Pico y Placa Medellín
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A donde va siempre lleva consigo la medalla olímpica que alcanzó en Múnich-72. “Es que recordar es vivir”. Le duele no haber podido lograr un metal más preciado en esas justas, pero encuentra calma al saber que su gesta ayudó en el desarrollo del boxeo colombiano.
Eran más grandes los cuadriláteros en los que peleaba, que el apartamento en el que Clemente Rojas Morales reside hoy en Miami.
Vive solo, pero los objetos que protege como un tesoro se han convertido en su mejor compañía para recordar y sentir regocijo: unos guantes que cuelgan en un espejo y una medalla que no pierde su brillo, la cual reposa en la caja de plástico que le entregaron después de exhibir el metal en su pecho el mismo día que cumplió 19 años de edad.
Hoy, a sus 63, 44 después de entregarle al país una de las mayores satisfacciones en la historia deportiva, este hombre de piel morena, de piernas que no pierden agilidad y manos que conservan fuerza, no solo continúa dándole golpes a la tierra, también a un saco de arena pues asegura...