuestra comprensión de la naturaleza humana”.

Club intelecto

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida