Halloween se piensa sobre todo como un día especial para niños, una celebración de disfraces y dulces cuyos orígenes son un poco desconocidos.
Aunque originalmente este festivo viene de los célticos y su tradición de celebrar la llegada de invierno el primero de noviembre, relacionado con la muerte y donde las fantasmas volvían a la tierra por solo una noche, hoy en día se ha convertido en un costumbre algo comercial.
Pero no hay que comprar dulces en el supermercado. Uno de los “treats” más populares en muchas partes del mundo es fácil y divertido de hacer y mucho más saludable que los confites y chocolates que venden para esta ocasión.
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