La histórica Caterine Ibargüen sigue siendo una de las voces más respetadas del deporte colombiano. Aunque se retiró oficialmente de las pistas hace algunos años, la doble medallista olímpica y múltiple campeona mundial continúa ligada al alto rendimiento, ahora desde los medios de comunicación y como inspiración permanente para las nuevas generaciones de atletas del país.
La antioqueña, nacida en la región de Urabá, construyó una carrera legendaria en el atletismo mundial gracias a su dominio en el salto triple, disciplina en la que conquistó medalla de oro olímpica en Río 2016 y plata en Londres 2012. Además, ganó múltiples títulos mundiales y se convirtió en una de las figuras de la Liga de Diamante, circuito en el que brilló tanto en salto triple como en salto largo.
Más allá de sus logros deportivos, Ibargüen siempre se caracterizó por levantar la voz en defensa de los atletas colombianos. Durante su carrera denunció en varias oportunidades las dificultades económicas y la falta de apoyo institucional que enfrentan muchos deportistas para entrenar, viajar y competir en eventos internacionales. Incluso después del retiro, mantiene esa postura crítica y de respaldo hacia los jóvenes talentos.
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Actualmente, Caterine vive una etapa distinta de su vida como presentadora de noticias deportivas en televisión (Canal RCN), una faceta en la que ha encontrado otra manera de seguir conectada con el deporte. Sin embargo, el atletismo continúa siendo parte esencial de su día a día, especialmente cuando habla del futuro de Colombia y del enorme potencial que existe en regiones como Urabá, tierra que considera una cuna natural de campeones.
Ibargüen también observa con atención el crecimiento de nuevas figuras del atletismo nacional, entre ellas la joven Natalia Linares, quien aparece como una de las promesas del salto largo colombiano y una posible heredera del protagonismo internacional que durante años sostuvo la propia Caterine.
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En entrevista exclusiva con EL COLOMBIANO, la primera que da en un medio de comunicación tras su adiós de la élite, habló de su vida, de su presente y de lo que anhela para este deporte en el que se convirtió en toda una reina.
¿Cómo ha cambiado su vida desde que se retiró oficialmente del atletismo profesional?
“Ha cambiado mucho. Primero agradezco el paso por el deporte. Creo este le dio una gran oportunidad a mi vida. A través de él y de la buena carrera que hice, pues me he visto respaldada de algunas marcas, le he podido dar una mejor vida a mi familia, con educación... con todo lo que como persona puedo hacer. Tengo una mejor vida. Ahora gracias a Dios estoy en un canal de televisión trabajando, y todo esto pues se lo agradezco al deporte. Realmente soy una mujer muy feliz. Sigo trabajando fuertemente para cada día ir mostrando lo excelente que soy, pero todo eso me lo dejó la educación de haber pasado por el deporte: la perseverancia, la disciplina y el amor por lo que hago”.
Frente a esa experiencia de la que habla, ¿cómo ha sido pasar de las pistas a la televisión como presentadora deportiva?
“No ha sido nada fácil. Me ha tocado estudiar mucho. Es más, me ha tocado aprender a leer nuevamente. Pero estudio demasiado. He contado con un gran grupo que me ha enseñado, que me ha tenido paciencia, que me quiere. Entonces, yo creo que es muy importante cuando llegas a un equipo que realmente te ayuda a crecer y que tú permites que te ayuden. Soy una persona afortunada y, por ende, pongo lo mejor de mí. Esto es como el atletismo: todo lo que Dios me pone en el camino, lo llevo a los nuevos campos que me lleva la vida. Es entrenar, practicar, tener paciencia y esperar que los resultados salgan. Estamos viviendo el día a día, aprovechando el máximo, ayudando si de una u otra manera puedo seguir dándole una manito al deporte, seguir brillando desde estos campos. Estoy súper contenta viviendo esta experiencia”.
Una experiencia en la que como dice, tuvo que aprender de nuevo a leer, pues quizá se dio cuenta que el mundo periodístico tampoco es fácil como muchos lo creen...
“No, y yo que como tú sabes era una persona muy ajena a las cámaras, las entrevistas, pero no era porque no quería. En sí la fama me llegó de repente, entonces estar con la prensa era difícil. Ahora que estoy de este lado, que me toca corretear a los deportistas, a quienes les digo por favor, denme una entrevista, hablar de ellos, conocer la historia, muchas veces trasnocharme para ver un partido o las chicas de atletismo o cualquier deporte. De verdad que ahora sí estoy en los zapatos de ustedes. Es una carrera complicada, en la que a pesar de todo siempre tienes que tener una sonrisa más allá de que la otra persona no te quiere dar la entrevista. En serio que me compadezco, pido disculpas cuando no daba las entrevistas (risas)”.
Aunque se ve que la disfruta y aprovecha...
“Es una profesión muy bonita, sobre todo de la forma en la que la estoy haciendo que es, por ejemplo, muchas veces abriéndole los micrófonos para que los deportistas hablen. Porque es lamentable que un atleta no puede ir a una competencia porque no están los recursos. Entonces estar de esta parte y decirles que acá hay un instrumento para que den sus quejas es importante para seguir aportando. Creo que estoy en un buen lugar, que no he perdido mi horizonte de seguir trabajando por el deporte y contribuir en todo lo que hizo conmigo como persona. Así que desde este punto también estoy feliz”.
Frente a eso último, usted desde la alta competencia jamás dejó de luchar como por los derechos de los deportistas. Ahora desde esta ventana y sus redes sociales se ve que sigue gestionando para que ellos obtengan lo mejor. ¿Qué piensa de lo que están viviendo en este momento ante tantas denuncias que hacen contra el actual Gobierno?
“Es muy triste y lamentable, por ejemplo, con una noticia que pasamos de unos niños de taekwondo, que tienen que vender empanadas para poder realizar sus sueños en el deporte. Es lo que yo siempre digo. Si a Caterine Ibargüen le hubiera tocado sacar de sus recursos para ir a un viaje a Medellín, ustedes no hubieran conocido una medallista olímpica. En sí, ustedes no me hubieran conocido mi historia, no sé dónde estuviera ahora. Porque mi familia y mi pueblo no tenía los recursos. Yo creo que aquí cuando tienes el talento pero no tienes el apoyo, eso deprime. Colombia está llena de talentos, pero si no contamos con la ayuda del Gobierno, de verdad que son muchos los niños que se quedan, como sucede en Chocó, La Guajira, en el Valle del Cauca, en todas las partes”.
¿Qué recuerda de esos tiempos complicados cuando usted apenas empezaba a competir?
“Cuando yo empecé era súper difícil ir a competir, y uno lo entendía. Yo me metía horas, llegué a viajar casi 24 horas de Medellín a Tunja, a Pasto... se nos varaba el carro, pero uno iba satisfecho. Pero después que hicimos un proceso de tantas medallas de oro, de tantos resultados internacionales, yo pensé que eso iba a ser recíproco para los muchachos que venían. O sea, ya nosotros sufrimos, y ahora a ellos les iba a tocar más fácil”.
¿Creía que en gran medida las angustias para los deportistas desaparecerían?
“Eso pensé cuando tuvimos las ocho medallas olímpicas en Río (2016), cuando escuchábamos en diferentes deportes altos resultados. Pensé que haciendo ese camino bonito los niños de ahora tendrían una mejor vida a través del deporte. ¡Y eso es mentira! Eso se está viendo nublado. Eso da tristeza, eso se está viendo gris”.
Y sin embargo se siguen dando gratos resultados..
“Así es. Imagínate lo bueno que somos para seguir dando resultados sin apoyo”.
Uno veía los diferentes candidatos presidenciales hablar de demasiados temas en cuanto a educación, seguridad, salud, pero muy pocos sobre deporte. ¿Qué decirles a ellos de cara a estos cuatro años que viene y el cambio de gobierno que se avecina?
“Esperemos que sea un cambio (risas). Decirles que la herramienta más importante que les pueden dar a los jóvenes en Colombia es el deporte de mano de la educación. Mira, un niño en una cancha es un niño que le rebatemos a la guerrilla o a cualquier grupo armado. Entonces, ese es el mejor camino”.
Y usted es un buen ejemplo de una deportista exitosa en medio de las adversidades que tuvo desde niña...
“Así es, te lo digo yo, Caterine Ibargüen, que soy el resultado de lo que puedo hacer un deporte por una persona que nace en cero, sin nada que comer. Y hoy día puedo ayudar a muchos. O sea, te lo dice una persona que es el resultado de un buen trabajo que se hizo a través del deporte. Así, ¿cómo no creer en eso?, ¿cómo no decirle al Gobierno que invierta, que trabaje? Esa es la mejor inversión que se puede hacer para la juventud”.
A sus 42 años edad y tras el retiro, ¿cómo hace para mantener ese gran estado físico?
“La edad no se dice, mentiras (risas). Primero tengo que tener una responsabilidad conmigo misma. Yo conozco el deporte, yo soy enfermera y sé que hacer actividad física es robarle años a los años. Lo último que envejece en un deportista es la mente, nosotros siempre creemos que estamos al 100 %. A veces se ven las ganas de seguir compitiendo, pues ellas siempre están. Pero uno ya dice: ‘¿se me parte un hueso y quién me lo pega?’. Me levanto todos los días a las 6:00 de la mañana, voy al gimnasio, entreno, como bien... Eso es como un respeto conmigo misma, porque ya sé los beneficios y hay que aprovecharlos. Todo mundo desde su casa puede hacer actividad física. Es más, voy a sacar un documental, y en una parte de él hablaré de eso, para que la gente tome más conciencia de la actividad física. Mira, eso va hasta en la autoestima. Cuando tú te ves en un espejo y te sientes bien contigo mismo eso es la autoestima o que alguien te lo diga, todo ello te hace sentir segura y ahora más que estoy ante las cámaras. En un tiempo salí muy cansada de competir y me tomé un receso, y luego me dije: ‘Por aquí no es, hay que entrenar’. El cuerpo de cualquier mujer es divino, es hermoso. Pero yo solo digo, la actividad física se necesita para estar saludable, y por eso es que lo hago. No me quiero ver enferma ni postrada en una cama, deseo aprovechar toda la fuerza y energía que aún tengo”.
¿Qué es lo que más extraña de la competencia y de los grandes eventos internacionales?
“Los viajes, hablar con mis amigos, reírme, conocer otras culturas, otros países, hacer nuevas amistades; llorar cuando perdía, reír cuando ganaba, abrazar a mis profesores, que todo mi país se sintiera contento... se extrañan muchas cosas, muchísimas cosas”.
¿Cree que actualmente existe un relevo generacional fuerte en el atletismo colombiano?
“Tenemos muy buenos competidores como Natalia Linares. Está el niño de 100 metros (Ronald Longa). Y es lo que te digo, a pesar de no contar con apoyo, tenemos resultados. Pero nos falta. O sea, nos falta una buena representación en Liga Diamante, nos falta una buena representación en las olimpiadas, el sentirnos seguros como cuando Colombia decía: ‘Bueno, no sabemos si es oro, pero medalla tenemos’.
¿Qué decirles a los deportistas?
“Que se sientan seguros de que pueden. Toda la historia que yo hice les abrió los ojos para entender que sí podemos. Tenemos dos piernas igual que los otros, dos brazos, dos ojos. Hay que ganar y acostumbrarse a ganar. Yo creo que eso es lo más importante y, a la vez, que se siga invirtiendo en las nuevas generaciones, que sean procesos largos, que perduren. Por ejemplo, y es muy maluco, pero a Flor Denis Ruiz, que es medallista mundial (lanzamiento de jabalina), la descuidan un poco porque no tiene entrenador o cómo viajar y ahí se pierde la secuencia de un buen resultado. Entonces, es un trabajo larguísimo que hay que hacer con los que tenemos y con los que necesitamos que lleguen al deporte. ¡Porque oye! Nosotros no perdíamos un Sudamericano como el último que se perdió. ¿Y qué fuimos?
Con la experiencia que tiene, ¿le gustaría en el futuro trabajar más directamente en procesos de formación deportiva o liderazgo para atletas jóvenes?
“Ay, no sé. Ahorita hago parte de la Comisión de la Liga de Atletismo de Antioquia. Me volví a sumar porque creo en el deporte, porque creo que tenemos que seguir trabajando y aportando desde donde estamos. Entonces, ya estoy ahí. Lo primero que me encantaría es que no se acabe el Ministerio del Deporte en Colombia y, por qué no, si Dios me presenta la oportunidad de estar ahí, de seguir trabajando, de seguir creciendo, pues seguro, seguro lo voy a hacer con todo el amor. Yo le debo mi vida al deporte. Por eso estaré siempre al servicio de él”.
Después de conquistar prácticamente todo en el atletismo, ¿qué sueño personal o profesional le queda por cumplir?
“Soy una persona que vive el día a día y espera. Tengo metas, pero ninguna me quita el sueño. Soy súper agradecida con Dios, hago lo que se debe hacer. Creo que he cumplido todos mis sueños y es más, Dios me ha bendecido más de lo que yo esperaba. Sigo trabajando”.
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