Este año competiré, por novena vez consecutiva, la cuarta como profesional, en el Clásico EL COLOMBIANO, el cual valoro bastante porque fue uno de los eventos ciclísticos en los que empecé a adquirir, a los 13 años de edad, mis primeros aprendizajes como corredor.
Por ejemplo, fue en este en el que comprobé la fortaleza de Fernando Gaviria, con quien tengo una linda amistad desde que ingresé al club de ciclismo de La Ceja. Allí, su papá Hernando era nuestro entrenador.
En la competencia de ese año en 2010, que se disputó por Envigado, Fernando me dejó su primera enseñanza.
Sufrió una fuerte caída, la cual lo privó de disputar el triunfo, pero lo que más me sorprendió fue que, en medio del dolor, producto de las heridas en su cuerpo, cogió la bicicleta para seguir rodando. Su mentalidad ganadora, pese a las adversidades, es lo que más le empecé a admirar a partir de ese momento. O sino véalo ahora, a sus 23 años, convertido en uno de los mejores embaladores del mundo.
Llegué al pedalismo más por influencia de mis padres (Álvaro y Luz Elena) que por vocación. Ellos querían que hiciera un deporte, y lo que menos me imaginé fue que me convertiría en corredor de élite. Mi papá Álvaro de Jesús, quien es floricultor, me regaló su bicicleta, de color amarillo con gris, de aluminio.
En ella salía a entrenar con Gaviria, a quien le he ganado en las prácticas pero nunca en una carrera. Él es un verdadero amigo, me anima, motiva, me expresa que así haya obstáculos o derrotas siga luchando.
Con el paso de los años le cogí más amor a esta disciplina, y me esmero para salir adelante.
En los ocho años seguidos que llevó corriendo este Clásico, jamás he podido salir campeón, pero recuerdo lo que me dice Gaviria, que nunca es tarde para lograr lo que se quiere.
Siendo prejuvenil fui tercero en esta carrera y vencedor de las metas volantes. Hace ochos días, con mi equipo GW Shimano, terminé tercero en El Reto El Escobero. A mis 22 años me siento fuerte, en gran nivel, y sé que por mis buenas condiciones de esprínter puedo lograr un buen resultado. Ganarlo siempre ha sido una de mis metas, y sería lindo recompensar a mi escuadra con un triunfo en una carrera que, como su nombre lo dice, se convirtió un clásico en Antioquia.
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