Pico y Placa Medellín
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A 69 días del Mundial de Rusia, la ciencia llega como mecanismo para entender el funcionamiento del cuerpo de un jugador, en especial el
de su sistema cardiovascular.
Un beso apasionado hace latir al corazón más deprisa, a unas 130 pulsaciones por minuto. También, ver un partido de fútbol. En especial ese instante cuando el equipo del que se es hincha infla las redes contrarias con el balón.
Según un estudio de 2017 de la Universidad de Coimbra, en Portugal, la pasión por este deporte despierta reacciones muy parecidas a las que experimentan los enamorados. Se libera dopamina, oxitocina y adrenalina y el corazón se agita. Pero no solo el de los hinchas, el de los jugadores se exige al máximo en las canchas. De su desempeño depende que llegue el tan anhelado gol.
A simple vista anotar uno parece ser una acción fácil de ejecutar, pero basta con entrar al terreno de juego para percibir lo contrario y entender, en parte, a los jugadores que se baten en cada duelo.
A escasos tres meses de que se inicie el Mundial de Rusia, el fútbol se convierte en el tema de moda y con este empiezan a surgir inquietudes, entre ellas el comportamiento del cuerpo frente...