Pico y Placa Medellín
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Cuando los aficionados y conocedores del fútbol colombiano oyen o mencionan el nombre de Gabriel Ochoa Uribe, es inevitable que recuerden el gran legado que este sopetranero escribió en el balompié nacional, en el que además de sus glorias también se destaca el carácter fuerte que distinguió a este hombre en las canchas. Ahora, con 87 años, nos abrió su corazón.
En una mañana soleada y a un costado de la piscina del Hotel Dann Carlton (Medellín), el médico Ochoa; su esposa, Cecilia, y su hijo, Gabriel, se sentaron con Q’HUBO para hablar de sus recuerdos, esos que después de tantos años de lucha y trabajo son su mayor recompensa, esos de los que muchos dicen que casi nunca habla, pero que ayer tomaron más valor, al recapitularlos en tierras antioqueñas, “en mis montañas, en mi Medellín”.
Por su memoria pasaron intactos los recuerdos en las canchas, ya fuera como jugador o técnico, con los escudos del América de Cali, Millonarios, Santa Fe y la Selección Colombia, sin dejar atrás a su familia...