Tranquilo, sin desesperarse, reservando sus fuerzas y corriendo con inteligencia. Así estuvo ayer Nairo Quintana en la etapa reina de los Pirineos, la novena del Tour de Francia, en la que el británico Chris Froome (Sky) no tuvo problemas para conservar el liderato y el español Alberto Contador puso pie en tierra, afectado por la fiebre.
Si bien muchos esperaban el ataque de Nairo, entre ellos el propio Froome, el boyacense, en medio del granizo que cayó sobre su humanidad y el resto de competidores en la parte final, se mostró cauto.
Cumplió al pie de la letra lo que había dicho antes de viajar a la carrera francesa. Expresó que en Pirineos se defendería para evitar correr riesgos. Hace un año salió de la cordillera europea perdiendo 3 minutos y 9 segundos con el británico, a la postre campeón.
Esta vez no se expuso, sabe que aún restan dos semanas de duro terreno, con alta montaña por delante y que los 23 segundos que lo distancian del inglés se pueden descontar en el momento menos esperado. “El objetivo era que Quintana no se separara de Froome y lo supo aguantar. El inglés está muy bien, pero Nairo está ahí, con todas las opciones en su sitio”, dijo el español Alejandro Valverde, su compañero en el equipo Movistar.
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