Tener una mascota es una responsabilidad que inicia, incluso, antes de que llegue a casa. Implica estar preparado para cuidar a un ser vivo.
Fredy Alberto Manrique, médico veterinario con maestría en etología, explica que, para empezar, la palabra mascota no es adecuada. Lo correcto es llamarlos animales de compañía, porque “nos brindan afecto. Es una relación donde el animal y el propietario deberían tener un beneficio mutuo”.
Antes de tomar la decisión, piense si está listo. ¿Tiene el tiempo suficiente? Un gato requiere menos atención que un perro, aunque no significa que no necesita cuidado.
¿Tiene el dinero para cubrir sus necesidades básicas? Elija la mascota según la vida que lleva y asegúrese que todos los miembros de la familia están de acuerdo. Un animal no es un regalo que se puede devolver o desechar si no gustó. Es un compromiso a largo plazo.
Piense, por supuesto, en sus planes futuros. Si sabe que se va a ir del país no es tiempo para que tener un animal. Mejor sea paciente “y muy consciente que es un animalito que tiene sentimientos y necesidades, y que requiere un esfuerzo económico”, señala Marcela Díaz, directora de la Fundación Orca.
Ahora bien, si ya se enamoró de un peludo de cuatro patas, y es la primera vez que tiene uno, prepárese para aprender a compartir con él. Algunas recomendaciones.
Alimentación, fundamental
Un animal tiene necesidades básicas como cualquier ser vivo. Una buena alimentación es uno de los primeros pasos a considerar. Déjese asesorar por el veterinario para elegir un concentrado que le dé el soporte nutricional adecuado.
No tiene que ser el más caro, pero el más barato no es siempre la mejor opción. Busque uno que alimente a su perro o gato, según la edad, y que se adecúe a su presupuesto. Si es un cachorro puede requerir suplementos. No les dé comida casera ni golosinas. Mantenga agua fresca, para que tome a su gusto.
Los detalles en casa
Tenga listos los implementos básicos. Elija un sitio para poner los comederos y el agua. Los gatos necesitan una caja con arena. Los rascadores son importantes para que puedan marcar y relajarse con arañazos, dice Fredy Alberto, así como lugares altos para descansar. Les gustan los balcones y las ventanas, pero deben ser espacios seguros, para que no se vayan a caer. Ponga mallas si es necesario.
A los perros hay que sacarlos de paseo, tenga listo un arnés de cuerpo. El médico veterinario recomienda que no sea solo de cuello, porque se pueden lesionar. Hay que pasearlos de manera tranquila por unos treinta minutos, ojalá entre dos y tres veces al día, si bien eso depende de la raza y el tamaño. No los tire. “Como propietario responsable, no camine con ellos sueltos y recuerde recoger la materia fecal”.
Visita al veterinario
No espere a que el gato o el perro se enferme para llevarlo al veterinario. Marcela comenta que las revisiones periódicas son importantes para prevenir enfermedades crónicas.
Un animal pequeño debe ser desparasitado. Fredy indica que desde los 20 días hay que iniciar este proceso. No es conveniente llevarlos a vacunar sin una revisión previa, en la que se hacen exámenes para descartar enfermedades contagiosas o que requieren tratamiento. Esto también depende del lugar donde compró o adoptó.
Espacios y juguetes
Es importante que el perro o el gato tenga un sitio adecuado para descansar, que sea abrigado, tranquilo. Un cojín o un guacal es una buena opción. Fredy sugiere que no se habitúen a descansar en la cama. Ellos deben tener su propio espacio, cómodo y a su medida.
También sus juguetes. Elija los que son diseñados para ellos y si no quiere que se acostumbren a jugar con su ropa o zapatos, no lo permita desde un principio.
La disciplina es importante
Los animales aprenden aquello que se les enseña. Marcela cuenta que la autoridad es clave, con afecto. Malcriarlos es muy fácil. “Si les damos una buena educación, con disciplina, se les dan herramientas, incluso para evitar daños. Amar es también disciplinar”.
Con los perros se debe comenzar, precisa Fredy, un proceso de obediencia básica y adiestramiento con estímulos como caricias, voz y recompensa de comida. “No es adecuado pegarles, gritarles o tironearlos, con esto se propicia maltrato y se pueden generar daños físicos y malos comportamientos a futuro”.
En los gatos el juego es muy importante. No juegue, sin embargo, con los pies y las manos, porque pueden generarse comportamientos agresivos. Hágalo con los juguetes adecuados, que puedan morder a su antojo.
Puede considerar un centro de entrenamiento, si está interesado en aprender más elementos, o intensificar el entrenamiento.
De todas maneras, y sin tener que humanizarlos, hay un elemento esencial: el afecto.
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