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Narradores y poetas de todos los tiempos han pisado cárceles y manicomios que luego los inspiraron.
El poeta español Miguel Hernández murió en prisión con los ojos abiertos. Por más que los enfermeros y guardianes intentaron cerrárselos, no lo consiguieron. Así quedó consignado en su acta de defunción.
Hernández no es el único escritor que pasó tiempo encerrado en prisión. Otros terminaron en manicomios, pero estos sitios de reclusión, lejos de apartarlos de las letras, les sirvieron para crear nuevas obras. Novelas, reflexiones, poemas.
Uno de esos autores lo tenemos cerca: Epifanio Mejía. El “poeta loco”, como apodaban a uno de los grandes escritores antioqueños del siglo XIX. El yarumaleño nacido en 1838, después de los 32 años de edad presentó los síntomas que hicieron decir a muchos que estaba desconectado de lo que se ha llamado la realidad. El médico le recomendó volver a su pueblo: se la pasaba ensimismado, caminando delirante por calles y campos.
Se fue a Yarumal y su mente pareció tranquilizarse estando cerca de El Caunce, la finca donde nació y pasó los primeros años. Hasta ocupó...