Colombia tiene el campeón mundial de fútbol freestyle (estilo libre), pero él se siente “invisible” en el país, así afuera lo reconozcan como una estrella. El apoyo del Estado es nulo y la empresa privada poco se fija en los deportes no tradicionales.
Sebastián Ortiz, el popular Boyca, ganó el año pasado en Londres la final mundial ante un argentino y luego, en Brasil, en la Copa Red Bull a la que asistieron representantes de 60 países, se ubicó segundo después de un inglés.
Para 2015 se impuso como meta afianzarse en el primer lugar, aunque sea el menor de los competidores internacionales. Tiene 20 años y los demás son de 25 en adelante. Las copas de Sudáfrica y República Checa, así como el Latinoamericano que se hará en Chile con motivo de la Copa América, son sus principales objetivos. Pero para asistir necesita manos amigas, como se las ha brindado algunas veces Red Bull con indumentaria, desplazamientos y presentaciones.
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