La pelota naranja aparecía en todos los cuartos de su casa; en el coliseo Iván de Bedout muchas veces le tocó presenciar en acción a su papá con el otrora quinteto de los Paisas y gracias a sus 1,86 metros en varias ocasiones le propusieron a Róbinson Blandón Rendón seguir los pasos de su progenitor en el baloncesto.
Sin embargo, apenas tuvo uso de razón este espigado deportista determinó ser alguien en el fútbol y después de hacer su debido proceso en las divisiones menores con varios equipos y de probarse en Tigres de México, gracias a los contactos que le hizo Juan Cunda Valencia, está listo para dejar huella en la Primera B.
Leones de Urabá, que este domingo recibirá al Orsomarso del Valle por el Torneo Águila, le brindó la oportunidad y está...