Óscar Sevilla tuvo una fuerte caída en el primer minuto de la Vuelta a Antioquia. Pero, fiel a su casta, dejó claro que no se iba a rendir en el primer kilómetro de la carrera (tramo Santa Rosa de Osos-Santa Fe) y se levantó para terminar la primera etapa, aunque lejos de la punta (1.45 minutos). La gente comenzó a dudar de su favoritismo.
A punta de tesón, esfuerzo y toda la categoría que ha adquirido a sus 39 años, el corredor de EPM-Tigo fue cuarto en la segunda etapa (Santa Fe-Jardín) y descontó un segundo en general en relación con el líder Omar Mendoza.
Con la confianza renovada, estuvo en la punta durante toda la tercera etapa, corrida ayer entre Jardín e Itagüí. Por el alto del Calvario, un puerto de primera categoría, lideró una fuga, al lado de César Nicolás Paredes y Jonathan Caicedo (Strongman).
Sin embargo, el alto de Minitas fue clave para que Sevilla se enfocara en su idea de repetir el título del año pasado y se descolgara en solitario.
Por la variante de Caldas rodó a buen ritmo y llegó al parque central de Itagüí con la tranquilidad de seguir en pelea por el título. Atrás, a 1.39, llegaron los ciclistas del lote, con Edward Beltrán (EPM), Jonathan Caicedo (Strongman) y Mateo García (EPM), quienes completaron el top-4. Mendoza sigue de líder de la general, pero ya siente el respirar de Sevilla, escolta a 5 segundos.
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