Las orquestas de Colombia cada vez se preocupan más por la divulgación de sus composiciones y su música. Se miran hacia adentro y le cantan a Colombia.
De las cinco orquestas sinfónicas profesionales que tiene el país, dos están en Antioquia: la Sinfónica de Eafit y la Filarmónica de Medellín, que empiezan su temporada musical esta semana.
Esta noche la primera lanza su programa inaugural con el Reflejo sinfónico de Jorge Pinzón, el Concierto para violín en Mi menor de Mendelssohn y la Sinfonía N°2 de Robert Schumann.
El concierto estará bajo la dirección del compositor turco Orhan Salliel, quien viene por tercera vez a Medellín.
“La Orquesta Eafit siempre ha tenido un excelente nivel y estoy feliz de tocar un tema de un compositor colombiano junto con otros clásicos como Mendelssohn y Schumann”, comenta Salliel.
Para Hilda María Olaya Estefan, directora ejecutiva de esta institución, es un orgullo contar con un director de tan amplia trayectoria y cuyo trabajo ha sido admirado por músicos y solistas de todo el mundo.
También participará el violinista estadounidense James Garlick, concertino de la Sinfónica de Minneapolis. Este será el primero de los 11 conciertos que tiene en temporada esta agrupación.
Y hay más
Por su parte, la Filarmónica de Medellín inicia su trabajo de este año con galas en las que el eje conceptual y temático será la reconciliación. Esta temporada incluye 21 presentaciones para 2018.
El inaugural de la Filarmed será el próximo domingo con el maestro Eduardo Carrizosa como director invitado, quien transmitirá su pasión y conocimiento de la música tradicional colombiana.
Este concierto tendrá tres momentos esenciales. En el primero sonará Bojaya-Chocó 2002 del compositor antioqueño Víctor Agudelo y una proyección de fotografías de Jesús Abad Colorado. Es un momento reflexivo en conmemoración a la tragedia ocurrida hace 16 años, un reflejo de esperanza, según Carrizosa.
En un segundo momento se escuchará un repertorio folclórico y tradicional de la música del país: un currulao de la costa Pacífica, un bambuco sureño-pastuso, un bunde del Tolima, un joropo del llano, vallenatos y porros de la Costa Caribe.
Para finalizar se realizará un homenaje a la cantaautora antioqueña Sonia Martínez, quien interpretará tres bambucos, una danza y un pasillo.
Al maestro Carrizosa le gusta decir que este es un concierto que le canta a la paz. “Cantar Mi Buenaventura es poesía. Conectar el sonido con las letras es armonía y paz”.
La música colombiana
Carrizosa recuerda que se inició en la música clásica desde que estudiaba en la Academia Luis A. Calvo, con el director Darío Garzón. El tiple, algo tan nuestro, tan colombiano, fue su instrumento de compañía.
“Trato de transmitirle a los jóvenes el amor a nuestra música, esas épocas que viví con mucha intensidad y que quisiera transmitir a las nuevas generaciones”.
La vida le ha llevado a interpretar ese tema que alguna vez tocó su maestro, del dueto Garzón y Collazos.
“El Soy Colombiano es nuestro himno íntimo que abarca a la Colombia entera en un canto provisto de un vestido multicolor sin razas ni religiones”, explica el maestro Carrizosa.
Porque, quién no se siente como un colombiano cuando escucha “a mí deme un aguardiente, un aguardiente de caña...”.
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