En ese momento, sin embargo, el deseo del volante era otro. Después de su paso por la MLS, su intención era regresar al fútbol europeo. La prioridad estaba puesta en encontrar una oportunidad en Europa y, por eso, la posibilidad de volver al fútbol colombiano todavía parecía lejana.
Nacional, entonces, decidió no presionar. Simplemente dejó abierta una puerta que, con el paso de las semanas, terminaría siendo cada vez más atractiva para el jugador.
Un mensaje que se repitió en Estados Unidos
La historia tuvo otro capítulo cuando Sebastián Arango Botero, presidente de Atlético Nacional, viajó a Estados Unidos para dialogar con Lucas González.
El técnico se encontraba siguiendo el Mundial, precisamente por invitación de James Rodríguez. Y en medio de esas conversaciones volvió a aparecer el nombre del equipo verdolaga.
Arango Botero aprovechó nuevamente para recordarle al futbolista que Nacional seguía interesado y que, si en algún momento decidía regresar al país, el club estaba dispuesto a recibirlo.
No era todavía una negociación definitiva. Era, más bien, un mensaje que Nacional había repetido desde el primer contacto: si James quería volver a Colombia, el Rey de Copas quería contar con él.
Lucas González también jugó su partido
La llegada de Lucas González a Nacional terminó convirtiéndose en otro ingrediente importante de la historia.
Una vez el entrenador arregló su vinculación con el conjunto antioqueño, también le hizo saber a James que le gustaría tenerlo bajo sus órdenes.
El mensaje ya no llegaba solamente desde la dirigencia. Ahora aparecía también desde el banquillo: Lucas González veía en James a un futbolista capaz de aportar jerarquía, experiencia y talento a su proyecto.
Pero mientras Nacional movía sus fichas, el rival de patio tampoco se quedaba quieto.
Quintero también influyó
Juan Fernando Quintero había arreglado su llegada a Independiente Medellín y también intentó convencer a James para que eligiera regresar a Colombia.
La posibilidad de ver juntos a dos referentes de la Selección Colombia en un clásico antioqueño ya estaba sobre la mesa.
James, entonces, tenía diferentes caminos para analizar. Europa seguía siendo una opción, mientras en Colombia aparecía la puerta de Nacional. Y en esa decisión también hubo otros protagonistas.
Los compañeros de Selección hicieron su parte
Varios futbolistas de Nacional que habían compartido con James Rodríguez en la Selección Colombia también comenzaron a hablarle al oído.
No hubo una única conversación capaz de cambiar la decisión. Fueron diferentes voces, diferentes argumentos y distintas formas de mostrarle lo que podía encontrar si decidía regresar al fútbol colombiano.
En Nacional querían convencerlo de que el proyecto deportivo podía ser atractivo y que su presencia tendría un peso importante dentro del equipo.
Poco a poco, la posibilidad empezó a dejar de parecer tan distante.
James cedió en lo económico
Al final, James tuvo que poner sobre la balanza todas las opciones que tenía. Europa seguía apareciendo como una posibilidad, incluso con la alternativa de jugar en Italia. Pero la propuesta de Nacional terminó ganando terreno por diferentes razones: el proyecto deportivo, el interés de los directivos, la confianza de Lucas González y el vínculo con varios futbolistas del plantel.
Para hacer posible el acuerdo, James aceptó bajar sus pretensiones económicas respecto de lo que podía obtener en otros escenarios. Fue una decisión que terminó inclinando la balanza.
El futbolista, acostumbrado durante buena parte de su carrera a competir en los principales escenarios del fútbol internacional, decidió apostar ahora por un regreso al país y por un proyecto que lo tendrá como una de sus grandes figuras.
Solo falta la oficialización
Después de varias conversaciones, mensajes y acercamientos, la historia está cerca de llegar a su capítulo definitivo.
James Rodríguez será jugador de Atlético Nacional, según el acuerdo alcanzado entre las partes.
Ahora solo resta que el club haga oficial su incorporación y que se completen los procedimientos correspondientes.