Su ingreso modificó la dinámica ofensiva del Medellín. Con Juanfer más involucrado, el equipo encontró mayor claridad, atacó con más frecuencia por los costados y generó situaciones que le permitieron acercarse al empate. Incluso, el propio Perea reconoció que con la entrada del antioqueño y de Frank Fabra el equipo mostró una mejor versión.
“Es cierto que con la entrada de Juanfer y de Frank el equipo se vio mucho mejor, pero todos tenemos que hacer un poco más para que este equipo sea un poco más confiable”, aseguró el entrenador.
Juanfer mostró lo que puede aportarle al Medellín
El partido también sirvió para comprobar que Quintero puede ser una de las principales armas ofensivas del DIM cuando alcance un mayor ritmo de competencia. Su capacidad para encontrar espacios, cambiar el ritmo y poner balones peligrosos fue uno de los aspectos más destacados de la reacción del equipo.
Perea explicó que el Medellín mejoró cuando entendió que Cúcuta estaba muy cerrado por dentro y comenzó a buscar alternativas por las bandas.
“Cuando nos liberamos, cuando entendimos que el partido ellos estaban bastante cerrados por dentro, cuando fuimos por la banda, cuando fuimos capaces de generar rupturas, cuando dividimos el balón y ganamos la segunda jugada, creo que con eso el equipo se vio bastante mejor”, manifestó.
El técnico, sin embargo, dejó claro que el equipo no puede depender exclusivamente de Quintero. “Juanfer no alcanza”, sentenció Perea, consciente de que el nuevo proyecto necesita que todos sus futbolistas eleven su nivel para convertirse en un conjunto más sólido.
Se cortó la racha positiva
La derrota ante Cúcuta cortó una racha de tres victorias consecutivas del Medellín y dejó al equipo con nueve puntos en la tabla. Aunque el DIM terminó con el 64 % de la posesión, Perea restó importancia a ese dato porque, especialmente en la primera mitad, el dominio del balón no se tradujo en peligro.
“La posesión no dice absolutamente nada porque, sobre todo en el primer tiempo, quienes se pasaban la pelota eran nuestros centrales. Nosotros ahí no hacemos absolutamente nada. La posesión es un medio, no es un fin”, explicó.
El entrenador consideró que su equipo fue poco profundo y cometió errores que terminaron fortaleciendo a un Cúcuta que llegó al Atanasio sin haber ganado en el campeonato. “Fuimos poco profundos, errores no forzados que le empiezan a dar a ellos mucha confianza, mucha fuerza. Felicitar al rival, a su entrenador porque entendieron el plan y la verdad que les salió bastante bien”, señaló.
Perea incluso asumió parte de la responsabilidad por lo ocurrido. “Quizás yo también soy culpable porque a lo mejor no preparé el partido bien”, reconoció.
La derrota dejó una alerta
El entrenador del DIM considera que el resultado debe servir como una advertencia para un equipo que venía de tres triunfos consecutivos. Para Perea, la reacción del equipo tras recibir el gol también demuestra que todavía hay aspectos mentales y futbolísticos por mejorar.
“Muchas veces cuando uno gana por ahí se relaja inconscientemente y esto es una alerta, un llamado de atención para volver a ajustar y para volver a competir”, afirmó.
También insistió en que el equipo necesita tener más personalidad y paciencia con la pelota. “Tenemos que mejorar mucho con la pelota, tenemos que tener más paciencia. A veces somos muy directos, a veces queremos finalizar la jugada y no tenemos esa capacidad de mirar que hay muchos jugadores que están mejor posicionados”, explicó.
Más allá de la falta de eficacia ofensiva, uno de los principales motivos de preocupación para Perea está en la manera como el equipo queda expuesto cuando pierde la pelota.
“Perdemos la pelota y con mucha facilidad nos están llegando a portería y eso sí me preocupa demasiado”, confesó.
El técnico explicó que el Medellín necesita mantener un mejor equilibrio cuando ataca para evitar quedar partido y permitir transiciones rápidas del rival.
“Si nosotros atacamos de forma desordenada, en el momento que perdemos el balón vamos a estar desordenados”, dijo.
Para corregirlo, Perea fue contundente: “Hay que correr para atrás. El equipo tiene que, en bloque, correr hacia atrás, hacer el equipo corto”.
El público se fue triste
El regreso del público al Atanasio también fue un motivo especial para Didier Moreno, quien volvió a compartir con los aficionados después de cuatro meses. El mediocampista reconoció que la derrota hizo todavía más doloroso el reencuentro.
“Para mí lo más doloroso creo que ha sido no haberle dado la victoria al aficionado. Nos sorprendió positivamente el recibimiento. La gente necesitaba volver a estar en el estadio y nosotros también teníamos esa ilusión”, manifestó.
Moreno coincidió en que el equipo debe mejorar su equilibrio y su reacción después de perder la pelota.
“Si nosotros atacamos de forma desordenada, en el momento que perdemos el balón vamos a estar desordenados”, explicó.
El mediocampista también dejó una conclusión clara después del revés: el DIM todavía está en construcción y necesita aprender de partidos como el que perdió frente al Cúcuta.
“Sabemos que esto no va a ser fácil, estamos todavía construyendo, pero está claro que de este partido tenemos que aprender. Tenemos que tener un poco más de personalidad en algunos momentos del partido”, señaló Perea.